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Trump y el club de los presidentes no reelegidos

A prácticamente dos semanas de las elecciones en Estados Unidos el presidente y candidato a la reelección, Donald Trump, buscaba afanosamente revertir las encuestas. El panorama le era incluso más adverso que en 2016, cuando sorpresivamente logró ganar en los Estados más influyentes de la primera potencia mundial. Gracias a ello, fue elegido Presidente por los delegados electorales, pese a que en el global había obtenido menos votos de los votantes que su entonces rival, Hillary Clinton.

Probablemente, si las elecciones hubiesen sido el año pasado, su posición sería más cómoda frente a su poco carismático contendiente actual, Joe Biden, pero 2020 resultó un año fatal. La crisis causada por el coronavirus, recientes revelaciones de prensa sobre trampas impositivas y una refortalecida movilización de activistas, desatada por incidentes racistas, debilitaron su imagen, alejada hasta en 20 puntos del rival en algunos momentos.

Por ello, se ha acrecentado la posibilidad de que Trump pase a ser el quinto presidente en 120 años que no logra ser reelegido. Un caso parecido se produjo hace 28 años con George H. Bush. Pero en 15 días, e incluso mucho menos, todo puede pasar en política y Trump bien podría inscribirse al club de quienes gobernaron EEUU por más de cuatro años.      

Sin embargo, en varios casos, a pesar de guerras, crisis económicas y escándalos políticos, en las últimas décadas, la tendencia ha sido que los presidentes de Estados Unidos sean reelegidos y ocupen la Casa Blanca durante ocho años. Le ocurrió a Barak Obama, por ejemplo, a pesar de los más de 16 billones de dólares de deuda acumulados por su primera administración y los millones de empleos destruidos.

Ya en el recuento total de la historia estadounidense suman más los inquilinos de la Casa Blanca, 27, que sólo gobernaron por un periodo e incluso menos. Claro, de esos 27 hay cinco que concluyeron precozmente sus mandatos por deceso sea trágico o natural. Algunos se fueron muy precozmente.

Alguno de los mandatarios de la hoy primera potencia mundial apenas gobernó el país por un mes. Es el caso de William Henry Harrison, quien fue presidente sólo durante marzo de 1841. Otro gobierno breve fue el de James Abram Garfield, pues fue presidente entre marzo y septiembre de 1881, apenas un semestre. Y tampoco fue muy duradera la presidencia de Zachary Taylor. Permaneció al mando del país entre marzo de 1849 y julio de 1850, o sea, 18 meses.  

Pero la lista de reelectos resulta significativa. Tras las dos presidencias fundacionales de George Washington y John Adams, a partir del año 1801, desde Thomas Jefferson, hasta Barak Obama, 17 presidentes consiguieron ganar sus segundas elecciones. En el siglo XIX junto a Jefferson alcanzaron ese objetivo James Madison (1809-1917), James Monroe (1817-1825), Andrew Jackson (1829-1837), Abraham Lincoln (1861-1865), Hiram Ulysses Grant (1869-1877) y Grover Cleveland (1885-1889 y 1893-1897).

Theodore Roosevelt (1901-1909) inició la lista de los ocho presidentes reelegidos del siglo XX. No le faltaron méritos. Por ello, resultó uno de los presidentes más famosos de la historia. Un año después de su reelección, en 1906, se le otorgó el Premio Nobel de la Paz por su mediación en el fin de la guerra entre Rusia y Japón. Durante su primer mandato se retiraron las tropas de Cuba e impulsó la construcción del Canal de Panamá, entre otras cosas.

Luego llegaron Woodrow Wilson (1913-1921) y Calvin Coolidge (1923-1929). El primero fue el presidente durante la Primera Guerra Mundial y durante su primer mandato llevó a cabo una política exterior intervencionista en Iberoamérica. Es decir que lideró a la potencia en su paulatino salto a ser la primera del orbe. A Coolidge (1923-1929) le tocó presidir EEUU en los años previos al gran crack del 29, preservando los viejos preceptos morales y económicos, en medio de la riqueza material que gozaban muchos estadounidenses. Preservó el crecimiento económico experimentado durante los “felices años veinte”, lo que sin duda le ayudaría en su reelección.

Indudablemente quien iría a convertirse en uno de los cinco presidentes más icónicos de la historia estadounidense también logró la reelección, mejor dicho las reelecciones. Franklin Delano Roosevelt (1933-1945) ha sido el único presidente que ganó cuatro elecciones presidenciales y, por lo tanto, el más longevo mandatario de la historia de Estados Unidos.

Su primera campaña fue un éxito rotundo, postulándose nuevamente en 1936, 1940 y 1944, que ganó con relativa facilidad. Su política económica del “New Deal” marcó los primeros años de gobierno. Se considera que EEUU alcanzó el gran salto a la modernidad con este Presidente demócrata. Fue además favorecido porque la ley no limitaba el número de reelecciones. Y lideró a la potencia durante la Segunda Guerra Mundial, conflagración que la consagró como principal polo del poder planetario. 

Un héroe de aquella guerra, Dwight D. Eisenhower (1953-1961), también es parte del club de los reelegidos. Llegó a la Casa Blanca con la promesa de poner fin a la corrupción de la clase política, el comunismo y la Guerra de Corea. Destacó por su disminución de la segregación racial, la intensificación del desarrollo de tecnología e infraestructura, así como por el uso disuasivo de las armas nucleares durante la Guerra Fría.

Por su parte. Richard Nixon (1969-1974) logró la reelección, pero no pudo completar su segundo mandato. Nixon fue marcado por el caso Watergate luego de que se destapara el escándalo de las escuchas ilegales a varios de sus opositores. Sin embargo, ha subsistido que, como en el caso de su predecesor electo, John F. Kennedy, parte de su salida obedeció a oscuros intereses que se jugaban en la Guerra de Vietnam.

En la primera intervención tras ganar sus primeras elecciones realizó unos de los discursos más famosos de la historia, conocido como “Mayoría Silenciosa”. Con esa postura intentó unir a los estadounidenses para resolver la crisis ocasionada por el conflicto vietnamita. Tal fue el nivel de popularidad alcanzado con la retirada gradual de las tropas, que su reelección fue fácil. Obtuvo nada menos que el 60,67 por ciento de los votos. Fue una de las victorias electorales más aplastantes de la historia de Estados Unidos, pero sólo pudo disfrutarla dos años.

Otro presidente republicano, Ronald Reagan (1981-1989), también logró la reelección. Protagonista central del final de la Guerra Fría y el inicio del neoliberalismo mundial, el exactor llegó a la Casa Blanca con el 50,75 por ciento de los votos. Lo amplió hasta el 58,77 por ciento en su reelección de 1985.

Sólo pasaron cuatro años, el gobierno de George H. Bush, para que haya un demócrata que también lograse ir a la reelección. Bill Clinton (1993-2001). Al final de sus dos candidaturas, Clinton y su Gobierno dejaron la economía del país con un superávit de 559.000 millones de dólares. Dada su popularidad y juventud, se especulaba la posibilidad de una futura nueva gran incursión en política. Pero, pese a sus logros, su segundo mandato se vio golpeado por los escándalos sexuales del Presidente con la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky. Clinton fue objeto de un preproceso de destitución. Salió de la Casa Blanca con un significativo 64 por ciento de popularidad. 

En cambio, una de las reelecciones más controversiales fue la de su sucesor, George W. Bush (2001-2009), el hijo del antecesor de Clinton.  Diversos análisis han calificado como uno de los peores presidentes de la historia de Estados Unidos. Pese a duras y generalizadas críticas por su intervención en Irak y Afganistán, tras los polémicos atentados del 11 de septiembre, el Presidente republicano logró la reelección con el 50,7 por ciento de los votos frente a John Kerry. Sus dos elecciones estuvieron marcadas por grandes polémicas y definiciones en la Corte Suprema. Al final del su mandato, los índices de popularidad que alcanzó fueron muy bajos en Estados Unidos y el mundo entero.

Y el “club” de los elegidos dos veces o más en EEUU lo completa, por ahora, Barack Obama (2009-2017). El primer Presidente afroamericano de la historia, tras una primera elección con victoria clara, aunque algo estrecha sobre el republicano John Mccaine (53 a 46 por ciento) alcanzó su reelección en 2013 por un margen mínimo. Obama concluyó con cerca del 51 por ciento de los votos y el republicano Mitt Romney con algo más del 49. Su gobierno no logró frenar del todo una significativa crisis económica de 16 billones de dólares de deuda acumulados y millones de empleos destruidos durante su primer mandato.

Aquel escenario había sido relativamente contenido por el actual mandatario de EEUU, el republicano Donald Trump. Pero su batalla ante las complejas variables que debe reencaminar la economía estadounidense no sólo enfrentó al bravío mar global de crisis capitalista, sino al golpe del microscópico enemigo llamado coronavirus. En un par de semanas Trump y EEUU sabrán cuán duro resultó aquel inesperado empellón.

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