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Guayaquil: En el Mercado de las Cuatro Manzanas te puede atender 'míster Honestidad'

Ciudad

Carlos Ortiz guarda todo lo que se les queda a sus compradores olvidadizos y no permite que sus clientes se vayan sin su producto, lo saca ‘así sea de las piedras’

Vendedor de zapatos
El hombre se jacta de contar con una variedad para todos los gustos.CHRISTIAN Vásconez /EXTRA

“Que no te sorprenda empapado el fenómeno de El Niño. Por eso cómprate tu encauchado. Hay para todos los bolsillos, pues tenemos nuevos y usaditos, todos de buena calidad”, dice Carlos Ortiz, de 63 años, quien trabaja como vendedor en el Mercado de Artículos Varios, más conocido como el de las Cuatro Manzanas.

Entrando por las calles Manabí y Guaranda hallarás los locales 231 y 232. Una pila de zapatos para toda ocasión y todo tipo de clientes.

(Te invitamos a leer: Guayaquil: El Mercado Mapasingue Oeste tiene su Zona Rosa)

“Tenemos los pupillos para los peloteros, los de charolina para los que quieren estar ‘cachinos’. No nos pueden faltar los calzados escolares y los industriales”, menciona el sesentón.

Pero hace hincapié en algo muy importante, que en su lugar de trabajo el cliente no sale con las manos vacías, si es de ir donde algún proveedor y conseguir lo que busca el comprador, Carlos ‘vuela’ y regresa con el artículo solicitado por el usuario.

El ‘nego’ es de don Hugo Franco, con quien Carlos ha ‘camellado’ por más de 30 años. Antes de estar en el centro de abastos de las Cuatro Manzanas estuvieron en el mercado situado en las calles Machala y Ayacucho.

Vendedor de zapatos
Los calzados escolares son caída y limpia en el ‘nego’.CHRISTIAN Vásconez /EXTRA

Por el actual puesto de don Hugo han ‘desfilado’ clientes despistados, a quienes se les han quedado sus pertenencias, pero ellos regresan y las encuentran intactas. Lo que más dejan son los cascos de motocicletas.

Es más, en una ocasión una compradora de un puesto vecino dejó sin querer su cartera en el puesto de don Hugo. Como ya era hora de cerrar, el hombre de 72 años preguntó a ‘todo el mundo’, nadie respondió, así que la guardó en su establecimiento.

Cuando estaba a 10 cuadras del mercado, ubicado en el centro porteño, ‘asomó’ la olvidadiza. Ella le pagó el taxi para que retorne. En su bolso tenía dinero y un accesorio de oro. Todo estaba en su lugar.

Es que para Carlos y Hugo no solo hay que brindar un buen producto y servicio, también hay que marcar la diferencia. Y aunque a ratos las ventas están bajas... eso no es tentación para estos honestos vendedores.

No solo zapatos se venden en este puesto, también arnés, overoles, guantes, ternos, jean y camisas con reflectores, entre otros productos, pero lo más ‘bacán’ es que aquí el regateo es bonito. 

VENDEDOR DE ZAPATOS
El orden es infaltable en el puesto de trabajo de don Carlos.CHRISTIAN Vásconez /EXTRA

Don Hugo y Carlos conocen la situación económica del país y de todos sus productos tienen dos versiones: la nueva y la usada, ambas duraderas. Es más, por eso varios de sus compradores regresan, pues sostienen que sus mercaderías son duraderas.

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