La tercera es la vencida y Mauricio Macri se presenta ante el juez Martín Bava para ser indagado sobre los seguimientos, la vigilancia y la infiltración que sufrieron los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan, el submarino que se hundió en noviembre de 2017. El magistrado cree que las tareas ilegales realizadas por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) tenían un objetivo: adelantarle información a Macri para que supiera cómo maniobrar en el tema de mayor trascendencia institucional durante esos meses. Pese a los intentos del expresidente por correrlo de la causa, Bava llega con un espaldarazo de la Cámara Federal de Mar del Plata que lo confirmó al frente de uno de los expedientes más sensibles que tramitan ante los tribunales federales.

La declaración de Macri está pautada para las 12 del mediodía. Una hora antes, los seguidores del expresidente van a congregarse en un espacio cargado de historia para una ciudad apacible, que hasta hace dos años estaba lejos del radar de los medios y de la Justicia Federal porteña. Todo cambió desde que, en enero de 2019, el juez Alejo Ramos Padilla comenzó a investigar la trama de espionaje que rodeaba al falso abogado Marcelo D’Alessio.

La convocatoria de los simpatizantes de Juntos por el Cambio será en la plaza que le debe el nombre a Pedro Castelli, uno de los cabecillas de los hacendados del sur que el 29 de octubre de 1839 lanzaron una rebelión contra Juan Manuel de Rosas, sofocada a los pocos días. ¿Será el de Macri también el grito de Dolores? Simbolismos que al macrismo le gustan, y aprendió a usar, en lo que imaginan que será un plafón para que el expresidente denuncie ser víctima de una persecución judicial y política.

Casi dos siglos después, Macri caminará esas tierras para explicar si ordenó espiar a los familiares, desesperados ante la desaparición de un submarino de la Armada. Aún no está claro cuál será la estrategia del expresidente. Sus asesores deslizan que va a hacer una breve declaración y va a avisarle al juez que presentará un escrito. No se sabe si contestará a las preguntas que el juez Bava y el fiscal Juan Pablo Curi fueron acumulando en las últimas semanas desde que el magistrado lo citó a indagatoria. En todos los casos de las declaraciones de los imputados anteriores, la fiscalía confeccionó un pliego de no menos de 30 preguntas que los exdirectivos o agentes de la AFI dejaron sin responder.

Macri llega con su estrategia de apartar al juez dañada. Horas antes de la presentación, la Cámara Federal de Mar del Plata rechazó la pretensión del expresidente. La resolución, en la práctica, es un espaldarazo al magistrado, aunque no derroche halagos a él. Macri, a través de su abogado Pablo Lanusse, sostenía que Bava era parcial y prejuzgaba al decir que en su gobierno existió espionaje. Macri recusó al juez el mismo día en que debía presentarse para ser indagado a fin de forzar una postergación de la audiencia por parte de Bava, el primer magistrado que le exige explicaciones a Macri después de haber dejado el poder. En el macrismo dicen que el juez está ensañado con Macri y califican a Dolores como un juzgado anti-PRO.

"La forma y el estilo empleado por el juzgador de grado tal vez no sean los apropiados o estén dotados de la técnica jurídica laudable a la que lógicamente se aspira y se desea de todo acto judicial, más ello no invalida ni puede servir de fundamento para justificar el apartamiento del juez natural de la causa", escribieron los integrantes de la Cámara Federal de Mar del Plata, Alejandro Tazza y Eduardo Jiménez.

Macri sostenía en su escrito que Bava ya había determinado que existió espionaje durante su gobierno y que él, en la indagatoria, sería un convidado de piedra. Sin embargo, los jueces le dijeron al expresidente que su argumentación no era correcta. Lo que sucedió es que Bava firmó una misma resolución para procesar a exdirectivos e integrantes de la AFI y para convocar a Macri.

Los camaristas, de todos modos, le sugirieron a Bava que avance con pie de plomo. "No puede olvidar el a quo (el juez) la circunstancia de que los magistrados judiciales deben actuar con el recato y la mesura pertinente que las circunstancias particulares aconsejen, como especialmente ocurre en el caso de autos, donde se formula una imputación penal a un ex Presidente de la Nación Argentina, vinculado con un acontecimiento que involucra profundos sentimientos personales que afectan a los familiares de las víctimas del suceso investigado", sostuvieron.

Lejos de Dolores

La recusación de Macri contra Bava fue una de las estrategias para dilatar la indagatoria y ganar tiempo, que podría ayudarlo a llevar la causa hacia territorios más amenos, como los tribunales de Comodoro Py. Es allí donde Macri insiste que debe investigarse la causa, aunque aún no hizo un planteo concreto acerca de la competencia.

Bava citó a indagatoria al expresidente el 1 de octubre pasado. El juez sostiene que la AFI realizó seguimientos de los familiares de los submarinistas entre diciembre de 2017 --a un mes del hundimiento de la nave-- y hasta finales de 2018. Por estos hechos, el juez procesó a los exjerarcas de la AFI Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, al exdirector de Reunión Interior Eduardo Winkler, al jefe de la base Mar del Plata Nicolás Iuspa Benítez y a otros cinco agentes que cumplían funciones en esa dependencia, desde donde se orquestó el espionaje.

Bava, además, entiende que el espionaje tuvo un motivo central: anticiparle a Macri cuáles serían los movimientos de los parientes de los 44 tripulantes y cuáles serían los reclamos que le harían frente al tema que más atención nacional e internacional suscitaba.

Tras los pasos de Stornelli

Mauricio Macri recusó al juez Martín Bava exactamente un mes antes de que lo hiciera el fiscal Carlos Stornelli, procesado por sus andanzas con el falso abogado Marcelo D’Alessio en el marco de la causa de espionaje que tramita en el Juzgado Federal de Dolores. Al igual que en el caso de Macri, la Cámara Federal de Mar del Plata rechazó el intento de Stornelli, que quiere correr al magistrado que está realizando el trámite para elevarlo a juicio.

“No puede prosperar una incidencia recusatoria basada esencialmente en la disconformidad del imputado con el sentido de las resoluciones adoptadas por el a quo (juez), quien ha sido regularmente designado para obrar en este caso, conforme disposiciones legales y constitucionales hoy en vigor”, sostuvieron los camaristas Alejandro Tazza y Eduardo Jiménez.