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Caos circulatorio controlado en las calles del centro de la capital

Los tractores colapsaron la Gran Vía, la principal arteria del centro de la ciudad, durante la protesta agraria. Javier Carrión / AGM

La protesta no se salió del guion previsto y solo colapsó el corazón de la ciudad, mientras la normalidad se mantuvo en la habitual hora punta

Nadie podrá decir que no estaba avisado. La 'tractorada' prometida con motivo de la manifestación del campo murciano colapsó ayer las calles del centro de la capital de la Región, como por otra parte era de prever. Sin embargo, se trató de un caos controlado, ya que prácticamente no se alteró el guion escrito por las organizaciones agrarias y visado por las fuerzas del orden en las distintas reuniones de coordinación celebradas durante la semana, según explicó el concejal de Seguridad Ciudadana y Gestión Económica, Eduardo Martínez Oliva.

La mañana arrancó con largas -y lógicas- retenciones en las vías por las que estaban transitando los vehículos que integraban las diferentes columnas que se dirigían a Murcia. No obstante, el recorrido de la protesta había sido fijado a través de diferentes carreteras secundarias y evitando las autovías, principales vías de acceso a la ciudad. Esta circunstancia permitió en gran medida mantener la fluidez en las entradas a la capital, que presentaban total normalidad durante la habitual hora punta matutina. Incluso, tanto desde Guardia Civil como Policía Local se percibía un volumen de vehículos inferior al de otros días: «La gente se ha concienciado y no ha habido problemas». El amplio dispositivo policial hizo el resto.

También ayudó el hecho de que finalmente se abortara la comitiva procedente de la Vega Media (Archena y Molina de Segura), lo que evitó atascos en las entradas de la zona norte y, en concreto, a la altura de Espinardo y Juan Carlos I. Por otra parte, los 66 autobuses que trasladaban a los miles de manifestantes fueron descargando en la plaza Díez de Revenga de manera escalonada, para proceder después a aparcar ordenadamente junto al auditorio Víctor Villegas. «Esto tiene una logística increíble; anoche seguíamos preparando cosas», señalaba el representante de COAG Francisco Gil desde el mismo punto de encuentro de las dos columnas de tractores, el puente de la Fica.

La organización abortó la columna de tractores procedente de la Vega Media, lo que relajó la situación en la zona norte

Entrada a la ciudad

Así, a las 10 horas, la hilera procedente del Campo de Cartagena y la del Valle del Guadalentín se detuvieron a las puertas del centro la ciudad; una en la pedanía de Los Dolores, tras entrar por El Garruchal, otra en Ronda Sur, frente al hospital Mesa del Castillo. Tras regular los accesos y cruces de manera conveniente y determinar el orden de prioridad, los agentes municipales comenzaron a dar paso a los 200 tractores, 50 camiones -incluidos tráileres frigoríficos- y 10 furgonetas, según los datos ofrecidos por el Ayuntamiento de Murcia. Desde las organizaciones agrarias se elevaba esta cifra hasta el medio centenar de vehículos. Casi una hora tardó la caravana en cruzar el río Segura. De hecho, el último camión entraba en el puente pocos minutos antes de que el primer tractor enfilara la Gran Vía.

La Policía Local fue cortando calles, únicamente en el sentido de la marcha, al ritmo del avance de la manifestación, para ir reabriéndolas casi al paso de la cola. La ruta atravesó Primero de Mayo, Ronda de Levante, la plaza Circular y Primo de Rivera para desembocar en la Gran Vía, lugar oficioso del inicio de la marcha, que partía a pie de manera oficial del palacio de San Esteban a las 11.30 horas. El destino, Teniente Flomesta y la Delegación del Gobierno, donde se llevaría a cabo la lectura del manifiesto. Este recorrido, y durante el tiempo de la movilización, obligó al tranvía a prestar servicios parciales desde la parada de Juan Carlos I en dirección a las universidades y desde la plaza Circular hacia Nueva Condomina. Asimismo, varias líneas de autobús tuvieron que modificar sus rutas. Mientras, el tráfico en la periferia seguía sin notar la más mínima incidencia.

La protesta continuaba avanzando, con las tres de la tarde como horizonte final. En ese momento tocaba encarar el camino de vuelta y muchos recordaban la última 'tractorada' en Murcia, que mantuvo la ciudad paralizada hasta bien entrada la noche. A fin de evitar incidentes, el dispositivo reforzó la presencia en la rotonda de la carretera de Santa Catalina, para limitar el acceso a la autovía A-30. Finalmente, el desalojo se produjo sin ningún incidente, según confirmó la Guardia Civil de Tráfico.