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Una mujer dirigirá los destinos de México

Restan aún más de nueve meses de lo que será una dura campaña electoral. Sin poder proyectar, con tanta antelación, lo que ocurrirá en las urnas de México el 2 de junio de 2024, una sola cosa parece cierta. De forma inédita, la sociedad podrá escoger entre dos candidatas, que son las principales favoritas, con lo cual todo apunta a tener una presidenta durante el próximo sexenio.

Como ha sostenido el articulista Jorge Zepeda Patterson, "siempre fue Claudia Sheinbaum" la favorita de Andrés Manuel López Obrador para sucederle como candidata de su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). La confirmación dada por la agrupación, y el notable festejo que le dio el mandatario a la designación de la exjefa de Gobierno en la capital mexicana, han sellado este 6 y 7 de septiembre la ruta de lo que será una totalmente inédita carrera presidencial.

Sheinbaum no solo fue investida como candidata sino que recibió "el bastón de mando", dentro de Morena, en un acto público con lo cual López Obrador la ratificó como su heredera política.

Pocos días antes, como reseñó DIARIO DE CUBA, un hecho también inusual marcó el clima en el campo opositor. Tres partidos emblemáticos de México, y otrora enfrentados entre sí, confluyeron en un Frente Amplio unitario y ungieron a la empresaria y senadora Xóchitl Gálvez, como su candidata presidencial.

El Partido de la Revolución Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) han formado una coalición con el objetivo de impedir la continuidad de las políticas de López Obrador, derrotando a su candidata en las urnas.

En uno y otro polo político quedaron heridas que deberán sanar para evitar rupturas. La decisión de definir candidaturas a partir de encuestas, sin la realización de elecciones primarias, han dejado fuera de la carrera presidencial y con señales variopintas de inconformidad al excanciller Marcelo Ebrard, quien aspiraba a ser el candidato presidencial de Morena, y a la senadora del PRI, Beatriz Paredes, quien competía con Gálvez en el campo opositor.

Se prevé que en buena medida la campaña electoral mexicana gire en torno a AMLO, el acrónimo del presidente por el cual es nombrado con frecuencia. Sheinbaum enfatizará los logros de la gestión iniciada por el mandatario en 2018, mientras que de forma irreverente —como es su estilo— se espera un contrapunto de Gálvez en torno a lo que la narrativa oficial presenta como éxitos gubernamentales.

Más allá de los temas que se discuten usualmente en una campaña, en este caso México tendrá una oportunidad única de presenciar a dos mujeres encabezando las discusiones políticas, con lo cual se rompen incluso prácticas sociales y políticas asociadas al machismo mexicano.

"La historia nos alcanzó y estamos siendo testigos del momento en que sí o sí será una mujer la siguiente presidenta de nuestro país. En pleno 2023, se ha fracturado el machismo, un eslabón de nuestra cultura mexicana que se había sostenido, ante todo", comenta a DIARIO DE CUBA la analista política, Laura Garza.

"La exageración y el poderío puesto en los hombres, está siendo rebasado por dos mujeres, que en distintos escenarios y en diferentes formas han escalado hasta los más alto de la política mexicana", sostiene Garza desde Ciudad de México.

Aunque se prevé que se inscriban otras candidaturas, todo apunta que la rivalidad electoral estará centrada entre Sheinbaum y Gálvez.

De acuerdo con una encuesta encargada por el diario El Financiero, difundida antes de que se oficializarán las dos candidaturas, en unas hipotéticas elecciones presidenciales entre Gálvez y Sheinbaum, la senadora de oposición obtendría un 34% de las preferencias, ocho puntos por debajo de la exjefa de Gobierno, quien captaría un 42%.

Sin embargo, acota El Financiero, la misma pregunta hecha con anterioridad mostraba una brecha mayor. Mientras que en las últimas semanas creció la popularidad de la senadora de oposición, se mantuvo estable el apoyo a la exjefa de Gobierno de la capital de México.

Laura Garza, quien también hace fotografía profesionalmente, comentó que el día antes de que se oficializará la candidatura de la senadora y empresaria tuvo la oportunidad de fotografiarla.

Si bien le emocionaba la posibilidad de llegar a la Presidencia, algo que no estaba en los cálculos políticos de hace escasas semanas, "pero más le motivaba la oportunidad de poder ayudar a quienes han sido olvidados en este sexenio y la posibilidad de llevar su know-how de vida profesional y personal a la sociedad, porque ella sabe que sí se puede salir adelante, sí se puede ayudar", relata Garza.

De acuerdo con Andrés Oppenheimer, columnista del Miami Herald, la oposición mexicana se anotó un gol al escoger a la senadora. Ella, ha recordado este periodista con amplio conocimiento de América Latina, "es hija de un indígena, nació en la pobreza y se convirtió en una líder empresarial y política", con lo cual encarna varios simbolismos que se conectan con la población mexicana.

Para Garza, la historia de vida de Gálvez puede ser un mensaje poderoso para las mujeres mexicanas. En cambio, Claudia Sheinbaum simboliza sumisión ante la figura de AMLO.

Según la analista, "Claudia llega con él, por él y sin ellas.  Sheinbaum apareció en los últimos tres meses recorriendo el país imitando la voz de López Obrador, siguiendo el mismo guion, con la aletargada manera de pensar en que todo el país está con el proyecto del presidente".

En opinión de Garza vienen meses muy interesantes en la dinámica política y electoral: "Xóchitl Gálvez abrió el panorama para la comunicación política, y la urgencia de romper los moldes, la necesidad de abrir un canal de comunicación directo con la gente y no con la elite política".

Senadora por el conservador PAN, el partido que obtuvo el triunfo en 2000 cuando se quebró la hegemonía por décadas del PRI, Gálvez ha logrado posicionarse públicamente como una figura independiente. Su origen indígena y sus posiciones a favor de un Estado social le dan una suerte de singularidad.

"Sus posibilidades se abrieron de pronto, cuando a pesar de tener una orden judicial de derecho de réplica contra el presidente en su conferencia matutina, este no la dejó entrar. Ella fue a Palacio Nacional (sede del Ejecutivo) y tocó la puerta rodeada de medios, en un show político estridente y llamativo que en México ha sido siempre patrimonio de la izquierda populista que está en el poder", sintetiza el periodista cubano-mexicano Rubén Cortés la irrupción pública actual de esta política, quien ya ocupó cargos públicos a inicio de los 2000 con el Gobierno de Vicente Fox (PAN).