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Fórmula 1. Paradojas del Gran Circo: el piloto del Auto Médico, un antivacunas

Noviembre de 2020. El espectacular accidente que protagonizó Romain Grosjean en el Gran Premio de Bahrein, la decimoquinta fecha del calendario de aquella temporada, provocó que dos actores fundamentales y silenciosos de la Fórmula 1 dieran un paso al frente. El doctor Ian Roberts y el piloto del auto médico, Alan van der Merwe, resultaron héroes en aquella dramática carrera, en particular cuando el Haas que manejaba el suizo-francés atravesó un guardrail, se partió, explotó y se convirtió en una bola de fuego. Era el momento de gloria para el piloto sudafricano, el Ángel de la Guarda de las 20 estrellas que forman la grilla del Gran Circo. “Somos el centro de las miradas si cometemos un error, así que nuestro trabajo es permanecer en el anonimato tanto como sea posible”, relataba, quien en 2021 conduce un Mercedes AMG C63 S Estate o un Aston Martin DBX, ya que por primera vez en 25 años la FIA utiliza diferentes fabricantes para las funciones de Safety Car y Auto Médico.

Octubre de 2021. Antes del Gran Premio de Turquía, la FIA confirmó que Van der Merwe y Roberts dieron positivo de Covid-19 y no viajarían a la cita en Istanbul Park. El director de carrera de la F.1, Michael Masi informó que el origen de la infección pudo remontarse al GP de Rusia, donde la pareja compartió un tiempo más prolongado que el habitual dentro del coche. “En Sochi pasaron mucho tiempo juntos, es lo único que se puede suponer. Si uno hubiera dado positivo y el otro negativo, el caso sería distinto”, aseguraba el australiano. Pero la novedad saliente resultó el posteo en las redes sociales de Van der Merwe, un antivacunas que maneja el auto médico de la F.1, y que se ausentará de los tres grandes premios que definirán el título de la actual temporada.

En Suiza [soy mitad suizo] y en otros países desarrollados, la infección previa cuenta tanto como una vacuna. Confío en que esos países sepan lo que están haciendo y también respeto las reglas restrictivas de otros países y no viajaré allí. Soy consciente de que potencialmente tendré menos posibilidades de empleo o que mi libertad de movimiento se verá restringida en función de mis elecciones. El hecho de que no elija la conveniencia sobre mi propia salud no significa que esté tomando decisiones por egoísmo. Todos queremos estar saludables”, escribió Van der Merwe, que el fin de semana estará en el Gran Premio de los Estados Unidos, en el circuito de Austin. También seguirá el curso del calendario en los autódromos Hermanos Rodríguez, de la Ciudad de México, y en el de Interlagos, en San Pablo.

“Las vacunas están demostrando que son seguras y efectivas para la gran mayoría de las personas. Pero, ¿y si no estás en la mayoría? Evitaré riesgos, por muy pequeños que sean, pero no nulos, de la vacuna hasta que los datos sugieran que tenga ventajas para mí y para otros, si es que alguna vez se demuestra que las tiene”, agregó en su defensa Van der Merwe, que reabre el debate acerca de las vacunas en la F.1, categoría que desde que resolvió retomar la actividad, el 5 de julio del año pasado, en Austria, se movilizó en burbujas y con estrictos protocolos de seguridad. Los tapabocas, los test PCR y el distanciamiento social sigue en vigencia en el paddock, porque los equipos no olvidan que un contagio provoca una profunda alteración en la planificación del fin de semana de carrera y en el siguiente curso, ya que la F.1 encadena hasta tres grandes premios. Todavía está fresca en la memoria las ausencias del mexicano Sergio Checo Pérez en las dos fechas que se desarrollaron en Silverstone en 2020, el caso positivo de Lance Stroll -GP de Eifel, en Nürburgring- y el de Lewis Hamilton, en el GP de Sakhir, anteúltima competencia de la temporada. En el actual curso, Kimi Raikkonen dejó su butaca al polaco Robert Kubica en los GP’s de Países Bajos e Italia.

El sudafricano no probará el calor ni la aridez del desierto, porque las autoridades de Qatar, Arabia Saudita y Abu Dhabi impiden el ingreso a esos países a quienes no hayan recibido la vacuna contra el Covid-19. “Hay un par de países en los que probablemente no se le permitirá el ingreso. No es diferente, por ejemplo, a las restricciones que pesan sobre aquellos que no están vacunados contra la malaria y las autoridades sanitarias obligan a tener la vacuna para entrar: definitivamente, no se puede ingresar. La FIA tiene que respetar los requisitos de cada país que visita, al igual que los equipos y los fanáticos que siguen a la F.1″, señaló Masi.

El doctor Bruno Franceschini y el piloto Bruno Correia, ambos de la Fórmula E, resultaron la pareja de relevo en el GP de Turquía. El portugués, encargado de conducir el Safety Car, fue campeón de la Fórmula Renault Española y compitió en el WTCC y se perfila para ser quien tome el mando del Auto Médico en las citas de Losai, Djeddah y Yas Marina. La fórmula Van der Merwe-Roberts participó de 247 carreras de modo consecutivo, una cifra solamente superada por Hamilton. La cadena se rompió en Turquía y volverá a quebrarse cuando la F.1 se traslade al Golfo Pérsico.

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