Argentina

Después de Chile, Alberto Fernández piensa en más viajes: Brasil y China, mientras espera una invitación de Joe Biden

Alberto Ángel Fernández reconoció errores propios, en sus primeras palabras al arribar a Santiago de Chile, para su encuentro con el presidente Sebastián Piñera: "Si hubiésemos estado más unidos podríamos haber sobrellevado mejor la pandemia", dijo en voz alta y contó que, en medio del drama del coronavirus, el mandatario trasandino ”me llamó más de una vez”.

Esta frase, que podría ser de ocasión y para agradar al anfitrión, no oficia de ese modo: el presidente argentino apuntará, de ahora en más, a llevar adelante una agenda de integración latinoamericana. Y además, se enfocará en un objetivo, que de paso, lo sacará de la dinámica diaria de los sucesos de la pandemia argentina: ya está preparando más viajes, consecuentes con el objetivo latinoamericano pero también, con la necesaria integración de la Argentina con el mundo.

Vamos por partes. Como ya contó Clarín, Alberto Fernández intentará sacar de la primera fila los cruces incendiarios que provoca Jair Bolsonaro con algunos temas políticos argentinos (el último, su oposición a la ley de aborto legal de nuestro país, la que según él, vetaría) y se pergeña un encuentro entre los jefes de Estado de Argentina y Brasil para marzo, cuando se realice la cumbre de la FIESP, la Federación de Industrias del Estado de São Paulo, poderosa liga de negocios brasileña.

Para ese momento, opera tiempo completo Daniel Osvaldo Scioli, quien se anotó puntos con el presidente Fernández con la visita al país de la mano derecha de Bolsonaro, el vicealmirante de la Marina brasileña, Flavio Augusto Viana Rocha, y con un encuentro esta semana con el viceministro de Economía, Carlos Alexandre Jorge da Costa.

A lo de Chile y Brasil se le debe sumar el asado en Uruguay con el mandatario Luis Lacalle Pou, que fue armado con la velocidad de un rayo en noviembre pasado, y que le sacó tensión a la relación con Montevideo, también dañada durante los sucesos de la cuarentena y las comparaciones del presidente argentino con la pandemia en otros países. Todos estos hechos y gestos fueron englobados en Santiago de Chile con una frase: "Tenemos que luchar juntos para que las cosas sean más fáciles. La unidad de nuestros pueblos nos hacen invencibles", dijo Fernández, quien pretende este año aceitar la relación latinoamericana, desde Chile y Uruguay hasta México.

Para esto, será clave el vínculo con Joe Biden, el flamante mandatario de los Estados Unidos de América, con quien Alberto ya mantuvo una comunicación telefónica, a quien le dedicó un mensaje de acercamiento muy claro, sumado un reproche a la Cancillería que orienta Felipe Solá, por un tuit desafortunado, que casi eyecta al ministro de su codiciada silla.

Alberto Fernández espera ahora una invitación formal desde Washington para un encuentro en la Casa Blanca con Biden. No hay certezas de fecha pero en la Casa Rosada aguardan con enorme expectativa ese llamado. No habrá pruritos para este viaje con lo que pueda criticar algún sector del kirchnerismo duro: la relación con Biden es clave para el presidente argentino y para eso, ya tiene trabajando al embajador en ese país, su amigo, Jorge Argüello, y donde también tallan las relaciones que Gustavo Beliz ha sembrado durante sus años de trabajo en el país del Norte.

El otro viaje en el que ya trabaja la Casa Rosada es a China. En los últimos tiempos, el vínculo con ese país estuvo determinado por dos asuntos: uno, el desplazamiento del embajador Luis María Kreckler, quien desató enojos por una supuesta fallida negociación con Beijing para la compra de vacunas contra el COVID. Fue eyectado y en su lugar fue Sabino Vaca Narvaja, segundo hasta ese momento en la delegación en el Oriente, y hombre del kirchnerismo. Vaca Narvaja mantiene una aceitada relación con Alberto, lo que también genera recelos en la cancillería argentina y hasta en el Ministerio de Salud, pues habla directo de los temas con el Presidente.

El otro asunto es el de las vacunas chinas que Argentina está negociando para comprar. En ese país se trabaja en el desarrollo de tres: Sinopharm, Coronavac y CanSino Biologics. Desde el Gobierno se había dejado trascender que el acuerdo con la empresa estatal Sinopharm para la compra de un millón de vacunas contra el coronavirus estaba prácticamente cerrado y que un millón de vacunas chinas arribarían a Buenos Aires a través de un vuelo de Aerolíneas Argentinas a finales de enero. Hasta ahora, cero noticias.

El presidente Fernández intervino personalmente en el tema, enviándole una carta a su par chino, Xi Jinping, para acortar los tiempos de espera, por lo que en Casa Rosada hablan de prontas novedades.

Pero Alberto ya tiene a un equipo trabajando para su viaje a Beijing, el que debería suceder tras un acuerdo claro de entrega de vacunas chinas contra el coronavirus. Y además, para la firma de otros acuerdos comerciales, que se prevén millonarios. La fecha no está definida y oscila desde marzo hasta mayo, más allá del apuro de varios funcionarios cercanos al mandatario argentino. Pero todo depende de la llegada de vacunas a Buenos Aires y de la evolución de los contagiados en Argentina.

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