Cristiano Ronaldo no tuvo siquiera la oportunidad.

Arkadiusz Milik convirtió el penal decisivo en la tanda y Napoli se coronó por sexta ocasión en la Copa Italia, luego de igualar 0-0 con la Juventus en la final del miércoles.

Cristiano era el encargado de ejecutar el último penal de la Juve. Pero después de que el argentino Paulo Dybala vio atajado su disparo y el brasileño Danilo envió el suyo a las nubes, el astro portugués, cinco veces galardonado con el Balón de Oro, se quedó como mero espectador en el medio campo, mientras el Napoli ganaba la serie por 4-2.

Con la derrota sentenciada, pareció que Cristiano estaba a punto de llorar.

“Estaba un poco triste por el resultado”, explicó su compañero, el colombiano Juan Guillermo Cuadrado. “Los penales son siempre una lotería”.

Cristiano tuvo una buena oportunidad de poner adelante a los “bianconeri”, a los cinco minutos, pero su tiro fue desviado por el segundo arquero del Napoli, Alex Meret

El duelo se fue directamente a los penales, sin pasar antes por la prórroga, como medida de protección para la integridad de los jugadores, quienes apenas buscan recuperar la forma en lo que fue su segundo partido desde que se puso fin al parón obligado por la pandemia de coronavirus.

En el primer tiempo, el capitán napolitano Lorenzo Insigne estrelló un tiro libre en un poste.

La “Vecchia Signora” dominó la posesión del balón, pero el Napoli tuvo las mejores oportunidades. Gianluigi Buffon, el arquero de 42 años de la Juve, logró varias atajadas salvadoras.

Y así, llegó la tanda desde los 11 pasos.

Cristiano tuvo una buena oportunidad de poner adelante a los “bianconeri”, a los cinco minutos, pero su tiro fue desviado por el segundo arquero del Napoli, Alex Meret. A medida que el encuentro envejecía, el ídolo portugués fue gravitando cada vez menos.

Maurizio Sarri, el técnico juventino, dijo que Cristiano tiene problemas para recuperar sus veloces escapadas, después de la inactividad obligada por la pandemia.

“Desafortunadamente, eso es normal cuando no juegas”, comentó el estratega.

Aunque esta final se realizó en un estadio vacío, representó otro indicio del regreso a la normalidad en un país duramente castigado por el coronavirus.

Las casi 35.000 personas que han muerto por el padecimiento COVID-19 en Italia pudieron haber llenado la mitad del Stadio Olímpico, donde se llevó a cabo el encuentro.

La televisión nacional transmitió el partido de manera gratuita por el canal abierto de la cadena estatal RAI.

“Yo deseaba firmemente que el fútbol se reanudara con la Copa Italia”, dijo el ministro del deporte Vincenzo Spadafora. “Lo de esta noche no es sólo una final, sino un mensaje de renovación para todo el país”.

La arena quedó incluso más quieta cuando los jugadores se pararon en torno del círculo central para guardar un minuto de silencio antes del puntapié inicial, a fin de honrar a las víctimas de la pandemia.

“El país necesita recuperarse, y los deportes serán un motor de la renovación económica y social”, añadió Spadafora.

Gennaro Gattuso, técnico del Napoli, está todavía enlutado por la muerte reciente de su hermana menor. Se mostró conmovido después del partido.

El Napoli era un desastre en diciembre, cuando Gattuso llegó, en medio de un motín de los jugadores sobre una concentración obligatoria obligada por el presidente del club Aurelio de Laurentis.

“La vida, y especialmente el fútbol, me han dado mucho más de lo que yo les he dado”, dijo Gattuso.

Después de una pausa de más de tres meses, el fútbol se reanudó en Italia la semana anterior, con los partidos de vuelta de las semifinales.

Originalmente, la final debía haberse disputado el 13 de mayo

La Serie A se reanuda el sábado.