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Spain

Un día para la grandeza

El valor pedagógico de esta sentencia está en su respuesta porque por fin queda claro que para la izquierda la corrupción es sólo una arma arrojadiza. No es que yo lo dudara, pero con su reacción de hoy, ya nadie puede dudarlo. No lo digo desde la irritación, ni siquiera desde la decepción.

Me gusta asistir a estos espectáculos de inferioridad, y de mezquindad, de vacío moral. Me gusta cuando el mundo se muestra tal como es, tan desnudo y tan descarnado. Me gusta la vida, y a diferencia de la izquierda, que ha sido la ideología más criminal y sanguinaria de todos los tiempos en su intento por cambiarla, a mí me basta con observarla, entenderla e incorporarla a mi razonamiento.

Cuando me casé, recuerdo que lo que más tuve en cuenta es si estaba de verdad enamorado de los defectos de mi mujer. Las virtudes no tienen mérito. A todos nos gustan las virtudes de todo el mundo. Las virtudes son maravillosas, como los delfines y los parques de atracciones. Lo que nos asemeja y nos hermana, lo que de verdad nos une son los defectos.

Partido Popular y PSOE tienen muchas virtudes, o por decirlo tal vez de un modo menos inexacto, las han tenido. Son virtudes un poco parecidas y un poco distintas. Pero en cambio los defectos son exactamente los mismos, y pese a los ERE y pese a Gürtel, y a lo que pueda aún caer, hay que decir que son muchas más las virtudes que los defectos, y que los partidos de la nueva política, no sólo tienen o tendrán los mismos defectos sino que ni tienen ni tendrán sus notables virtudes.

El cinismo con que los socialistas insultaron -y sin ningún motivo- al presidente Rajoy por la sentencia de la Gürtel, sólo es comparable con el papelón autoexculpatorio con que hoy han demostrado el alcance de su tan pretendida superioridad moral.

Pero da igual. Incluso en un día como éste, y con una sentencia tan dura y consistente, es fundamental recordar que la aportación del PSOE a España ha sido de largo mucho más significativa que sus miserias; y exactamente lo mismo puede decirse del PP. Tal vez los dos grandes partidos tendrían que recordar lo que son y lo que representan y tratar de estar a la altura de ello.

Las armas arrojadizas son de patio de colegio. Del daño que los populismos podrían hacernos -el de izquierda y el de la derecha- no se regresa fácilmente. Si todavía quedara algún rastro de ella, que naturalmente no es el caso, hoy sería un día para la grandeza. Para la grandeza del PSOE reconociendo que fue injusto con Rajoy y para la grandeza del PP ofreciéndose para evitar el avance de la extrema izquierda populista y su funesta incorporación al Gobierno.

A fin de cuentas, la mayor corrupción es la mediocridad, la mala gestión, el igualitarismo atroz y matar a la gente de miseria y de hambre, que es lo que hacen los regímenes que se inspiran en Pablo Iglesias y en sus funestas recetas.

Para todo lo demás, empate técnico.

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