Cada vez que le preguntan por su origen e identidad, el protagonista de Mistery Road responde vaguedades o decide callar. Pero tanto Jay Swan (un magnético Aaron Pedersen) como la ficción que lo contiene sólo podrían pertenecer a un lugar en el mundo. La tonada, el escenario desértico, más los conflictos entre blancos e indígenas son definitivamente australianos. Coordenadas que, paradójicamente, se mezclan con las del western contemporáneo y el noir de entorno rural. Como si el estadounidense Cormac McCarthy hubiera pasado unas vacaciones en lo más podrido de este ambiente, cabalgado canguros y pergeñado historias de criminales con un héroe grisáceo. Sus dos temporadas, compuestas cada una por seis capítulos de una hora, ya están disponibles en Acorn TV.

Además del caso a resolver, Mistery Road es de esos policiales que se sostienen por el enigma que rodea a su protagonista. El detective Jay Swan es inaccesible, serpenteante y odioso para los locales. Bajo su estampa de cowboy –sombrero de ala ancha, jeanes, una camisa roída y con unas botas gastadas- hay un tipo movido por el dolor. Su convicción y odio a los carteles de drogas esconden una motivación que la entrega suelta en cuentagotas. A su vez, él mismo representa parte de la tensión social y dramática que expone la ficción. La jerarquía policial lo destrata por su sangre indígena mientras los suyos lo tratan con desconfianza, justamente, por encarnar a la ley.

Este es el cuarto relato de la exitosa y premiada franquicia audiovisual -el tercero en orden narrativo- tras dos películas y una primera temporada que tuvo a Judy Davis interpretando a una autoridad policial del interior. En aquella ocasión, el detective formaba dupla con Emma James para resolver un caso complejo. La desaparición de dos jóvenes vinculada a carteles de drogas destapaba las tensiones sociales irresolutas de la isla. Sin el peso y el tensor de la reconocida actriz, quien ahora asiste a Swan es otra mujer. Fran Davis (Jada Alberts) es la única oficial que tiene intenciones de ir hasta el fondo con ese homicidio que parece no importarle a nadie. El asesinato ocurrió en Gideon, un lugar donde “los cocodrilos muerden, los peces vuelan y los mosquitos molestan”, como grafica un local. Allí aparece un cuerpo con la cabeza mutilada, señal para el detective de un mensaje “un mensaje de venganza, amor, y drogas”.

Acorde a su espécimen, la composición visual de Mistery Road es otro de los fuertes de la serie. La puesta en escena se aprovecha del inabarcable hábitat australiano con postales áridas, de lagunas secas, algún que otro animal y la omnipresencia del polvo. Las instantáneas nocturnas y la soledad del farol de una camioneta, a su vez, encastran perfectamente con la personalidad de Swan. “Es un lobo solitario, un tipo casado con su trabajo. Amo a Jay. Tiene muchas dimensiones y capas. Al final del día es alguien atrapado entre varios mundos y que se mueve por la cuerda floja”, señaló su intérprete.

Programados

* Hoy a las 23 HBO estrenará Painting with John. Serie creada y dirigida por el inclasificable John Lurie. En este envío, el miembro de los lounge lizards, actor, director, entre otras cosas, medita sobre el arte y la vida a través de sus pinturas. Seis episodios que exudan espontaneidad y trabajan temáticas tan disímiles como John Coltrane, la estimulación infantil, la risa, el cáncer, Barry White y un desastroso incidente con camarones al curry a mitad de la noche. También puede verse por HBO GO.

* Netflix confirmó una nueva temporada de Bridgerton. Producción de época tan amada como vilipendiada acerca de una familia de alta alcurnia, relaciones cruzadas y sexo picante. Se trata de la primera producción que lleva el sello de Shonda Rhimes para la plataforma de streaming.

* El pasado viernes Cartoon Network estrenó Fracasitos. Comic digital que dio vuelta en las redes y ahora fracasa muy exitosamente en un nuevo formato. Su creadora es Ana Oly, ilustradora obsesionada con sacarle una risa a las desgracias de la vida cotidiana. Sofi Morandi le puso su voz a las microhistorias que serán transmitidas por todas las plataformas de la señal.

El personaje:

Melanie Cavill de Snowpiercer (Jennifer Conelly). Responsable de todo lo que sucede en el tren imparable bajo las reglas de un apocalipsis climatológico. En ese vehículo conviven opulencia y canibalismo, cabaret y harapos, cárceles incubadoras y acuarios para relajarse. Está obsesionada con el equilibrio dentro de los 1001 vagones que son el último reservorio de la humanidad. Nunca una distopía tuvo unos ojos verdes tan penetrantes y esa voz de seda. Bienvenidos al tren.