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Pedro Sánchez, el flautista del Santa Cristina: alumno aventajado del colegio privado del que no habla

Un joven espigado, largo como una baguette, empuñando a dos manos la flauta dulce y tapando los huecos del instrumento. Mientras, concentrado en lo suyo, observa atento las lecciones del profesor e interpreta la melodía, absorto, al igual que los compañeros que le rodean. Ya destaca por entonces: es el más alto de la foto con bastante diferencia. Es un Pedro Sánchez antediluviano, flautista, de finales de EGB. 

Resultan bastante recurrentes y habituales las disertaciones y peroratas que el presidente Sánchez imparte siempre que tiene ocasión sobre su paso por el Instituto Ramiro de Maeztu. Un lugar, situado en plena calle Serrano, Madrid, la pompa, el barrio de Salamanca, en el que llegó a coincidir con personajes tales como la Reina Letizia. También con Pepu Hernández, su actual candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, con quien compartió el propio colegio y también la cancha del Estudiantes; uno, como juvenil; el otro, ya despuntando como entrenador. 

Se trata esta de una etapa hermosa e idílica para el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno. Sin embargo, los años previos, los de esa infancia en otro conocido y exclusivo colegio de Madrid, no suelen surgir a la luz. Sánchez nunca habla de ellos. O lo omite o no menciona nunca nada de ese otro colegio, el Santa Cristina de Chamartín, en el que cursó los años que corresponderían a la actual Educación Primaria, lo que antes se llamaba siendo la antigua Educación General Básica. 

"Aquel era un colegio pijo, para gente con dinero", explica una antigua alumna. La escuela, de carácter privado, echó el cierre en 2014, pero quedan los alumnos, los recuerdos y algunas fotografías. Sánchez entró allí a finales de los años setenta, pero nunca se le ha escuchado hablar de este lugar con el orgullo y la recurrencia con la que lo hace del Ramiro de Maeztu.

Clase de música

La fotografía de Sánchez pertenece a una de las clases de música obligatorias que tuvo que cursar en aquellos años. Un área en la que Sánchez no destacaba más que en otras. No obstante, era uno de los alumnos más brillantes en el aula. "Fue compañero mío en 5 de EGB. Muchos le recordamos, no solo como uno de los más listos, sino también simpático y buen tío". 

Sánchez era uno de los alumnos aventajados. Estudios, deportes, una estatura y un porte que ya en ese entonces imponían, presencia física, buenas notas... Y manejo de un instrumento. Como ahora Pablo Casado, cuya afición por el bajo ha quedado ya patente, esta antigua capacidad del presidente del Gobierno queda ahora al descubierto.

El Ramiro de Maeztu es uno de los centros de Madrid que presumen de mejores resultados en épocas universitarias. Es de los que obtiene mejores datos en los exámenes definitivos. Y existe en torno a él un sentimiento definitorio con el que el exalumno, henchido de orgullo, presume de haber pertenecido a esa estirpe de 'privilegiados' de este exclusivo colegio. Algo similar, aunque a otro nivel, sucede con el Santa Cristina, al que muchos todavía hoy conocen como 'El Santa', un instituto privado, de cierto nivel pero de barrio, y en el centro de Madrid. 

Muchos de sus exalumnos presumen también de haber pertenecido a esta institución, o de haber pasado por ella. No así el candidato, el presidente. El joven de la flauta dulce y la mirada de concentración en el horizonte. No así el actual candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno. 

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