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Cómo fracasó la opción militar de EE.UU. para derrocar a Maduro

«El régimen ilegítimo de Venezuela, uno de los más opresivos del continente americano, le ofreció a la Administración Trump una oportunidad. Pero requería de determinación por nuestra parte y presión constante, completa y firme sobre el régimen. No estuvimos a la altura». Así comienza John Bolton el capítulo dedicado a Venezuela en el libro de memorias cuya publicación intenta detener la Casa Blanca con una demanda, y al que ABC ha tenido acceso.

Bolton fue consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump entre abril de 2018 y septiembre de 2019. En ese cargo, asesoró al presidente en materia de conflictos internacionales, y Venezuela fue uno de sus principales intereses. Por Bolton, EE.UU. apoyó a Juan Guaidó en la jura como presidente encargado en enero de 2019 y urdió el pronunciamiento fracasado del 30 de abril. Bolton dimitió —o fue despedido, las versiones son contradictorias— en septiembre tras graves desavenencias con el presidente.

A todas las reuniones, Bolton llevaba un cuaderno en el que tomaba notas de absolutamente todo. Esas notas son ahora un libro que lleva intentando publicar desde el año pasado. Tras un largo proceso de edición y censura, la Casa Blanca se niega ahora a que se publique, tras dos demoras en la fecha de salida a venta. Pero la editorial, Simon & Schuster, ya lo ha impreso y lo ha distribuido a librerías de todo el país, para su comercialización el martes próximo. Estos son los fragmentos más reveladores sobre la crisis en Venezuela.

La amenaza de Moscú

Bolton revela que Venezuela cobró importancia en la Casa Blanca por las injerencias allí de Rusia, de Irán y de China. «La amenaza de Moscú era innegable, tanto militar como financieramente, ya que gastó muchos recursos en afianzar a Maduro, en dominar el sector del gas y el crudo de Venezuela y perjudicar a EE.UU.», escribe Bolton. Cuando se enteró, Trump dijo: «No quiero quedarme quieto sin hacer nada».

En las notas de Bolton figura una breve conversación con Trump en agosto de 2017: «Tenemos muchas opciones sobre Venezuela, y no voy a descartar la militar. Son nuestros vecinos. Tenemos tropas en todo el mundo, en países muy lejanos. Venezuela no está lejos. La gente sufre, se están muriendo. Así que tenemos muchas opciones, incluida la militar». Fue Bolton quien le dijo: «La intervención militar no es la solución».

Pero fiel a su estilo, como ha hecho con otros dictadores, Trump se sentía capaz de convencer a Maduro de democratizar el país si se veía con él. «Por supuesto que Trump decía, de vez en cuando, que se quería ver con Maduro para solucionar todos los problemas con Venezuela, pero ni yo ni Pompeo pensábamos que eso funcionaría». Mike Pompeo es el secretario de Estado, jefe de la diplomacia norteamericana.

La razón por la que Bolton fue el primer funcionario estadounidense en reconocer al opositor al chavismo Guaidó como presidente encargado de transición en enero de 2019 fue que Trump no quería inmiscuirse si no tenía garantías de que Maduro caería. «A Trump le irritó que el cambio fuera de momento solo una posibilidad, y me dijo que el comunicado estuviera a mi nombre, no el suyo», escribe en el libro.

Como en el resto del libro, Bolton refleja a un Trump que en público dice una cosa y en privado, otra. Después de hacer unos célebres comentarios en septiembre de 2018 sobre la debilidad del régimen de Maduro —«puede ser derrocado muy fácilmente por el ejército, si el ejército lo quiere»— el presidente le dijo en privado a Bolton que Maduro es «demasiado duro, y demasiado listo» como para caer. Aun así, en enero de 2019, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, y Bolton, se reunieron para estudiar planes de intervención militar.

Intervención militar

Cuando el presidente presentó la opción de una intervención militar a varios diputados y senadores republicanos, estos expresaron incredulidad, según Bolton. Entre todos, decidieron mantener entretenido a Trump con el ejército mientras ellos diseñaban otros planes de presión económica. «Nadie pensaba que la opción militar fuera recomendable en este punto. Pero a mí esta discusión me servía para tener a Trump entretenido con el objetivo de derrocar a Maduro, sin perder tiempo en opciones imposibles», escribe.

Cuando Bolton se fue de la Casa Blanca, Trump le criticó, diciendo en Twitter: «Mi postura sobre Venezuela y sobre todo Cuba era mucho más fuerte que la de Bolton. Él me ralentizaba». Bolton le da la razón: «Dice la verdad sobre Venezuela».

Bolton fue preparando el terreno para un pronunciamiento desde dentro, con contactos indirectos con militares venezolanos para que dejaran el bando del régimen y se pasaran a defender a la oposición y la democracia. Consiguió, como mucho, 500 deserciones, algo que describe como un fracaso. Describe el cierre de la embajada de EE.UU. en Caracas, en marzo, como «perjudicial», porque «desaparecimos del país».

Así llegó el 30 de abril, el día del pronunciamiento de la oposición. Bolton afirma que hubo conversaciones directas con altos mandos del régimen, incluidos el jefe de inteligencia, Manuel Christopher Figuera; el presidente del Supremo, Maikel Moreno, y el ministro de la Defensa, Vladímir Padrino. «No hablábamos sobre si Maduro caería, sino sobre cuándo», dice Bolton.

Iba a ser Padrino quien le notificaría a Maduro que debía dimitir, con 300 soldados venezolanos. Pero según dice Bolton, «tal vez su intención no era desertar, o al menos lo que hicieron fue mantener sus opciones abiertas, para decantarse por un lado o por otro, dependiendo de cómo evolucionaran las cosas».

Ese día, Bolton llamó a Trump a las 06.07 de la mañana, la única vez que le despertó para darle una noticia. La respuesta de Trump fue «vaya» («wow»). El pronunciamiento fracasó. Y Rusia intervino.

Según Bolton, en una llamada, el presidente ruso Vladímir Putin le dijo a Trump que Guaidó era débil, alguien autoproclamado, «como si Hillary Clinton se hubiera proclamado presidenta pese haber perdido». Después, las opciones militares se fueron apagando y Trump hasta le dijo al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que se abstuviera de más sanciones a Venezuela durante una temporada.

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