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Entre aromas y economía: así funciona el negocio de ropa interior usada

Sophia no compró lencería para sorprender a su pareja, tampoco necesitaba completar su guardarropa ni la lucirá en redes sociales, ella se pondrá sus bragas nuevas y después de un día de uso, las envolverá sin lavar para enviarlas a un hombre, quien le pagará entre 200 y mil 500 pesos mexicanos, dependiendo del pedido.

Actualmente existe un modelo de negocio muy peculiar, a ellas les favorece económicamente y a ellos les permite tener a su alcance un objeto que les causará placer, se trata de la venta de ropa interior usada por mujeres, usualmente son hombres quienes compran estas prendas.

Infobae México conversó con las personas que venden ropa interior usada, con las que la compran y también consultó al psicólogo Eduardo Villa para explicar este fenómeno desde su origen.

Este medio consultó con dos vendedoras, la primera es Sophia, quien vive en la Ciudad de México y ofrece contenido erótico en OnlyFans, fueron sus mismos clientes quienes le sugirieron la venta de prendas.Algunas de las mujeres que ofertan sus bragas o calzones usados comenzaron vendiendo contenido erótico en OnlyFans (Foto: Getty Images)

Por otro lado, Valeria Meléndez compartió con este medio que comenzó la venta a los 16 años, al principio su novio le pedía que no se bañara al tener relaciones sexuales y además se quedaba con su ropa interior. Cuando la relación terminó, él quería que aún mantuvieran un vínculo sexual, ante la negativa, le ofreció 200 pesos por sus prendas usadas.

“Luego tuve una crisis económica e intenté abrir mi OnlyFans, pero me daba miedo que mis fotos acabaran en manos equivocadas, así que intenté solo con fotos de pies pero no sirvió, así que oferté mi ropa usada en FB y me compraron algunos durante una temporada, creo que a la semana sacaba como 800 pesos (…) me sentía segura porque nunca mandaba fotos de ‘prueba’ de que los hubiera usado, aparte los bloqueaba después de vender para que no me encontraran o no me pidieran más”.

Cómo se realiza la compra y venta de ropa interior usada

En su gran mayoría, son mujeres las que ofrecen sus prendas a hombres que encuentran fascinante el aroma a flujo vaginal, sudor o incluso periodo menstrual, aunque existen vendedores y compradoras, son casos aislados o excepciones.

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Sophia y Valeria coinciden en que contactan con sus clientes a través de redes sociales y realizan los envíos a través de servicios de paquetería, también explicaron que los hombres que compran su ropa interior usada suelen tener entre 35 y 50 años, aunque hay excepciones de jóvenes cuya edad oscila entre los 20 y los 25.Así es como se ofrecen las prendas usadas en grupos de Facebook (Foto: captura de pantalla/Facebook)

Así es como se ofrecen las prendas usadas en grupos de Facebook (Foto: captura de pantalla/Facebook)

Así es como se ofrecen las prendas usadas en grupos de Facebook (Foto: captura de pantalla/Facebook)

En plataformas como Facebook, por ejemplo, basta teclear “venta de ropa interior usada” para encontrar grupos muy activos donde las vendedoras y los compradores pueden comenzar a negociar.

En el mundo de las bragas y los brasieres usados hay muchos factores en juego, pues las mujeres deben usar las prendas determinado número de días de acuerdo con la petición del hombre que tenga interés en adquirirlas.

De acuerdo con Sophia, hay algunos clientes que solicitan quitarle la prenda en persona, mientras que otros piden fotografías donde la vendedora lleve puesto el brasiere o las bragas en cuestión, esto como una garantía de que realmente se cumplió con el tiempo de uso.

“Regularmente les doy un uso de 24 hrs, algunos piden que sean dos días y pues al cliente lo que pida, hay gente que dice que quiere que la prenda lleve vellitos o uno que me pidió tres días de uso, sin bañarme, otro que me pedía que llevara flujo (…) solo una vez he entregado presencial y eso porque el tipo quería quitármelas”, mencionó Sophia a este medio.

Por otra parte, Valeria Meléndez sufrió una grave afectación a la salud mientras intentaba cumplir la exigencia de uno de sus clientes, por lo que decidió no volver al negocio a menos que tuviera otra urgencia económica:

“Lo que me desanimó fue cuando me dio una infección vaginal por estar cumpliendo un capricho que me había puesto un cliente de venderle una tanga de toda una semana por 1,500 pesos, así que esa fue la última, fue a principios de este año (2022)”.De acuerdo con el psicólogo Eduardo Villa, la conducta de comprar ropa interior usada no debería verse como un «fetiche retorcido» (Foto: Getty Images)

De acuerdo con ellas, estos son los factores que determinan el precio de una prenda:

-El costo inicial del calzón, el brasiere o las pantimedias, ellas buscan obtener de ganancia mínimo 100 pesos por encima de la compra original.

El tiempo en que la mujer deberá llevarlo puesto, entre más días u horas sean, más aumenta el costo.

-Si el cliente pidió que la prenda esté manchada con algún flujo en especial, lo cual también incrementa la cantidad por la dificultad y los riesgos que conlleva.

-Si se incluirán fotografías como prueba de que la prenda fue usada, ya que esto involucra la identidad y un “trabajo extra” al documentar el uso.

-El tipo de entrega, es decir, por envío o presencial, lo cual lleva otras implicaciones de traslado. Sophia mencionó que cuando hizo su entrega en persona, tuvo que aclarar que no ofrecía otro tipo de servicios, es decir, de trabajo sexual.

En conversación con Infobae México, Lucía mencionó que ella añadía ciertos obsequios a sus envíos, los cuales realizaba por Mercado Libre. “Les daba ‘de regalo’ una pulsera con mi perfume, algún espejo o papel con un beso, una cartita de “disfruta” o figuras de papel”.

Por qué los hombres compran ropa interior usada y qué hacen con ella

Hugo tiene 39 años y compra tres o cuatro bragas cada dos meses, en conversación con Infobae México, explicó que la cantidad más alta que ha pagado por prendas han sido 5 mil pesos mexicanos. “Fueron siete calzones de la misma chica, tres días cada uno, fue mi autoregalo de cumpleaños. La más baja fueron 300 pesos”, explicó.

Cuando comenzó a comprar estaba en una etapa de inseguridad sexual y buscaba aumentar su autoestima teniendo cercanía con una mujer, pero no quería tener contacto directo ni enamorarse o generar un compromiso afectivo:

“Nunca he tocado a las chicas que me venden, me gusta ver sus fotos, pero prefiero no conocerlas, no enamorarme, no hacerles demasiados pedidos seguidos, perdería la magia o el misterio de conocerlas por el aroma”, explicó a este medio.

Cuando Hugo era adolescente, descubrió que tenía el olfato muy desarrollado y, por tanto, no le parecía excitante lo que viera, sino lo que oliera, incluso mencionó que se siente identificado con el protagonista de El Perfume (2006):Hugo tiene 39 años y comentó a este medio que se siente identificado con Jean-Baptiste Grenouille, protagonista de El Perfume (Foto: Constantin Films)

“Me gustan mucho los aromas de las prendas, pero porque así soy hasta con la comida, me enamoro por la nariz, entonces, me excito por la nariz, soy como el de El Perfume (comprar ropa usada) me gusta más que pagar por un OnlyFans que no es “interactivo”, pero tampoco le pagaría a alguien por tocarla. Lo voy a dejar de hacer solo cuando tenga una novia y con el tiempo y la confianza, le pediré que me deje oler su ropa.”, mencionó.

Por otra parte, Fernando solo compró ropa interior usada una vez, pero fue un acto de espontáneo con una amiga a quien ya le tenía confianza, ya que tuvieron relaciones sexuales y “le pareció divertido” comprarle sus bragas por 150 pesos mexicanos, ya que era como un juego sexual.

“(Las bragas) las tengo guardadas en una caja dentro un cajón dónde guardo mis juguetes sexuales. Pero nunca las he sacado de la caja desde que las tengo”, mencionó a este medio.

Desde entonces, Fernando no volvió a adquirir más prendas de mujer, pero en un momento de excitación, contempló la idea de comprar algunas, rápidamente le llegó el arrepentimiento, por lo que expresó lo siguiente a Infobae México:Los hombres que sienten fascinación por el aroma de la ropa usada son quienes la compran (Foto: Getty Images)

“Me pareció de pronto algo absurdo e incluso antihigiénico. Pero por un momento parecía excitante tener algo tan íntimo de una mujer tan hermosa; sin embargo, también son muy caras.”

Una sensación similar experimenta Hugo, quien mencionó a este medio su ciclo con las prendas usadas:

“Con la ropa hago lo obvio, olerlas mientras me mastur…, a veces froto las prendas cerca de mis genitales, pero me ayuda más olerlas, son como una colección, como vivo solo puedo tenerlas guardadas, pero a veces me siento muy enajenado y los lavo, los tiro a la basura para que nadie los use, pero finalmente vuelvo a comprar.”

Qué dice la psicología sobre la fascinación por los aromas ¿Comprar ropa interior usada es un fetiche?

De acuerdo con los testimonios de compradores, lo que les gusta es el aroma y, a la vez, la sensación de exclusividad por tener algo íntimo de una mujer. Al respecto el psicólogo y terapeuta Eduardo Villa explicó a Infobae México que todas las personas requieren de un estímulo para poder excitarse. “Generalmente tiene que ver con los sentidos (gusto, tacto, olfato, visión u oído), lo cual puede ocurrir de forma espontánea o previamente acordado”.Las mujeres que venden ropa interior usada la ofertan en redes sociales y pueden acceder a enviar una foto como prueba de que la llevaron puesta (Foto: captura de pantalla/Facebook)

En el caso particular de la excitación por los aromas, el terapeuta mencionó lo siguiente:

“Tiene que ver con las reacciones bioquímicas, en el epitelio olfativo hay nervios que literalmente se excitan cuando reconocen un aroma agradable, en este caso el de la pareja, cuando se trata de mujeres que no se conocen, como en la compra de bragas, probablemente tenga que ver con un gusto a los fluidos femeninos en sí, también tiene que ver con las feromonas y hormonas que producen los hombres y mujeres”.

De acuerdo con el especialista Eduardo Villa, el simple hecho de comprar bragas para excitarse no representa un problema ni lo considera un “fetiche retorcido”.

Para él, las conductas preocupantes de comprar ropa interior usada serían las siguientes:

-Cuando un hombre es incapaz de excitarse con otros estímulos que no sean oler prendas usadas.

-Cuando el comprador gasta dinero compulsivamente, aunque descuide su alimentación, vestido u otras necesidades.Un hombre que compra frecuentemente este tipo de prendas puede gastar entre 300 y más de 4 mil pesos (Foto: Getty Images)

-Cuando el comprar bragas consume el tiempo de actividades prioritarias como comer, trabajar o descansar.

-Cuando daña o está dispuesto a dañarse a sí mismo o a otras personas con tal de conseguir más ropa interior usada.

Al respecto, el psicólogo Eduardo Villa mencionó a este medio que en sus sesiones, no tiene pacientes a quienes les preocupe lo que les excita “lo que si tengo entre los hombres son muchas consultas para dejar la masturbación compulsiva o la obsesión con la pornografía”, explicó.

Además de puntualizar los aspectos biológicos, el acceso a internet y el poder adquisitivo de los hombres que compran ropa usada, mencionó lo siguiente para Infobae México: “Puede haber un tema de ‘complicidad’, de decir ‘una mujer usó esto solo para mí’, es decir, tiene que ver con el ego de estos hombres y con la capacidad de decir ‘pude decidir qué haría otra persona con su ropa con ayuda del dinero y sin necesidad de tocarla’.

Finalmente, Eduardo Villa dejó en claro que “las personas no pueden elegir con qué excitarse”, ya que son cuestiones multifactoriales y cada caso es diferente.