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Por qué no debes lavar las sartenes en el lavavajillas

El lavavajillas es uno de los electrodomésticos más queridos del hogar. Con él, las familias ahorran mucho tiempo y esfuerzo a la hora de limpiar todos los utensilios de la cocina, pero también es un gran aliado para ahorrar agua.

Cubiertos, vasos, platos... inundan a menudo el lavavajillas de cualquier familia. Sin embargo, hay herramientas de la cocina que no deberían lavarse en él. Las sartenes son una de ellas. A pesar del gran uso que se les da en la cocina, lo mejor es lavarlas a mano y te explicamos las razones de ello.

Todos los expertos coinciden en que la forma más rápida de arruinar la vida de tu sartén es metiéndola en el lavavajillas. En el caso de las sartenes, además de oxidarse, el lavavajillas provocará que la capa protectora y antiadherente desaparezca, por lo que irás perdiendo calidad en los cocinados.

Todos los fabricantes aconsejan que, aunque sus sartenes puedan ser aptas para meterlas en el lavavajillas, lo mejor es lavarlas siempre a mano para alargar su uso y eficiencia el mayor tiempo posible.

Desde Magefesa, por ejemplo, alertan de los «productos químicos altamente corrosivos» que contienen los jabones propios del lavavajillas. Esto, unido a las «vibraciones y los roces entre piezas que se producen en el interior de la máquina durante el lavado, hacen que a la larga, el menaje de acero vitrificado pierda su brillo y apariencia original». Además, los elementos de aluminio de la sartén se vuelven opacos.

¿Cómo lavar las sartenes?

Por tanto, lo mejor que puedes hacer para que tus sartenes luzcan limpias como el primer día y te duren muchos años es:

1. Si la comida se te ha pegado mucho, coge la sartén y ponla al fuego a hervir con agua, vinagre y una cucharada de bicarbonato. La suciedad se levantará sin problemas: verás cómo los restos comienzan a desprenderse.

2. Ahórrate el paso anterior si no es necesario. Directamente, con jabón neutro, agua tibia y una bayeta suave o una esponja antiadherente, limpia la sartén.

3. Seca la pieza inmediatamente con un paño seco.

4. Nunca uses utensilio alguno para rascar la superficie cuando, por ejemplo, se te ha quemado la comida. Tampoco uses lejía, cloro o productos abrasivos para no estropear la capa antiadherente de la sartén así como el brillo de su esmalte.

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