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Educación y presencialidad plena: menos de la mitad de los chicos la tuvo y hay una sorpresa

Menos de la mitad de las primarias estatales argentinas (el 46,5%) tuvieron presencialidad plena tras las vacaciones de invierno. Si bien la cantidad de aulas abiertas se incrementó después del receso de julio, la mayoría siguió bajo otros formatos pandémicos: el 47,5% con bimodalidad y un 5,6% en forma totalmente virtual.

El dato surge de una encuesta del Observatorio Argentinos por la Educación a familias de alumnos que van a escuelas primarias urbanas estatales de todo el país. El trabajo no hace distinción entre las distintas provincias, con realidades muy desiguales, pero sí entrega un dato llamativo: un cuarto de los encuestados apoya la bimodalidad para cuando pase la pandemia.

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¿Quién lo hubiera dicho a fines de 2019? ¿Quién lo hubiera dicho a fines de 2020, cuando la mayoría reclamaban la vuelta al aula? Pero lo cierto es que hoy, a fines de 2021, y consultados sobre cómo les gustaría que fuera la escuela cuando se recupere la “normalidad”, el 23% de los padres dijo que preferiría que siga siendo bimodal. Es decir, combinando presencialidad con virtualidad. Estamos hablando de escuelas primarias. 

Del resto, el 70% de los padres dijo que preferirían que la escuela vuelva a ser 100% presencial (lo esperable) y sólo el 5,2% que en el futuro sea sólo virtual.

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Hay otro dato que llama la atención: entre los que preferirían continuar con la bimodalidad, sólo el 34,8% ha tenido clases por zoom en 2021, mientras que un 65,2% uso material digital o impreso para contactarse con la escuela.

Un resultado impensado

Los especialistas reconocen que son datos que no esperaban, y afirman que podrían estar indicando que la experiencia de la bimodalidad no ha sido tan mala para muchas familias. Lo que habilita a pensar en cómo podría aprovecharse en forma positiva para los próximos años.

“Es un tema que requiere ser indagado más para entender por qué demandan la bimodalidad y en qué aspectos les resultaría favorable”, le dijo a Clarín la especialista Sandra Ziegler (FLACSO Argentina), coautora del trabajo junto a Gabriela Catri, Martín Nistal y Víctor Volman, del Observatorio de Argentinos por la Educación.

Mariano Narodowski, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, juntó el porcentaje de familias que prefieren la bimodalidad con el de los que apoyan la virtualidad. Son en total 28%. “Este resultado hubiese sido impensado en 2019, antes de la pandemia. En principio indicaría que hay mucha gente que tuvo una experiencia positiva, y que entiende que parte de esta experiencia debe sostenerse en el tiempo”.

¿Cuáles serían las claves para trabajar, a futuro, una escuela primaria con bimodalidad?

Clarín se lo consultó a Ziegler, quien dijo que algunas de ellas sería "incluir la bimodalidad en edades más avanzadas y favorecer la autonomía en los aprendizajes porque el trabajo escolar en los hogares debería poder realizado sin la asistencia de los adultos. Eso representa un gran aprendizaje en sí y requiere un cambio de enfoque en los docentes. Para este trabajo sería muy necesario realizar en el hogar aquello que no requiere interacción intensiva con el docente y los pares; por el contrario, explotar en lo presencial las ventajas de la interacción personal”.

“Habría que seleccionar las áreas y los momentos en que la bimodalidad puede contribuir a maximizar aprendizajes. Y considerar los recursos tecnológicos y de infraestructura necesarios para la escuelas y los hogares (computadoras, conectividad, libros de textos, etc), que resulta fundamental para una experiencia de estas características”, agregó.

2021 bimodal y bastante mejor que 2020

La encuesta del Observatorio -que se hizo entre el 27 de agosto y el 21 de septiembre y es representativa de todo el país- encontró que durante todo 2021 predominó el formato bimodal.

Solo 1 de cada 10 escuelas (10,6%) tuvo clases totalmente presenciales desde principios de año, mientras que un 7% de las escuelas tuvieron clases totalmente virtuales durante 2021.

“La asistencia escolar es fundamental para reponer los aprendizajes que se discontinuaron y, por lo tanto, son necesarios los máximos esfuerzos para que el regreso sea completo en las escuelas estatales”, dice Ziegler.

La especialista afirma que para trabajar con los estudiantes rezagados por la falta de presencialidad habría que implementar planes de aceleración de aprendizajes y explica en qué consisten.

“En el nivel primario hay mucha experiencia en este sentido que puede recuperarse. Es inviable pensar en volver trabajando los mismos contenidos comprimidos y a un ritmo más intenso porque los niños vuelven a las aulas en condiciones más "desparejas" entre sí. Por lo tanto, es necesario conocer en cada caso los aprendizajes logrados y los pendientes, y armar planes para trabajar en la equiparación para luego continuar más adelante con los aprendizajes previstos. Es imposible pensar que podemos volver a la escuela a trabajar como lo hacíamos antes porque el contexto es realmente muy distinto”.

Por la último, la encuesta les preguntó a las familias cómo vivieron la escolaridad de 2021 con respecto a 2020. El 63,5% opinó que en 2021 la educación fue mejor. El 23,5% no observó cambios significativos con respecto al año pasado, y un 9,5% señaló que la educación fue peor este año.

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