Argentina
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¿Por qué en todo el mundo suben los combustibles y en la Argentina no?

El precio de los combustibles subió un 74% en Brasil durante este año. En Estados Unidos, acumula un alza anual del 40%. En Chile, escaló durante 35 semanas seguidas, trepando un 20% en dólares. Argentina parece ser la excepción de la regla: los aumentos de este año orillan el 34% y están por debajo de la inflación acumulada.

La nafta, que está subiendo en la mayoría de los países, no aumenta desde mayo. El litro se despacha a $ 90,40 en Buenos Aires, que suele ser una de las plazas más baratas del país.

El directorio de YPF prometió que no habrá incrementos hasta fin de año. En el mercado creen que la petrolera de mayoría estatal soltará un poco las riendas tras las elecciones generales, dadas las condiciones internacionales.

El precio del barril de petróleo bordea los US$ 85. Después de un 2020 catastrófico, este año viene en alza permanente. Para alcanzar la “paridad de exportación” (es decir, para vender en los surtidores locales a un precio alineado con el mercado internacional), debería darse una suba del 35%.

YPF, que es la principal petrolera del país, mueve la aguja de los precios. En marzo decidió que el último aumento fuera en mayo de este año. De esta forma, cree que ayuda a combatir la inflación.

“Se le está dando a los consumidores un producto a un precio mucho menor al que debiera tener”, explicó el consultor Daniel Gerold en una exposición ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham). “Se venden los combustibles mucho más baratos que en el mercado internacional”, destacó.

El barril de petróleo crudo variedad Brent -la referencia para el país- está en U$S 85. La industria local recibe un promedio de US$ 55 por ese petróleo en la cuenca neuquina, llegando a US$ 60-61 en el Golfo de San Jorge (Chubut).

La brecha es del 35% y es muy significativa. Es muy importante esto del precio de los combustibles, porque es parte de lo que alimenta el sistema de inversión del petróleo y parte del gas”, según Gerold.

YPF llegó a tener ingresos trimestrales por US$ 4.000 millones (por combustibles) cuando el precio de la nafta estuvo hasta 60% más alto en dólares que ahora, cuando se estaría ubicando por debajo de los 90 centavos del dólar (al oficial) y menos de 50 centavos en el dólar blue.

Ahora, percibe menos de la mitad. “Al tener menores ingresos porque no se cobran los combustibles al precio que correspondería por la situación internacional, toda la cadena de inversión en el mercado local tiene menores ingresos para invertir”, advierte Gerold.

“Afortunadamente el Gobierno y la gerencia de la empresa han logrado aumentar algo los precios al comienzo de año, pero están congelados desde mayo con una devaluación continua y precios internacionales que aumentaron fuertemente. Por eso, hay menos dinero en el país destinado a petróleo y tampoco hay interés desde el exterior en tener flujos de inversión netos adicionales", según el consultor.

Los mayores niveles de producción de Vaca Muerta se explican en ganancias de productividad (con menos equipo se logra mayor producción) que por mayor actividad, según observan varios especialistas en la industria.

¿Por qué (los inversores internacionales) invertirían en un país donde el petróleo vale US$ 55, que es un 35% menos que lo que vale en Colombia, Brasil u otros países del mundo?, se pregunta Gerold. "Esta disociación del mercado internacional tiene una serie de consecuencias negativas", analiza.

YPF aumentó los precios de los combustibles en un 70% desde agosto de 2020 hasta mayo de 2021. Pablo González, presidente de la petrolera, aceptó incrementos para marzo, abril y mayo de este año, sin nada adicional.  Sin embargo, en la última presentación de resultados ante inversores, sus máximos ejecutivos dijeron que "si la macroeconomía evoluciona de una manera diferente a la que nosotros anticipamos, es muy probable que tengamos que revisar nuestra estrategia de precios en el surtidor".

"La futura evolución de los precios en el surtidor depende de la evolución de la cotización del petróleo crudo local, y otras variables como inflación y devaluación, que estamos monitoreando en forma constante", agregaron los gerentes de YPF ante analistas de Wall Street.

En el segundo mandato de Cristina Kirchner (desde la expropiación hasta 2015), "había una decisión política de aceptar aumentos", según Gerold. La política actual de esta administración difiere, hasta ahora, de ese abordaje.

NE

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