Colombia

Abarrotados de naderías

25 de septiembre de 2020

Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Algún lector me ha hecho notar que tejo en poco espacio una cantidad de escenas que parecieran no tener nada qué ver la una con la otra y al final las ensamblo de manera repentina. Es muy amable en su comentario. La verdad es que, si ello sucede, no sé bien cómo, de lo único que soy consciente es de que, a partir de una imagen, o de un hecho o de una lectura, comienzo a trazar líneas mentales que luego se van cruzando con otras, hasta quedar, más o menos, una especie de cesta en la que hay algo. Pero no es una cesta ordenada y simétrica, sino más bien un nido de arrendajo, que además pende de unas débiles hebras –otras líneas– que hacen que todo se bambolee y se estremezca. Ninguna gracia: por un lado, meros desperfectos mnemotécnicos, y por otro, evidencias de la forma como percibimos nuestro universo, que aparentemente funciona de manera caótica y sin embargo, por momentos, creemos armónica. Aunque lo de la armonía es una forma de decir que algunas veces comprendimos algo, es decir, que vimos de qué iban los sucesos aparentemente inconexos.

Emiliana ha revuelto una caja con papeles que tengo sobre mi escritorio. Se trata de un recipiente en el que pongo todo lo inútil que por alguna razón quiero guardar. Es algo así como un archivo que tiene el propósito de hacerme agradable el futuro. Cuando meto algo, imagino el placer que podría provocarme volver a ver, por ejemplo, la factura de una librería que seguro no volveré a pisar, o la entrada a un concierto o a una obra de teatro, o un recorte de prensa, o la faja prescindible de un libro, una de esas en las que no aparece el nombre del libro ni del autor pero sí un insulso y general comentario firmado por algún escritor más o menos reconocido. En fin, naderías.

Y en esa esculcada dio ella con una noticia de prensa más que genial, una que narra un suceso acaecido en Paterson, Nueva Jersey, hace un poco menos de sesenta años. Yo que lo había guardado no recordaba para nada que el asunto había pasado en ese lugar, aunque tenía presente el fabuloso suceso, así como el nombre de la joven involucrada. Pero Paterson no estaba en mi memoria, y ahora saltaba del trozo del periódico como si fuera lo más importante. Paterson es el título del poema que el poeta y médico norteamericano William Carlos Williams escribió y publicó en cinco volúmenes entre 1946 y 1958, y es, además, como he dicho, una de las poblaciones que componen a Nueva Jersey. Otra es Rutherford, donde nació y vivió el poeta. Las calles de ambas se confunden y en medio se encuentra el St. Mary’s General Hospital, donde todos los días iba Williams a trabajar como médico general y pediatra.

Así que las líneas de Emiliana, la jovencita Ramírez, Paterson –la ciudad y el poema–, Williams, el probable St. Mary’s Hospital, un vestido, Medea, y un poema leído hace treinta años vinieron a cruzarse, sin motivo, y solo por el placer de hacerlo, como sin duda importa a quien sea que importe, y como quiso advertirlo el poeta justo en aquellos cinco volúmenes que recogen todo lo que era posible recoger: conversaciones escuchadas, letreros publicitarios, recuerdos e invenciones; sí, todo lo que se va apareciendo, y que parece trivial, o es.

La muerte de Josefina Ramírez, la joven caldense, oriunda de Manzanares, ocurrida en extrañas circunstancias en un hospital de Paterson, está siendo materia de investigación por las autoridades médicas de Estados Unidos. Un grupo del servicio de salubridad federal se trasladó ayer de Cincinati a Paterson para verificar inspecciones al vestido que originó la muerte de la muchacha caldense, y ha producido en Estados Unidos extraordinaria alarma, por tratarse del primer caso ocurrido, ya que la erupción provocada por el contacto con la tela, le quemó la piel, según lo declaró el doctor Albert Yager”. Esa es, casi íntegra, la nota de prensa, que olvidaba que Eurípides ya había narrado, más bellamente por supuesto: cómo Medea asesinó a Glauce por celos, enviándole con sus hijos “un velo envenenado de vivos colores”, que hace que a la víctima “le broten de los labios unas espumas pálidas, y que los ojos se le pongan en blanco, y que sin sangre se le quede el cuerpo”. De tal forma que aquella historia de Josefina Ramírez no hacía más que recoger, de pobre manera, el mito griego.

Pero vuelvo a Williams, al hecho de que era médico y que hubiera sido posible que él se enterará de Josefina y sus atribuladas hermanas, que lloriqueaban por los pasillos de la clínica, que bien pudo ser el St Mary’s Hospital. Él habría pensado en Medea, por supuesto, pero también habría recordado estos versos que ya había escrito: “Y no obstante de algún modo uno llega,/ se descubre soltando los broches de/ el  vestido de ella/ en una alcoba extraña-/ siente cómo el otoño/ deja caer sus hojas de lino y seda/ en torno a sus tobillos./ El cuerpo luminosamente venado emerge/ retorcido sobre sí mismo/ ¡como un viento de invierno…!”. La blancura traslúcida del amor o de la muerte.

No obstante, Williams habría pensado, también, que el único poema posible, en todo caso, era uno que narrara el mundo tal cual lo percibimos: inconexo, como lo hizo en Paterson; así como intentamos hacerlo otros con esas cajas o cajones abarrotados de naderías.

Manizales, 25 de septiembre de 2020

Football news:

Holand scored the most goals (12) in the first 10 matches in the Champions League
Pirlo about 0:2 with Barca: this match will help Juventus grow
Griezmann did not make any effective actions in 6 matches under Koeman
Ole Gunnar Solskjaer: Leipzig made Manchester United work hard. Rashford had a big impact on the game
Roberto victory over Juventus: the Best response to the unrest in Barcelona - it's a game
Ronald Koeman: Barcelona played their best match of the season against Juventus. We had a lot of chances
Messi scored 70 goals in the Champions League group stage. This is a record