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La gran historia de todo

El autor y su libro – Cuando terminé la lectura de un extraño libro: “La gran historia de todo”, de un autor australiano David Christian, siento que se me ha trastocado todo lo que yo sabía y creía de la historia del ser humano, nos dice Fausto Jaramillo.

David Chritian es profesor del Departamento de Historia en la San Diego State University, autor de varias obras y ha sido galardonado, en el 2005, con el Word History Association Annual Book Price. Con esos antecedentes el autor, ayudándose en ocho momentos clave en los que las condiciones adecuadas permitieron que surjan nuevas formas de complejidad en la historia de la especie mientras pasa por esta tierra.

Me pareció, siempre, un desafío fascinante ingresar a la historia del universo, de nuestro planeta y de nuestra especie. Es que mirar la historia de una nación o de un pueblo es además de parcial, profundamente manipulador ya que eso sería como dice el autor “afirmar que los seres humanos nos hallamos divididos, en el plano más elemental, en un conjunto de tribus enfrentadas unas con otras” mientras que mirar a la historia de la especie humana en este planeta, es simplemente, alucinante. En las páginas de este libro se juntan como en un plato de fanesca, todos los conocimientos hasta hoy vigentes en las ciencias, en la filosofía, en el arte, en la antropología, en la arqueología, en la cosmología y la cosmogonía, en las religiones, en los laboratorios y en las elucubraciones, en las tesis y en las hipótesis, en las corazonadas y en las certezas, en fin, como el título lo destaca, es la historia de todo y solo así es posible entender que todo puede ser explicado y nada puede ser aseverado.

Nunca hemos hecho las preguntas adecuadas
Esta manera de adentrarse en la historia trastoca todo lo anteriormente vigente. Ahora podemos preguntarnos, por ejemplo, si el miedo que seguramente sienten los jóvenes de Ucrania es comparable al que lo sienten los jóvenes rusos, ya que ambos conglomerados son, simplemente, seres humanos. Igual, podemos preguntarnos si el hambre que cunde en varios países africanos, que obligan a emigrar a poblaciones enteras, es similar al que sienten los habitantes de las periferias de las grandes ciudades del primer o segundo mundo.

“En 1986, el gran historiador universal William McNeill expuso el argumento de que, en esta época, los profesionales de la historia tienen el deber moral de referir los triunfos y tribulaciones del conjunto de la humanidad”. Pero Mc Neill no ha sido el primero ni el único en plantear esa idea, antes de él, por ejemplo H.G. Wells redactaba una historia que pretendía ser de toda la humanidad y lo hacía como respuesta a la carnicería de la primera guerra mundial: “Hoy alcanzamos a comprender, al fin, que la única paz posible es aquella que llegue a todo el mundo, y también vemos con claridad que no existe otra prosperidad factible que la universalmente compartida. Ahora bien, mientras seamos incapaces de compartir nuestras ideas históricas, seguirá siendo imposible concretar esa paz y esa prosperidad generales. Mientras no dispongamos sino de tradiciones nacionalistas de carácter egoísta, miras estrechas y tendencias conflictivas, las razas y los pueblos estarán abocados a la contienda y a la destrucción”

Traza una “gran historia” en la que todo está conectado, que decurre desde el Big Bang, el sistema solar, la aparición de la vida, los dinosaurios, el Homo Sapiens, los grandes imperios hasta llegar a la globalización.

A partir del Bing Bang
Como toda historia que pretenda explicar la presencia de la especie en el planeta, el libro inicia contando el Big Bang, la gran onomatopeya de una explosión tan gigantesca que, a pesar de haberse producida hace millones de años, aún se sienten sus efectos. Resulta difícil aceptar esta teoría que nos dice que toda la materia existente en el universo estaba concentrada en un punto no mayor al punto seguido en un párrafo o punto final de una frase y, de pronto, explotó lanzando al infinito tanta materia candente que luego, cuando se enfriaba empezó, gracias a la gravedad y otras descomunales fuerzas a juntarse, primero unas masas incandescentes y luego los cuerpos celestes que conforman las galaxias, los soles, los planetas, iniciando así todo el universo que, desde entonces se expande ¿hasta cuándo?

Nuestro planeta, la Tierra, no es otra cosa que una minúscula partícula de este universo, un grano de arena en la playa infinita de galaxias y de planetas existentes; y, sin embargo, es el hogar de la vida., o al menos, la vida tal como la conocemos o la entendemos.

La vida
Pero ¿Cómo comenzó a manifestarse esa vida en la Tierra? En el caótico mundo existente hace millones de años, la tierra no tenía atmósfera, era apenas una masa que, gracias a la fricción con el vacío espacial, fue tomando forma de una esfera. Los choques entre estas masas sirvieron para determinar los diámetros y las formas de estos vehículos espaciales. Poco a poco, esas masas disminuyeron su temperatura en el exterior, manteniendo en sus núcleos verdaderos reactores nucleares de inmenso calor.

Conforme pasó el tiempo, las emisiones, especialmente de anhidrido carbónico creó, poco a poco, una película atmosférica alrededor de la Tierra hasta convertirse en un escudo protector de las amenazas exteriores. En ese contexto aparecieron los primeros seres unicelulares, los que fueron perfeccionando sus funciones hasta adquirir la capacidad de dividirse y así crear los pluricelulares.

La historia continúa por millones de años, con eras de altas temperaturas y de hielo, los fenómenos naturales forjaron el planeta y en él habitaron seres hoy extinguidos y aparecieron otras especies, hasta que surgió la de los homos sapiens que es a la que todos pertenecemos.

La tragicomedia del Homo Sapiens
La maravillosa historia contada al detalle por el autor de este libro adquiere ribetes tragicómicos del paso de nuestra especie, la única que ha logrado atentar contra la biosfera y poner en peligro a todas las criaturas que viven en ella. “Estamos en un momento de quiebre en el que los humanos debemos tomar decisiones trascendentales que podrían hacer que la historia continúe o entrar en una época de extinciones sin precedentes”.

Las preguntas importantes
Las preguntas que hace el autor nos conciernen tanto como individuos como también como parte integrante de esta especie. Son tantas las interrogantes que asustan a quien las lee, pues de las respuestas que demos a todas ellas dependerá el que nuestros nietos permanezcan en el planeta. Interrogantes políticas, científicas, de actitudes, espirituales, incluso de ciencia ficción están flotando en el ambiente: ¿Asistiremos al surgimiento de unas estructuras gubernamentales globales capaces de sustituir, en parte, a los estado-nación y eliminar al fin la amenaza de una guerra nuclear? ¿Conseguirán los reactores de fusión proporcionarnos un nuevo período de abundancia energética? ¿sabremos utilizarnos con mayor sensatez y limitar los impactos perjudiciales para la biosfera, sirviéndose de ellos como de un instrumento destinado a sentar las bases de una vida buena accesible al conjunto de seres humanos? ¿Tendrán que emigrar nuestros descendientes y abandonar la Tierra? ¿Podremos fabricar máquinas de inteligencia muy superiores a la nuestra? Y en tal caso ¿cómo asegurarnos de que permanezcan sometidas a nuestro control? ¿Produciremos nuevos seres humanos en el laboratorio? […] ¡En qué momento de todo este proceso decidiremos los seres humanos que la historia humana (tal como la entendemos hoy) ha llegado a su fin, debido a que la descripción de nuestra especie no se atiende ya a las características propias del homo sapiens?”

Y, ¿el futuro?

Y el autor finaliza: “Analizar los derroteros por los que puede discurrir el futuro lejano del universo nos permite comprender que el relato que hemos venido desgranando hasta el momento no es más que el prefacio de la obra.

El desfile de todas las cosas tiene por delante un largo camino, y en ocasiones sembrado de dificultades. Los seres humanos estamos viviendo en los prolegómenos mismos de la historia global del cosmos y la narración no ha hecho más que empezar”.
Libros como este no solo son recomendables, sino que deberían ser obligatorios para responder las eternas preguntas de ¿quién soy yo? ¿cuál es mi misión en esta tierra? ¿Qué debemos hacer para que nuestra casa (el planeta Tierra) no desaparezca? Temas más importantes que las que surgen de nuestra vanidad y nuestra ambición.