Argentina

Su barco se parte en medio del Atlántico Sur y logran salvarlo en un rescate épico

Naufragio, épica y solidaridad en el mar en la regata Vendée Globe, en pleno Atlántico sur. El skipper Kevin Escoffier estaba corriendo la vuelta al mundo en su barco, cuando olas de seis y siete metros avanzaban sobre su monocasco. El inconmensurable océano, con todo su fuerza, frente a él, en su peor zona. Ese era el gran desafío de esta Vendée Globe aterradora. Solo tuvo tiempo de lanzar un mensaje de texto a su equipo, antes que su barco se quebrara en dos y se hundiera.

“Necesito auxilio. Me hundo. Esto no es una boludez”, fue todo lo que pudo escribir antes que todos sus instrumentos se apagaran y él se subiera a su bote de emergencia, en medio de ese oleaje. Eran las 3 de la tarde del lunes. Las olas de 4 a 5 metros, vientos de 30 a 35 nudos. Sin barco, en medio del mar, en una balsa de salvamento, como una cáscara de nuez en el peor océano del mundo. Una luz era todo lo que sea veía de él.

El skipper del PRB había sufrido una devastadora avería, en una zona del hemisferio sur donde los vientos son violentísimos. Comenzó a entrar el agua al barco por todas partes, hasta que rápidamente se hundió, a las tres de la tarde, en el sudoeste de África del Sur. El adoptó la única decisión posible: subirse la balsa de emergencia, con sus víveres, una combinación especial para el frío y una baliza personal.

El skipper francés, Kevin Escoffier. Foto: AFP

El skipper francés, Kevin Escoffier. Foto: AFP

Salvar, la ley del mar

Jean Le Cam, su amigo, navegaba en “Yes, we cam” cuando recibió un mensaje de los organizadores. Ir al auxilio de Escoffier, su amigo, que ya estaba en el agua. El estaba a dos horas de náufrago.

“Yo era el más próximo, a unas dos horas”, contó por radio Jean Le Cam, que como Kevin, fue rescatado en el Cabo de Hornos , en el 2008-2009, por Vincent Riou, en otra Vendée Globe, frente a Chile .

“Me fui a la posición donde la baliza decía que había un barco en emergencia. Llego a la zona y lo veo a Kevin en su bote de emergencia. Impecable. Yo le dije: “Ya vuelvo. No vamos a hacer cualquier cosa”. Yo tenía que bajar los “rif” de la gran vela, con 30-32 nudos , y con un mar difícil para maniobrar. Volví donde lo había visto. No estaba más”, contó Le Cam.

La inquietud y la angustia crecía entre los organizadores. Ellos deciden desviar otros tres barcos para ayudar y buscar a Kevin. Yanick Bestaven, Boris Herrman y Sébastien Simon son de la partida. Y fue finalmente Je le Cam, el primero llegar a la zona, quien lo encontró en medio de la noche, en dantescas condiciones.

El skipper Jean Le Cam. Foto: Reuters

El skipper Jean Le Cam. Foto: Reuters

Jean, skipper senior, con 61 años y cinco Vendée a cuestas, estaba decidido a salvar a su amigo. “Yo volví cinco, seis veces. Me dije: “Te quedás en stand by y esperas el día”. Era plena noche. Pero pensé que la luz del barco de emergencia se ve mejor en la noche que en el día. De pronto, estaba sobre el puente, y veo el flash.Era una lucecita, que aparecía en una ola. Una aparición. Me dije: “No es cierto”.Y entonces continué y había más y más apariciones de la luz. Lo vi a Kevin. Le digo: ”Lo hacemos ahora. Yo no vuelvo”. Yo balancée la boya roja, una especie de banana. Y el consiguió verla. Y al final lo conseguimos. Y fue la felicidad” contó Jean Le Cam.Había salvado a Kevin, su amigo, como antes le habían salvado la vida a él.

Cómo fue la aventura

La espera y la angustia para los organizadores fue interminable. La buena noticia llegó por el Skype, conectado a la cabina de Jean. Kevin estaba sano y salvo, en buen estado físico.

Después de ser rescatado por Jean Le Cam durante la noche, Kevin Escoffier, feliz, emocionado y a la vez entristecido por el abandono, contó las circunstancias del dañó que hundió su barco. Una experiencia de miedo.

El capitán del PRB relató brevemente su historia : “Si viste las películas sobre los naufragios, fue igual y peor. En cuatro segundos, el barco cabeceó, la proa se dobló 90 grados. Metí la cabeza en la cabina del piloto, llegó una ola. Tuve tiempo para enviar un mensaje de texto. La siguiente ola hizo que todos los electrónicos desaparecieran. Fue una locura. Dobló el barco por la mitad. Nunca había hecho eso ... "

El "PRB"de Kevin Escoffier. Foto: AFP

El "PRB"de Kevin Escoffier. Foto: AFP

Unos segundos antes, en el mismo video, Kevin Escoffier y Jean Le Cam se rieron. "Trabajamos bien con Jean", dijo el sobreviviente. "Cayó en una buena casa", agregó su salvador, riendo. “Cuando llegué allí, dije: 'Lo siento Jean por joderte lo tuyo. Estás corriendo maravillosamente'. Jean respondió: 'La última vez fue al revés. Fue PRB quien me salvó". "En este caso Vincent Riou, quien el 10 de enero de 2009, frente a las costas de Chile, había recuperado el "King Jean", hundido tras un vuelco.

La velocidad del hundimiento

Emocionado por estar con vida, frustrado por no seguir en la carrera, Kevin Escoffier se dirigió a Jean-Jacques Laurent, el jefe de PRB, su patrón, diciéndole que "lamentaba la pérdida del barco. Francamente, no me arrepiento de nada. Puse 200 kilos de carbono. Reforcé todo en todas partes ... " Obviamente, esto no fue suficiente para evitar el dramático daño que causó la desaparición del monocasco, al suroeste del Cabo de Buena Esperanza, en un Atlántico Sur ya furioso. Un Cabo de Buena Esperanza que cruzó Charlie Dalin (Apivia), primero en la carrera, a las 00:11.

En otro intercambio con la tierra, Kevin, bretón de St Malo, hijo Franck-Yves, habitué del Solitaire du Figaro, confirmó la increíble velocidad del accidente: “Es surrealista lo que pasó. El barco retrocedió sobre sí mismo en una ola, a 27 nudos. Escuché un crujido pero, sinceramente, no fue necesario el ruido para entenderlo. Miré la proa, estaba a 90 grados. En cuestión de segundos, había agua por todas partes. La popa del barco estaba bajo el agua y la proa apuntaba hacia el cielo. El barco se partió en dos. En cierto modo retrocedió. Te digo que no exagero ... Había un ángulo de 90 ° entre la popa y la proa del barco. Desde que estaba en cubierta ajustando las velas y cuando me encontré en TPS (el traje de supervivencia), no pasaron ni dos minutos. Fue extremadamente rápido", recordó.

Respecto al rescate, Kevin Escoffier habló de su ansiedad de encontrarse en una balsa salvavidas, en medio del Atlántico Sur. “Me hubiera gustado quedarme a bordo un poco más. Pero vi que iba muy rápido . Me metí en el agua con la balsa. En ese momento, no me tranquilicé en absoluto. Estás en una balsa con 35 nudos de viento. No, eso no es tranquilizador. Solo me tranquilicé cuando vi a Jean. Pero el problema era cómo abordarlo. Nos dijimos dos o tres palabras. Era Verdún en el agua. Se vio obligado a alejarse un poco y luego vi que se quedaba en la zona. Me quedé en la balsa hasta altas horas de la madrugada” recordó Kevin por radio.

“El barco se partió en dos. En cierto modo retrocedió. Te digo que no exagero ... Había un ángulo de 90 ° entre la popa y la proa del barco.”

"El barco se partió en dos. En cierto modo retrocedió. Te digo que no exagero ... Había un ángulo de 90 ° entre la popa y la proa del barco."

Kevin Escoffier

Navegante francés

“No sabía si el clima se iba a suavizar lo suficiente como para permitir una maniobra. Estaba a dos metros de mí. Me envió a los alevines con una corbata pero fue difícil detener el barco. Finalmente logré agarrar un tubo, una barra para subir a bordo. Todavía había olas unos 3,50 metros. Subir es un desafío en estas condiciones, especialmente cuando el GST le restringe sus movimientos. Sinceramente, por suerte estoy en buena forma física porque les aseguro que no es fácil. Cuando me encontré a bordo con Jean, caímos en los brazos del otro", relató.

Otro rescate en el mar

La aventura continúa. Se debe establecer un operativo para rescatar a Kevin del barco de Jean, que sigue en carrera. No será depositado en Cap Town en Sudáfrica porque las condiciones del mar son horrendas. Será Nivoise, una fragata francesa especializada en la vigilancia de la pesca austral, quien lo volverá a rescatar del barco de Jean Le Cam. El reencuentro podría producirse el lunes próximo, 7 de diciembre. En estas horas, la fragata se encuentra en las cercanías de las islas Kerguelen, en el sur del Océano Indico.

Durante varios días Jean alojará a Kevin en su barco pero él no podrá participar en las maniobras ni ayudar. El skipper de “Yes, we cam “ se va a beneficiar de una bonificación para no ser penalizado después de esta salvataje heroico. Lo mismo para los otros tres marinos, que se desviaron para ayudarlo.

La dirección de la Vendée transmitió un informe al jurado internacional, que deberá rápidamente establecer, cuanto tiempo les otorgarán a la hora de su arribo.

La camaradería deportiva y la ley del mar se impusieron sobre la competencia. Desde un navegante a un refugiado cuya balsa se hunde en el Mar Mediterráneo, la ley del Mar impone el rescate.

París, corresponsal

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