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La Esperada, Juncal y La Esperanza son los nombres ganadores para bautizar a las nuevas islas de San Isidro

La Esperada, Juncal y La Esperanza, así se llaman, a partir de hoy, las tres nuevas islas del municipio de San Isidro, que en su conjunto serán reconocidas bajo el nombre de Islas Distintas. Las denominaciones aparecerán de ahora en más en las cartas náuticas y en los mapas y surgieron de un concurso entre los colegios de la zona, cuyos alumnos asumieron la tarea de bautizar el territorio insular que es considerado Paisaje Protegido y Reserva Natural Integral.

Las islas se pueden avistar desde las barrancas de San Isidro. Se formaron como consecuencia de un proceso de sedimentación y están en diferente estado de desarrollo. Solo se accede por agua, unos 10 minutos en lancha desde la costa.

La isla pionera apareció entre fines de los ‘90 y principios de la década siguiente, la segunda tiene unos 10 años y la última nació hace un año y medio, pero debido a peculiaridades climáticas y a la sostenida bajante del río su proceso parece acelerarse, de hecho ya está colonizada por juncos. El verano pasado era solo un gran banco de arena donde la gente con embarcación propia plantaba su sombrilla y llegaba a jugar un partidito fútbol o disfrutar de unos mates rodeados de la inmensidad marrón del Río de la Plata. Ahora es un verdor.

“En estas islas estamos viendo la formación de un ecosistema desde el día cero. Nosotros con los guardaparques lo monitoreamos todo y vamos registrando los cambios”, cuenta la licenciada Bárbara Gasparri, subdirectora de Ecología y Conservación de la Biodiversidad del municipio.

Según los expertos el proceso que se registra actualmente frente al costa de San Isidro iba a suceder dentro de 100 años, pero esta transformación se adelantó “básicamente por el accionar de la mano del hombre con los tablestacados que se hicieron en el norte y el relleno de los humedales. Así los sedimentos que vienen desde el Bermejo y el Pilcomayo no tienen donde asentarse antes y se acumulan en esta zona”, agrega Walter Pérez, secretario de Inspecciones, Registros Urbanos y Tránsito.

En el estuario de Río de la Plata continuamente se están formando nuevas islas por un proceso de sedimentación. El río Paraná trae millones de toneladas de sedimentos y en la desembocadura esos sedimentos –limo, arena, arcilla– se van depositando en el fondo. Con el correr de los años se forman bancos de arena, ese es el principio de las islas.” añade Gasparri.

Hay que destacar que el Delta del Paraná es uno de los más importantes del mundo junto con el del río Mississippi en EE.UU, el del Nilo en Egipto y el del Amazonas en América del Sur.

Si bien San Isidro ya tiene conformado su propio Delta, la buena noticia es que con el paso del tiempo “habrá muchas islas más en el lugar”, aseguró Gasparri.

Las tres islas , todas convertidas en reserva, tiene un extensión diferente. Las más nueva abarca unas 5 hectáreas, luego hay otra más pequeña de una hectárea y finalmente una mayor que está compartida con Tigre y que solo corresponde a San Isidro una sección de 3,5 hectáreas.

Dicen que un banco de arena se convierte en isla cuando una sudestada no llega a taparla y permanece visible aún cuando el río sube.

La isla va creciendo de a poco. Sobre ese suelo de arena sobreelevado se establecen los juncos que es la primer comunidad vegetal del nuevo ecosistema. Luego aparece una segunda comunidad conocida como matorral ribereño con 30 especies diferentes de plantas, variedades que permiten una mayor interacción de insectos y polinizadores. Finalmente se radicará una tercera comunidad: el ceibal y el sauzal, un grupo que incluye estos dos tipos de árboles que crecen en los márgenes porque las islas del Delta tienen forma de plato hondo: elevada en los bordes y deprimidas en el centro donde suelen encontrarse lagunas y pajonales.

En cuanto al reino animal, Gasparri asegura que ya pueden verse familias de cisnes de cuello negro, bandadas de federales –una especie que fue muy cazada y que aquí reapareció– chimangos, tachurris, garzas de todo tipo, que suman unas 150 especies de aves.

Los coipos son los mamíferos que más abundan y últimamente se registró la llegada de carpinchos, incluso intuyen que también está presente en el área el lobito de río.

Por ahora las islas no son accesibles al público porque no hay infraestructura adecuada, pero la idea es permitir a futuro la realización de visitas recreativas, siempre con el foco puesto en la preservación del espacio natural.

Por el momento aquellos que no tienen embarcación propia pueden llegar hasta el Muelle Municipal y allí sumarse a una excursión que navega por la costa de San Isidro y permite el avistamiento de las islas desde el agua.

Las tres islas forman parte del Paisaje Protegido y Reserva Natural Integral Islas de San Isidro. “La idea es que el área se mantenga intacta para el futuro y que su status no se pueda cambiar por un código ni por la acción de futuras administraciones, señala Walter Pérez. “Queremos preservar nuestro ojo de agua sobre el Río de la Plata y evitar usurpaciones, que todo permanezca como un gran humedal sin alteraciones.”

San Isidro ganó la batalla legal por las jurisdicción de estos territorios en 1999. Entonces una nueva ley provincial redefinió los límites de la Primera Sección y determinó que las islas actuales y las que surgieran en un futuro ubicadas frente a la ribera del Río de la Plata, entre la proyección de las calle Uruguay y la calle Paraná, son jurisdicción de San Isidro.

La vieja legislación otorgaba jurisdicción a Tigre, pero entonces surgió un proyecto inmobiliario que apuntaba a construir allí un barrio cerrado con un puente que unía el territorio insular con el centro de San Isidro. “Esa fue la gota que colmó el vaso”, recuerda Pérez. En 1996 Gustavo Posse, actual intendente de San Isidro, entonces diputado provincial, impulsó una ley que logró establecer los nuevos límites para el municipio que incluía los territorios que se formaran en el Río de la Plata.

“Queremos que todos puedan conocer, recorrer y cuidar las islas. Desde hace cuatro años tenemos lanchas con personal que se encarga de cuidarlas, preservarlas. Además, contamos con gente capacitada para controlar que no haya usurpaciones, depredaciones o pesca”, subrayó Pérez.

San Isidro es pionero en la preservación de la naturaleza, posee la reserva municipal más antigua del país. Hoy dentro de su territorio cuenta con 5 áreas protegidas : Ribera Norte, la barranca de la Quinta Los Ombúes, la barranca de la Quinta Pueyrredón, Bosque Alegre e Islas de San Isidro.