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ADN del crimen: el rastro de un financista se perdió por un misterioso conductor “fantasma”

Para uno de los integrantes del entorno familiar de Damián Stefanini, el financista que hace siete años fue visto con vida por última vez, “escuchó o vio algo que no debía y lo hicieron desaparecer. Por plata hay gente que es capaz de hacerlo. Hubo una logística importante aplicada para hacerlo desaparecer”. Si se confirma esta hipótesis, el responsable de la desaparición del financista montó una puesta en escena que incluyó la participación de un “conductor fantasma”, que siguió a Stefanini desde que salió de un astillero en San Fernando, lo interceptó, lo tomó cautivo y llevó el Audi del financista hasta Roca 2300, a pocos metros del cruce con las vías del ferrocarril Mitre, en Florida, y lo estacionó cerca de la casa de su contador. Después, ese “conductor fantasma” abandonó el vehículo a pie y dejó el lugar, sin que ninguna cámara de seguridad registrara su trayecto.

Un vecino que circulaba en bicicleta con su hijo declaró como testigo y dijo que estuvo a punto de ser atropellado por “un auto negro conducido por un hombre de entre 40 y 45 años, de cabello lacio a la altura de las orejas”. El testigo recordó que le gritó al conductor del vehículo por lo temerario de su maniobra y que esa persona solo atinó a mirarlo, antes de dar marcha atrás y estacionar a unos pocos metros.

“Cuando se le mostró una foto de Stefanini afirmó que ese no era el conductor del auto. Es decir que el Audi del financista fue ‘plantado’ en el lugar donde fue hallado”, recordó uno de los investigadores.

Stefanini fue visto con vida por última vez el 17 de octubre de 2014. A siete años de su desaparición, la investigación para tratar de establecer qué ocurrió con el financista sigue abierta. Los responsables de la pesquisa mantienen dos frentes activos. Una de esas líneas de investigación apuntó a escuchar a personas cuyos nombres aparecieron en escena al revisar los cruces telefónicos. Uno de esos testigos, calificado por los detectives como “interesante”, fue convocado a declarar en las últimas horas.

El otro foco de la pesquisa se concentró en revisar los movimientos económicos del financista. Para obtener información sobre esas operaciones, los investigadores solicitaron datos a diversas entidades de Estados Unidos. Hasta el momento, no hubo ningún imputado ni detenido por la desaparición de Stefanini. La Justicia condenó a un hombre que intentó extorsionar a la esposa del financista, al solicitarle dinero a cambio de información sobre el paradero de su marido.

Con la aparición de este extorsionador y ante la presunción de que el financista hubiera sido víctima de un secuestro, en diciembre de 2014, la investigación pasó a una fiscalía federal de San Isidro.

Se sabe que, después de salir de su casa, Stefanini pasó por un astillero situado en San Fernando, donde se reunió con un importante empresario de la construcción vinculado con varios funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional de esa época y con emprendimientos en la zona del Delta, en Chaco y en Formosa. Con ese hombre, Stefanini compartía la inversión en la construcción de tres barcos, por ese motivo se habían reunido en el astillero.

La identidad de este empresario se mantendrá en reserva porque nunca fue acusado formalmente en la causa. Este hombre de negocios hizo cinco llamadas sospechosas la mañana que Stefanini desapareció. Esas comunicaciones se realizaron antes del encuentro, durante la reunión y minutos después de que Stefanini dejó el astillero de San Fernando. Los allegados a Stefanini abonan la presunción de que este empresario habría mandado a alguien a seguir al financista. Tal sospecha se fundó en la hora y en los momentos en que se concretaron esos llamados.

Debido a que Stefanini no respondía los llamados, su familia se comunicó con el socio que tenía en el emprendimiento de estampado de sillas y sombrillas, con el que habría conversado la mañana que desapareció, cuando su teléfono y su automóvil estuvieron en una estación de servicio. Cuando uno de los familiares de Damián se comunicó con ese hombre para tratar de conocer el paradero del financista, el empresario intentó tranquilizarlo y le pidió que llame en cinco minutos. Según fuentes de la investigación, luego de que el familiar de Stefanini cortó la comunicación, el empresario realizó una llamada. Al revisar los llamados y cruzar las comunicaciones realizadas el día que Damián desapareció, los responsables de la pesquisa establecieron que este, luego de terminar la llamada con el familiar de Stefanini, marcó el mismo número de celular con el que se había comunicado esa mañana, antes, durante y después de reunirse con el financista.

Del análisis de las comunicaciones surgió que, minutos después de que el empresario cortó la llamada con el poseedor de un teléfono celular sospechoso, marcó el número del familiar de Stefanini y le sugirió que hiciera la denuncia por averiguación de paradero en la brigada de investigaciones de la policía bonaerense. Entre los investigadores se abonó la sospecha que indicaría que este empresario habría llevado engañado a Stefanini a una reunión, donde lo tomaron cautivo. Además, entre los investigadores surgió el interrogante: “¿Cómo sabía el empresario que Stefanini estaba desaparecido?”.

Stefanini admiraba la capacidad de hacer negocios de este empresario, que estuvo acusado por serias irregularidades registradas en un faraónico proyecto inmobiliario en la zona del Delta. Ese hombre nunca fue citado a declarar como acusado en el caso Stefanini. Los responsables de la investigación buscan más pruebas que permitan sostener una eventual imputación. Después de la desaparición de Stefanini, ese hombre cortó toda relación con la familia del financista.

A partir del seguimiento del automóvil de Stefanini a través de las cámaras de seguridad, los investigadores establecieron que el día que desapareció, el financista llegó a las 10.40 a la estación de servicio situada en Mitre y Melo, Florida. A las 10.45 realizó la última llamada telefónica. Habló con su socio en una empresa de ploteo de sillas y sombrillas. El testigo confirmó la conversación ante la Justicia.

A las 11.18, la misma cámara que registró la llegada del Audi de Stefanini grabó la partida del vehículo. Sin embargo, en ninguna de estas imágenes se pudo ver el rostro del financista. Tampoco lo grabaron las cámaras de la estación de servicio, donde ninguno de los empleados recordó haberlo visto. Se sospechaba que el empresario se habría quedado en ese lugar casi 40 minutos, dentro del Audi. “Lo único que indica que supuestamente Stefanini aún estaba dentro del auto es que habló con dos personas. Ahora bien, ¿cuándo habló por teléfono ya estaba retenido?”, se preguntó un detective.

Con la aparición de nueva tecnología, los investigadores abrigan la esperanza de poder obtener alguna imagen clara de las grabaciones de las cámaras de seguridad, con el objetivo de poder confirmar si el financista conducía su automóvil al llegar a la mencionada estación de servicio o al abandonar el vehículo, cerca de la casa de su contador; si existió un “conductor fantasma” o si el financista estaba acompañado por alguien que lo amenazaba.

Una mesa de dinero

Con respecto a la pista económica, se pudo saber que “Stefanini no tenía deudas en el sistema financiero legal. Sí había gente que le debía dinero. Era financista en el mercado del dólar paralelo y en el denominado dólar ‘cable’ o ‘contado con liquidación”. Desde una “mesa de dinero” que dirigía en Olivos, Stefanini había sido intermediario en un depósito de US$150.000 en la cuenta no declarada que tenía en el banco Merrill Lynch el fallecido fiscal federal Alberto Nisman. Ese depósito se hizo el 23 de octubre de 2012. En los tribunales de Comodoro Py hay una causa donde se investiga a la madre y la hermana de Nisman, Sara Garfunkel y Sandra Nisman, respectivamente, por los movimientos de esa cuenta.

Existe otro dato curioso en la investigación por la desaparición del financista. El nombre del empresario al que Stefanini visitó la última vez que lo vieron con vida figura mencionado en el expediente que se instruyó en una fiscalía de Dolores por los asesinatos del financista Isidoro Mariano Losanovscky Perel y de su esposa, Rosa Berta, cuyos cuerpos fueron hallados con un balazo cada uno en la cabeza, en el apart hotel Puerto Hamlet, de Cariló, en febrero de 2001. En el expediente del caso Perel, figura una carta que señalaba al empresario, con su nombre y apellido, como socio del financista asesinado en Cariló y cómplice en maniobras de lavado de dinero.

Dicha misiva fue recibida en la mesa de entradas de la fiscalía de Dolores, pero no pudo probarse el vínculo entre ese hombre de negocios y Perel. Los datos consignados en la carta escrita con letra cursiva resultaron incongruentes. Sin embargo, el nombre del empresario quedó en el expediente.

En 2001, el hombre de negocios señalado como socio de Perel había desarrollado su primer emprendimiento inmobiliario en la zona de San Fernando. Aunque más de diez años después fue procesado por la Justicia Federal por una serie de irregularidades en un ambicioso desarrollo urbanístico en el Delta.

Trece años después, el nombre de ese empresario apareció vinculado con otro episodio criminal. Stefanini, su socio en la construcción de tres barcos, desapareció después de haberse reunido con él en un astillero.ß