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Retinopatía diabética: cuáles son los últimos avances para una enfermedad que puede causar ceguera

La diabetes es una enfermedad metabólica que afecta al 8% de la población mundial. Se caracteriza por el aumento de glucosa en sangre, lo que produce alteraciones en diferentes partes del organismo. El ojo, los riñones y los problemas circulatorios son las de mayor frecuencia.

¿Qué problemas se pueden generar a nivel ocular? La retinopatía diabética, que se presenta en el 35% de los diabéticos, y el edema macular diabético (afecta la mácula, es decir, la zona que utilizamos para la lectura y el reconocimiento de las cosas), que se observa aproximadamente en el 7% de los casos.

"Ambas afecciones deben ser diagnosticadas y tratadas a tiempo porque, con el correr de los años, la falta de control puede evolucionar en la ceguera irremediable”, explica Arturo Alezzandrini, presidente de la Sociedad Panamericana de Retina, en diálogo con Clarín. Pero también señala que en los últimos años hubo importantes avances en el abordaje de estas patologías.

Qué es la retinopatía diabética

La retinopatía diabética es una enfermedad que afecta a la retina y en ella ocurren alteraciones circulatorias que hacen que la misma no se oxigene correctamente. “Esto lleva a una hipoxia (falta de oxígeno en los tejidos), favorece la producción de hemorragias, micro aneurismas, exudados y en etapas finales un desprendimiento traccional de la retina”, señala Alezzandrini.

El edema macular diabético, un trastorno que sufre el 7% de las personas con diabetes.
El edema macular diabético, un trastorno que sufre el 7% de las personas con diabetes.

Para Germán Bianchi, médico oftalmólogo, jefe de trasplante de córnea en Clínica Nano, es uno de los mayores problemas oftalmológicos responsables de ocasionar baja visión y ceguera. “Es una enfermedad que ocurre en personas que padecen diabetes y está relacionada con el mal control metabólico. A veces, hay individuos que, a pesar de tener un buen control de su diabetes, son susceptibles de sufrir daño en la retina”, explica.

“El problema que tienen los pacientes con retinopatía diabética es la disminución de la agudeza visual. Y eso se debe a la presencia de líquido en la retina, lo que se conoce como edema macular”, señala Uriel Rubin, especialista en retina.

Avances en el tratamiento

A mediados de noviembre se desarrolló en Buenos Aires el 9° Congreso de la Sociedad Panamericana de Retina y Vítreo, donde se presentaron los últimos avances en tecnología y conocimiento en el ámbito de los problemas que ocurren en lo que se conoce como fondo de ojos.  

En los últimos años el avance tecnológico y el desarrollo de nuevos fármacos permitió tratar la retinopatía diabética con un éxito bastante considerable. Los mayores avances se observan en dos áreas, según indica Alezzandrini, que también es ex presidente de la Sociedad Argentina de Oftalmología.

Por un lado, el área diagnóstica. El desarrollo de nuevos equipos y nuevos softwares de Tomografía de Coherencia Óptica (OCT, por sus siglas en inglés) permiten diagnosticar en forma más precoz estas afecciones y, una vez iniciado el tratamiento, obtener un mejor seguimiento.

El láser, uno de los tratamientos que se utilizan para la retinopatía diabética.
El láser, uno de los tratamientos que se utilizan para la retinopatía diabética.

Por el otro, el área terapéutica. La aparición de nuevas drogas y moléculas, como los antiangiogénicos y los corticoides de liberación prolongada, permiten controlar la evolución natural de la enfermedad en base a inyecciones intraoculares. Asimismo, cobra importancia la evolución en lo referente a los sistemas de visualización para tratar quirúrgicamente esta patología.

“Los nuevos equipos tienen mayor capacidad de resolución, comparación automática de registros del mismo paciente y de microáreas de imágenes y agregan, además, mecanismos de inteligencia artificial que asisten al médico para realizar diagnósticos”, enfatiza Alezzandrini.

Y menciona otro avance terapéutico. “Más allá del tratamiento láser, que lo que hace es 'fotocoagular' los vasos anómalos de la retina y evitar sangrados, hay terapias que, mediante fármacos inyectados dentro del ojo, ejercen un efecto que inhibe el crecimiento de los neovasos y, además, colabora con la desinflamación de la zona afectada”, describe.

“Las mismas se realizan mediante inyecciones intravítreas que hay que repetir periódicamente. Pero los nuevos fármacos se asocian con nuevos esquemas, que permiten ampliar el período entre aplicaciones, aunque cada persona debe evaluarse de manera particular”, amplía.

Además, con los avances tecnológicos, existen recursos que son fundamentales para establecer diagnósticos precisos y oportunos. “Lo más relevante es el control que se hace del fondo del ojo. Mediante su observación directa, el médico podrá detectar microhemorragias, microaneurismas y exudados de la retina. Los estudios complementarios son claves porque aportan más detalle de la enfermedad  y permiten personalizar los tratamientos”, destaca Bianchi.

“Afortunadamente, en la actualidad hay fármacos que se aplican de manera intraocular para controlar el edema para recuperar la visión. Pero estos tratamientos tienen una desventaja: requieren múltiples aplicaciones para mantener su eficacia. Sin embargo, se están desarrollando nuevas moléculas que permiten un mejor control, reduciendo la cantidad de intervenciones”, desarrolla Rubin.

Prevención y control  

La diabetes es una enfermedad general. La retinopatía diabética es la manifestación ocular de una patología que, incluso, en sus estadíos iniciales puede no afectar la visión, pero sí generar un problema silencioso en la retina.

“Si la persona no está bien controlada a nivel general, el problema ocular volverá a manifestarse y los tratamientos que se realicen serán menos eficaces. Los controles diarios de glucemia, los valores de la hemoglobina glicosilada, el cuidado nutricional, la actividad física y el trabajo en equipo multidisciplinario pueden brindar una buena calidad de vida”, define Alezzandrini.

Y Bianchi sentencia: “Como en el resto de las enfermedades, mientras antes se diagnostique y más tempranamente se trate, mejor será el pronóstico. Sin un tratamiento adecuado, la retinopatía diabética que evoluciona al desprendimiento de retina, en muchos casos, determina una ceguera irreversible”.

“Las personas con retinopatía diabética tienen mayor riesgo de padecer otros problemas oftalmológicos. Uno de los más frecuentes es la aparición de cataratas, de manera prematura, o la evolución rápida de cataratas pre-existentes. También, hay mayor predisposición a tener glaucoma, cuyo principal factor de riesgo es la hipertensión ocular", advierte.

“Es importante que el paciente diabético concurra periódicamente al oftalmólogo para diagnosticar y tratar en forma temprana complicaciones y evitar así llegar a la ceguera”, recomienda Alezzandrini.

AS