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Señorial velada taurina en el Casino de Madrid

El Casino de Madrid se vistió anoche de luces para acoger la entrega de sus XXV Premios Taurinos. En una gran gala celebrada en el Salón Real de la entidad, a la que asistieron más de 200 invitados, el Casino de Madrid mostró, un año más, su firme respaldo a la tauromaquia, patrimonio español. Así lo expresaron su presidente, Rafael Orbe, y el vocal del jurado, Juan Francisco Hermida, que evocó la historia de estos prestigiosos galardones.

Entre los premiados, figuras de la talla de Andrés Roca Rey y Paco Ureña, quien felicitó al resto de premiados y recordó comó conoció al peruano: «Andrés, eras un chiquillo de once años y menudo repaso nos pegaste. Estabas ya llamado a ser una figura importante en la historia del toreo». El torero de Lorca mostró también su admiración a ganaderos -«qué bonito ver embestir un toro como el tuyo, Justo (Hernández)- y toreros, como David de Miranda y Fernando Robleño, como ejemplo «para abrirse camino» en terrenos «complicados». Y agradeció las palabras de otro galardonado, Federico Arnás (por Tendido Cero), por una de las entrevistas de más calado del programa de La 2. Antes, Roca Rey mostró su agradecimiento al Casino: «Siempre es bonito recibir una recompensa a nuestro esfuerzo y entrega», señaló.

Un momento de la ceremonia de entrega en el Salón Real
Un momento de la ceremonia de entrega en el Salón Real

Fue una velada señorial y colmada de emotividad, como cuando Justo Hernández, por su toro «Poeta», rememoró a su padre. Valdellán fue la otra divisa distinguida. Y más hombres de oro y plata como Fernando Robleño, David de Miranda, Francisco de Manuel, Iván García, Juan Francisco Peña y Fernando Sánchez. Por sus compromisos en América no pudieron acudir Antonio Ferrera -convalenciente por su percance en Bogotá- y Pablo Hermoso de Mendoza. Todos recibieron una réplica de El Torito, del artista francés Bonheur, obra propiedad del Casino de Madrid y que preside y da nombre al Salón en el que habitualmente se realizan las tertulias.

Una noche de lujo con empresarios, toreros, ganaderos, apoderados y un sinfín de aficionados al arte y la bravura. Veinticinco años de premios, un cuarto de siglo apoyando la Fiesta, que para eso nacieron estos trofeos, con el fin de ensalzar las excelencias de todos los integrantes la primera feria del mundo, San Isidro. De Las Ventas, un edificio BIC, a otro BIC, el Casino de Madrid. Una velada de suma categoría en un escenario con la solera de las faenas que se guardan en la memoria.