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La Cumbre de las Américas no llegó a limar las divisiones, pero se alcanzó un acuerdo sobre migración

La IX Cumbre de las Américas culminó este viernes con declamados deseos de unidad, pero con mucha controversia y escasos resultados, entre los que sobresale un acuerdo de migración con el que Estados Unidos se compromete a recibir 20.000 refugiados de América latina y suministra 314 millones de dólares para países que alberguen migrantes.

Estados Unidos buscó durante toda la reunión llevar un mensaje de unión continental, tras la polémica y el boicot de varios países por la ausencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua, que no fueron invitados por Washington por considerar que están gobernados por dictaduras.

Pero las divisiones igual asomaron enseguida porque algunos países, con la voz de Argentina a la cabeza, denunciaron en Los Angeles la exclusión y atacaron políticas de la Casa Blanca como el embargo a Cuba y Venezuela. Mientras tanto, aliados de EE.UU. como Colombia denunciaron las “dictaduras" cubana, nicaragüense y venezolana.

Más allá de las diferencias expresadas en los discursos, hubo algunos avances, sobre todo en el tema migratorio, que le interesa mucho al gobierno de Joe Biden porque miles de personas se filtran por día sin documentos a través de la frontera con México y piden asilo. La estrategia de Estados Unidos como principal país receptor de migrantes del continente, es repartir la responsabilidad de este tema entre la región estimulando a que otros países también albergaran refugiados.

Representantes de 20 países (de los 32 presentes en la Cumbre) firmaron el último día la Declaración de los Angeles sobre Migración y Protección, por la que Estados Unidos se compromete a recibir a 20.000 refugiados de América Latina en 2023 y 2024 (el triple de lo que venía haciendo), y a desembolsar 314 millones de dólares en ayuda para migrantes en la región, mientras que México duplicará los permisos de trabajo fronterizos.

La Declaración proclama algunos principios entre los que se destacan vías legales para entrar a los países, ayudas a las comunidades más afectadas por la migración, una gestión humana de las fronteras y respuestas de emergencia coordinadas.

El gobierno de Biden se compromete también a aumentar el asilo de refugiados haitianos, sin dar cifras, y otorgará 11.500 visas de trabajo temporal a ciudadanos de Haití y Centroamérica ante la escasez de mano de obra en Estados Unidos.

Por otra parte, anunció 314 millones de dólares en nuevos fondos para "ayuda humanitaria y asistencia al desarrollo de refugiados y migrantes vulnerables" en América Latina, incluido un programa para venezolanos que han emigrado a 17 países de la región.

Según el comunicado sobre la Declaración de Los Ángeles, México también lanzará un nuevo programa de trabajo temporal para entre 15.000 y 20.000 personas originarias de Guatemala por año, y se plantea ampliarlo a Honduras y El Salvador a medio plazo.

La declaración fue firmada por la Argentina, Barbados, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Estados Unidos y Uruguay. Republica Dominicana (que recibe fuerte flujo de haitianos) y varios caribeños no la suscribieron.

“La Declaración de Los Angeles sobre migración es posiblemente el mayor logro de una Cumbre de las Américas ante la que había ínfimas expectativas”, tuiteó Tamara Taraciuk, de Human Rights Watch, que participó del foro de sociedad civil estos días.

A pesar de este paso que acordaron la mayoría de los líderes, las controversias continuaron. El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, a quien el presidente Fernández pidió su renuncia en su discurso del jueves, defendió la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua de la cumbre.

“Es nuestro deber actuar siempre bajo la Carta Interamericana de derechos humanos. No me hubiera gustado que en esta cumbre, en esta sala, estuvieran presentes Pinochet, Videla o Gregorio Alvarez, no me hubiera gustado para nada”, exclamó Almagro.

“La dictadura no es un tema de ideología, debemos ser enfáticos en que nuestra empatía está con las víctimas de la dictadura, con aquellos que desparecieron y las familias de los mismos, los que han sido asesinados y sus familias, los torturados, los presos políticos, esos son los pueblos que tienen que estar aquí”, agregó.

Los países además suscribieron documentos con los que los “sherpas” estuvieron trabajando por varios meses, con temas de gobernabilidad democrática, salud, tecnología y resiliencia económica.

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