Ecuador
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El tratamiento de aguas residuales en Quito esperará hasta 2025

En la capital, solo el 3% de las aguas residuales se tratan, por eso, los 18 ríos de Quito están contaminados.

Los 18 ríos de Quito están contaminados con Escherichia coli y coliformes (bacterias fecales humanas y animales), además de químicos y metales (cobre, zinc, aluminio, hierro y manganeso).

Para limpiar los ríos es necesario tratar las aguas residuales que se generan en la ciudad. En 2022, solo el 3% de estas aguas se trataba y este 2023, el porcentaje es de 3,42%, según datos de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps).

Desde 2002, en Quito se desarrolló un plan para la descontaminación de ríos por medio del proyecto Vindobona, al que el alcalde Pabel Muñoz no le dará continuidad por su alto costo. Esto lo dijo aunque ya se han invertido cerca de $10 millones en estudios, en la última década.

Esperar a 2025

En lugar de continuar con Vindobona, Muñoz propone construir tres plantas:

  • La primera se llamaría PTAR Quito y trataría el 55% de las aguas residuales.
  • La segunda sería la planta de Tinallo.
  • La tercera estaría en Monjas.

Sin embargo, no será hasta 2024 que se inicien los estudios de factibilidad. Eso significa que la construcción de dichas plantas se iniciaría recién en 2025. Mientras tanto las aguas contaminadas de la capital seguirán llegando hasta llegar a Esmeraldas e inclusive a Galápagos.

 Para Muñoz, Vindobona no es “un proyecto viable” porque supera los $1.000 millones. Mientras que las plantas que él propone costarían $450 millones de dólares.

 “El grave problema de Vindobona es el túnel de construcción, que además es casi como hacer un túnel de Metro, porque hay que atravesar montaña, le hace caro al proyecto”, señaló Muñoz.

Focos de enfermedades

Un estudio del el Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), señala que los ríos de Quito presentan altos niveles de contaminación, lo cual afecta a las personas vulnerables cuyas actividades recreativas se concentran en los ríos o que se encuentran en sitios donde el agua potable sigue siendo una deuda. Esa población puede experimentar graves daños a su salud al recibir las aguas no tratadas desde Quito.

Es el caso de Esmeraldas, donde se estima que más de 200 barrios no tienen acceso suficiente a agua segura y se abastecen de tanqueros.

 “Enfermedades gastrointestinales, diarreas masivas (…) estos organismos en el agua, a largo tiempo, empiezan a presentar resistencia a los medicamentos”, advierte el investigador Antonio Machado. Posteriormente, habría problemas de hígado, riñones y la toxicidad por metales podría aumentar, en 20 o 50 años, los casos de cáncer.

Según Othon Zevallos, exgerente de Epmaps, mencionó en 2019 que los efectos de las aguas servidas en Quito son tan graves que incluso generan un impacto en la zona de Galápagos. (AVV)

Quito tiene una cobertura de:

Agua potable, 99%

Alcantarillado, 98%

Tratamiento de aguas residuales, 3,42%

Décadas con ríos contaminados

En 2002, durante la alcaldía de Paco Moncayo, la Empresa de Agua Potable y Saneamiento (hoy Epmaps) inició un plan para la descontaminación de ríos, donde surgió la necesidad de construir interceptores (canales que evitan que el agua lluvia se mezcle con las aguas grises) y plantas de tratamiento de aguas residuales. Así nació el proyecto Vindobona, al que los últimos alcaldes prometieron dar continuidad.

“En uno de los pocos aspectos que, felizmente, la ciudad ha tenido continuidad, ha sido en el tema de agua potable y saneamiento (…) En nuestra época, toda la ciudad quedó con agua potable y alcantarillado. Pero el tema de saneamiento apenas lo habíamos comenzado con la recuperación del río Machángara”, señala Moncayo.

El trabajo de ese entonces, dice el exalcalde, fue conducir las aguas grises hasta el sector de El Trébol. “Es un buen proyecto, que ha estado detenido durante las gestiones anteriores”, afirma.

Moncayo considera que la iniciativa no ha podido consolidarse, después de dos décadas, debido a que se interpusieron intereses políticos, durante la década de gobierno de Rafael Correa.

En noviembre de 2013, el exalcalde Augusto Barrera suscribió un contrato para la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales, en el sector de Quitumbe, en el sur. Se esperaba que entrara en funcionamiento en 2015.

El río Machángara tiene mil veces más de la contaminación normal.
Actualmente los ríos y quebradas de Quito presentan contaminación por la descarga de aguas servidas domésticas e industriales.