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LUDWING BEETHOVEN El genio de la música que trascendió el silencio

Ludwig van Beethoven nació en Bonn el 16 de diciembre de 1770. Su infancia fue muy distinta a la de Mozart. Para él la música “no fue la expansión serena de la vida, sino algo que le exigió sacrificio, sangre, sudor”. Su padre, un músico mediocre y borracho, quiso hacer de él un nuevo Mozart: “Yo no tenía una predisposición natural para la música, la facilidad no se correspondía con el deseo”.

Pero lo consiguió. Su padre fue su primer maestro, luego secundado por Tobías Pfeiffer, su compañero de juergas: “Fue un milagro que aquellas lecciones, dadas por un par de maestros borrachos, a altas horas de la madrugada, no acabarán con mi interés por la música”. Un nuevo maestro, Christian Neefe, sí lo vio: “Este joven genio merece que se le apoye… será un segundo Mozart”.

A los 17 fue enviado a Viena, conoció a Mozart: “Oídle, ¡Este muchacho dará qué hablar”. El viaje terminó por la muerte de su madre.

El pianista de Viena

A los 22 años se instaló definitivamente en Viena. Se convirtió en una celebridad, no como compositor sino como pianista. En la capital musical de Europa había 300 pianistas profesionales y 6.000 estudiantes del instrumento. Pero Beethoven tocaba distinto y sus interpretaciones apasionadas desbordaban el estilo en boga. Empezó a darse a conocer como compositor. En sus obras había algo muy personal que ponía tierra de por medio con el clasicismo de Mozart y de quien entonces era su maestro: Haydn, que también dejó constancia de la genialidad del discípulo.

Beethoven era la gran novedad y legendaria su facilidad para improvisar al piano.

Al morir tenía 57 años. El músico más importante de su tiempo, apreciado y respetado por sus contemporáneos, fue el típico representante de la generación de grandes ideales universales y apasionadas declaraciones de principios.

Un revolucionario que plasmó en su obra la ruptura ideológica y política generada por la Declaración de los Derechos Humanos y la Revolución francesa.

Tres estilos

La musicología dividió su obra en tres estilos, muy ligados a su vida. El primero, Clásico, va de su infancia hasta 1799. El segundo, Heroico se inicia en 1800, abre las puertas del romanticismo y se relaciona con la aparición de la sordera, de él procede la mayor parte de sus obras “populares”: los Conciertos para piano 4º y Emperador, el para Violín, las Sinfonías Heroica, Quinta y Pastoral, la Sonata Primavera para violín y piano, Las Sonatas para piano Patética, Appassionata y sobre todo la Claro de Luna, y la Bagatela Para Elisa. El último estilo, Reflexivo, sobre cuya fecha de iniciación no se ponen de acuerdo los expertos, corresponde al final de su vida con sus obras más profundas e inquietantes: los últimos Cuartetos para cuerdas, la Novena Sinfonía, la Missa Solemnis, la Sonata Hammerklavier, las tres últimas sonatas para piano, y las Variaciones Diabelli.

La verdad es que el conjunto de los cinco Conciertos para piano y el de Violín, las 32 Sonatas para piano, las de Violín y piano, Violonchelo y piano, sus Lieder, Cuartetos para cuerdas, la Missa, Fidelio su única ópera, música incidental para teatro y un largo etcétera marcan un antes y un después en la historia. Son el punto de referencia para entender el pasado el futuro, y el reconocimiento de la música como una de las grandes creaciones del hombre.

Un compositor casi sin secretos

Como pionero del romanticismo, la posteridad hizo de él un héroe. Casi un santo. Un mártir que compuso en medio de la sordera, víctima de un padre abusador y un incomprendido: todo eso es verdad.

Sin embargo, justamente por la sordera es de los grandes compositores de quien más se sabe. Dejó el legado de su Testamento de Heiligenstadt, testimonio de sus pensamientos suicidas y la misteriosa Carta a la amada lejana y Diarios. Pero sobre todo 137 cuadernos de conversación; algunos deliberadamente desaparecidos para preservar su imagen y otros abusivamente adulterados; pero permiten tener su retrato bastante fidedigno: poco amigo del aseo personal desde la infancia –“Cuando sea famoso eso a nadie le va a importar”– huraño y malgeniado, con mucho amor propio, amigo de fisgonear por las ventanas, mal patrón de sus empleadas del servicio, de quienes desconfiaba y a quienes atacaba con lo que encontraba a mano. Él mismo se encargaba de hacer el mercado y sólo compraba lo que estaba en rebaja. Su comida favorita era el pescado seguido de los macarrones con queso parmesano y el asado de ternera. Prefería los vinos dulces a los secos. Con frecuencia, por no tener criada, cocinaba para sus invitados y servía verdaderos desastres, pero no le importaba, hablaba sin parar y era amigo de los malos chistes. Amigo de visitar establecimientos de mala reputación, prefería hacerlo entre las 3:30 y 4:00 de la tarde.

Mal miembro de familia, intentó quedarse con la custodia de su sobrino Karl porque aborrecía a su cuñada. Cuando lo consiguió acosó de tal manera al muchacho que este intentó suicidarse.

Los festejos en el mundo: Beethoven 250

Para las celebraciones, el Gobierno alemán ha destinado la nada despreciable suma de 42 millones de euros. Habrá miles de conciertos, exposiciones y simposios cuyo centro de gravedad, desde luego está en Bonn, su ciudad natal, donde los eventos se iniciaron el pasado 16 de diciembre y van hasta el 17 de diciembre, fecha de su bautismo.

En Viena, donde vivió la mayor parte de su vida, ocurrirá lo propio. Igualmente con Londres, ciudad que jamás visitó, pero le encargó la Novena Sinfonía.

Con datos de Semana, Historia, La Vanguardia y Muy Historia.

15 curiosidades sobre una leyenda de la música

Beethoven murió a los 56 años en 1827 a causa de una cirrosis hepática a las cuatro de la tarde del 26 de marzo de 1827 en Viena. Sus funerales, tres días más tarde, paralizaron la capital del Imperio. Ese día cerraron las escuelas y asistieron 15.000 personas. Los soldados del Cuartel de Asler pusieron orden a la salida del ataúd y la procesión arrancó a las tres de la tarde. Entre quienes portaron el féretro estuvieron grandes personalidades, igual con las antorchas, una de ellas en manos de un compositor, muy joven que empezaba a darse a conocer: Franz Schubert, que murió un año más tarde. El servicio se realizó en la Catedral de San Esteban, las puertas no se abrieron a la multitud hasta tanto el féretro no estuvo instalado, nueve sacerdotes oficiaron la ceremonia. Doscientos coches siguieron la procesión que terminó en el Cementerio de Währing, en las afueras de Viena.

Jamás el funeral de un músico había revestido tales características, que sólo fueron superadas por el de Verdi en Milán en 1901.

01  Su padre quería convertirlo en niño prodigio

De hecho, para asegurarse de que el joven Beethoven era incluso más brillante y precoz de lo que ya de por sí era, su madre mentía a todo el mundo sobre su edad, diciendo que era dos años más joven. Y es que, tan pronto como detectó las dotes para la música de su hijo, el padre de Beethoven, que era un modesto músico aficionado al alcohol, solo tenía un objetivo en la vida: convertir a su hijo en un prodigio de la música, un personaje famoso del que obtener beneficios, de ahí que le obligara a practicar horas y horas tanto al piano como al violín y le castigara físicamente cuando se equivocaba en alguna nota.

02      Tuvo 6 hermanos

Hay detalles de la vida personal de Beethoven que suelen pasarse por alto. Como este. Llegó a tener seis hermanos, pero lamentablemente, cuatro de ellos murieron a lo largo de su vida.

03 Compuso una obra tras la muerte de un perro

“Elegía por la muerte de un perro de aguas”, fue compuesta en 1790, es decir, cuando tenía 12 años. En esa época ya componía piezas con nombres divertidos como "Lied an einen Säugling" (Canción para un bebé) y, más tarde,

"Elegie auf den Tod eines Pudels" (Elegía por la muerte de un perro de aguas). Se desconoce la identidad del perrito.

Su primera sinfonía

Fue a la edad de 29 años cuando debutó con su Sinfonía n1º en Do Mayor, op. 21 que se realizó por primera vez en el Burgtheater de Viena en abril de 1800. Es la primera de las nueve sinfonías de Beethoven y fue dedicada al barón Vam Swieten, melómano y amigo de Mozart.

04 Su vida amorosa

Era un hombre muy enamoradizo. Eleonore von Breuning, Giuletta Guicciardi, las hermanas von Brunsvik, Magdalena Willman, Antonie Brentano... pero tanto sus orígenes modestos como su inestable carácter impidieron que una de estas relaciones fructificara en matrimonio. Uno de sus grandes amores fue Joséphine von Brunsvik, quien la inspiró para escribir su ópera “Fidelio” o “El triunfo del amor matrimonial”. Pero la familia de la joven se opuso a una boda con un músico plebeyo. Beethoven le escribió al menos 15 cartas de amor.

05 Goethe y él eran buenos amigos

El poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe y Beethoven eran grandes amigos, y solían salir a pasear por el campo, una afición que compartían, para relajarse y meditar. Le gustaba mucho alejarse de la vida social y disfrutar del contacto con la naturaleza.

06 Escribió su testamento a los 30 años

Beethoven decidió dejar testamento muy joven, apenas con 30 años. ¿Por qué motivo? La creciente sordera que le azotaba le hacía temer lo peor; algo que motivó esta temprana decisión. Se conoce como Testamento Heiligenstadt, y se publicó en 1828.

07 Nadie sabe realmente por qué se quedó sordo

Lo que sí sabemos es que comenzó a perder la audición cuando tenía sólo 26 años, en la cima de su carrera, y que estaba completamente sordo en el momento de su muerte. ¿Qué ocurrió? Sufría de una forma grave de tinnitus o acúfeno, lo que significa que escuchaba un "zumbido" importante en el oído. A los 46 se quedó completamente sordo. Una autopsia después de su muerte en 1827 concluyó que tenía "oído interno distendido" que le produjo lesiones con el tiempo. Afectó primero a su oído izquierdo y luego se extendió a ambos.

08 El hombre de las mil enfermedades

El músico alemán fue muy propenso a estar enfermo y pasó la mayor parte de su vida padeciendo una gran variedad de dolencias como colitis, reumatismo, fiebre reumática, tifus, trastornos de la piel, abscesos, una serie de infecciones, oftalmia, degeneración inflamatoria de las arterias, ictericia, hepatitis crónica y cirrosis hepática.

09 Tenía costumbres... peculiares

Sus hábitos personales eran cuanto menos extravagantes. A pesar de que se solía bañar a menudo, utilizaba ropa sucia tras el baño. Tampoco solía vaciar el orinal (que colocaba debajo del piano) y dejaba los platos de comida a medio terminar repartidos por toda la casa. Incluso llegaba a tirar la comida por la ventana o estrellarla contra la pared cuanto algo no le gustaba o no había sido preparado debidamente. Le encantaba el pescado, por lo que si sentía simpatía por alguien, le invitaba a comer pescado (aunque no le gustara). Eso sí; comía muchísimo. Solía confundir cantidad con calidad.

10 Y un problema con el alcohol

Al igual que su padre, que era alcohólico, Beethoven tuvo algo más que una relación casual con el alcohol. Afortunadamente nunca afectó negativamente a sus composiciones, pero incluso una vez fue arrestado confundido con un vagabundo borracho por un policía desprevenido que no lo reconoció. Recordemos que su autopsia reveló un hígado destrozado por la cirrosis, a causa de la severa ingesta de alcohol.

11  Fue un músico revolucionario

Su aparición en la escena musical supuso un cataclismo brutal, como si hubiera inventado un nuevo género musical. La era del clasicismo vienés llegó a su fin con él. Fue considerado un revolucionario musical y un pionero del romanticismo. Era muy perfeccionista; revisaba y corregía una y otra vez hasta altas horas de la noche. Escribió un coro en su Sinfonía n.º 9, algo que nunca antes se había hecho. Se hizo famoso por sus composiciones dramáticas y cortas, como evidencia la apertura de su famosa Quinta Sinfonía. Otro ejemplo: antes de él, la mayoría de los conciertos para piano duraban unos 20-30 minutos, “El emperador” dura 40. Era diferente, original, complejo y es que Beethoven siempre se negó a adaptarse a lo establecido. Hubo un antes y un después en la música gracias a Beethoven.

12 Un genio de la improvisación

Aunque todos los reconocían como bastante indisciplinado como alumno, lo cierto es que era un genio de la improvisación (hasta que se quedó sordo). Albrechtsberger, quien le enseñó composición, le dijo a su alumno: "Es un librepensador de música exaltado, no se mezcle con él: no ha aprendido nada y nunca hará algo digno". Pero Beethoven, que unos años más tarde ya sería imbatible en el duelo de improvisaciones pianísticas, nunca dio importancia a esas críticas. Y el resto, es historia.

13 Pero tenía muy mal carácter

Su mal genio le caracterizaba. Su temperamento fue el que le llevó a arrancar la primera página de su manuscrito dedicado a Napoleón Bonaparte, la Sinfonía nº 3 y borró el nombre de Napoleón. Tenía estallidos de ira que asustaban a cualquiera, pero no siempre era así. También podía ser divertido y elocuente. Una vez dijo a los que criticaban su música que “la disfrutarían más tarde” (pensando en el futuro). Aunque claro, cuando comenzó a perder la audición, trató de ocultarlo durante mucho tiempo por si dañaba su profesión. De ahí que pareciera distante y frío. No era a posta: apenas podía escuchar nada de lo que le decían.

14  Beethoven y Kubrick

¿Sabías que el director cine Stanley Kubrick inmortalizó a Beethoven en su película Eyes Wide Shut de 1999? La contraseña para poder acceder a la ceremonia oculta era "Fidelio", la ópera de Beethoven. Relacionado con la película, Kubrick murió justo antes de su estreno, el 7 de marzo de 1999, al sufrir un infarto mientras dormía.

15  La música de Beethoven en el cine

Sus composiciones aparecen en numerosas películas conocidas, incluidas “El discurso del rey”, “El hombre que susurraba a los caballos”, “El mundo Perdido: Jurassic Park”, Ace Ventura, un detective diferente”, “George de la jungla”, “Fiebre del sábado noche”, “Star Trek: Insurrección” o “El club de los poetas muertos”.

Football news:

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