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Puigdemont pincha en su proyecto personal reuniendo sólo a segundones

Este fin de semana se dará a conocer un manifiesto de partidarios de Carles Puigdemont. Es su enésimo intento de crear un movimiento personalista al margen de los partidos para liderar sin oposición el independentismo. Entendiendo que ERC no va a sumarse, el líder fugado pretendía por lo menos quedarse con el votante más radical de los republicanos y plantear en las próximas elecciones la dicotomía entre los «autonomistas traidores de ERC, que quieren negociar con España», y «la independencia exprés, para mañana, siguiendo el espíritu del 1 de octubre», aunque los dos planteamientos tengan poco que ver con la realidad, en tanto que ni Oriol Junqueras ha renunciado a la independencia, ni Puigdemont es ajeno a las negociaciones con el Gobierno. No sólo Torra participa en la llamada mesa de diálogo, sino que una de sus personas de confianza, Francesc Sánchez, está negociando en su nombre con La Moncloa una solución para que pueda regresar a España sin pasar por la cárcel.

Lo que en 2017 intentó ser JpC y fracasó por la negativa de ERC, y hace unos meses pretendió ser la Crida, impulsada por Jordi Sànchez y con el mismo resultado, tendrá ahora forma de manifiesto de segundones, de habituales abajo firmantes, de cargos que fueron e intentan volver a figurar, y de oportunistas que aún esperan su primera oportunidad. El apoyo más relevante que Puigdemont ha conseguido de momento es el del alcalde de Montblanc (Tarragona), Josep Andreu. No es un apoyo novedoso. En 2015 fue de los que le insistió a Junqueras para que se presentara con Mas bajo una candidatura unitaria (lo que acabó siendo JpS), y también secundó la iniciativa transversal de Sànchez de mediados de 2019. En el terreo intelectual destacan Carles Solà, exconsejero de Universidades propuesto por ERC durante el primer tripartito, y Julià de Jòdar, escritor y exdiputado de la CUP.

Jordi Graupera, candidato al Ayuntamiento de Barcelona en las últimas municipales, tanteado por afines a Puigdemont, ha declinado la oferta por entender que «Puigdemont no va en serio con la independencia. Si me hubiera querido unir a él habría podido hacerlo desde la primera vez que fue candidato, en las elecciones al Parlament de 2017». Los firmantes del documento pretenden que se dé de baja del PDECat, al entender que es un partido ambiguo con la independencia y que es heredero de los casos de corrupción de Convergència, pero el expresidente, temeroso de dar un paso en falso, prefiere esperar a que el PDECat se disuelva por sí solo.

Con CiU centrada en ofrecer respuestas a la crisis económica, Artur Mas logró 62 diputados en las autonómicas de 2010. Cuando en 2012 adelantó las elecciones para liderar la «ola independentista» para poder gobernar con mayoría absoluta, perdió 12 diputados en lugar de conseguir los 68 que pretendía. Dos años más tarde, para contentar a ERC, rompió CiU (CDC y UDC), la marca más exitosa de la política catalana, y en las siguientes autonómicas, en 2015, volvió a conseguir 62 diputados, pero compartidos con ERC, al presentarse en la candidatura de JpC.

En 2016, para desmarcarse de la corrupción de la familia Pujol, renunció a CDC para fundar el PDECat, y el partido ha acabado en la insignificancia. Y pese a que en las elecciones del 155 (diciembre 2017), Puigdemont derrotó a Junqueras, lo hizo con 34 diputados, sobre los 62 que CiU tenía sólo siete años antes. Aunque el bloque independentista no ha menguado en número total de votos, la fragmentación lo ha debilitado: nadie en la política catalana pone en duda que el principal enemigo de Puigdemont es Junqueras, y viceversa. En unos mensajes telefónicos hallados en un registro policial, la actual consejera de Presidencia de Torra, Meritxell Budó, escribe: «Gobernar con ERC es gobernar con el enemigo». Al propio presidente de la Generalitat ha sido Puigdemont quien lo ha dado por amortizado. Por lo que refiere a la CUP, no ha participado en ningún acto relevante del independentismo, como lo prueba que ninguno de sus cargos ha sido onerosamente condenado por la intentona golpista de 2017. La mayoría parlamentaria que tienen los tres partidos muy raramente ha podido articularse.

El sábado 29 en Perpiñán (Francia), Puigdemont inicia su campaña electoral dándole un aire transversal a lo que no será más que un acto de partido contra el otro gran partido independentista. La número dos de Junqueras, Marta Rovira, fugada en Suiza, pidió participar en el acto y le respondieron que si quería decir algo lo mandara por vídeo. Mas tenía previsto intervenir pero le han pedido que no haga, para disimular el partidismo de fondo del acto. En cambio sí lo hará Josep Andreu, para reforzar la idea de opa hostil contra ERC.