El sistema regional del metro de Washington D.C. suspendió sin previo aviso las operaciones de más de la mitad de sus trenes la mañana del lunes debido a un problema en ruedas y ejes, el cual causó un descarrilamiento la semana pasada.

La medida representa una enorme complicación en el traslado diario de miles de pasajeros en lo que la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB por sus siglas en inglés) investiga el asunto.

La comisión de seguridad del servicio del metro ordenó durante la noche el retiro de todos los trenes de la serie 7000. Los trenes, fabricados en Kawasaki, son los más recientes en integrarse al servicio, y los 748 vagones comprenden alrededor del 60 % de la flotilla.

La presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, dijo el lunes a los reporteros que se identificó una falla en el diseño que provocaba que las ruedas de los trenes se abrieran demasiado respecto a sus ejes, permitiendo que los vagones se descarrilaran.

“Nuestra investigación se encuentra en una etapa preliminar: recabando datos e información”, dijo Homendy. “Esto pudo resultar en un evento catastrófico”.

Al problema de las ruedas se le atribuye un incidente ocurrido la semana pasada, cuando un vagón se salió de las vías de la línea azul del metro cerca del Cementerio de Arlington. Homendy dijo que aparentemente el vagón se descarriló una vez y se encarriló nuevamente antes de volverse a descarrilar. Algunos pasajeros quedaron atrapados dentro de un túnel y en un vagón a oscuras y tuvieron que ser evacuados a pie.

La suspensión del servicio ya afecta algunos traslados por la capital del país y en las comunidades del norte de Virginia y el sur de Maryland. Los pasajeros recurrieron a las redes sociales para reportar prolongadas demoras, de hasta 45 minutos, entre cada tren y una enorme cantidad de personas en las estaciones.