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Concha Velasco vaticina que morirá en dos años

Concha Velasco tiene ahora 80 años. Para cuando cumpla los 82, la actriz vaticina su adiós definitivo. No solo de los escenarios, sino también del mundo. Una edad a la que más o menos también fallecieron sus padres. "Quizá con esta obra acabe mi carrera", explicó el martes en el Teatre Borràs de Barcelona durante la presentación de su último espectáculo, El funeral, escrito y dirigido por su hijo Manuel M. Velasco.

La historia versa sobre el fallecimiento de Lucrecia Conti, una gran estrella de la interpretación cuyo espíritu reaparece y que ha hecho reflexionar a Concha Velasco sobre la vida: "Desde que hago El funeral y me veo muerta en escena, estoy acostumbrada". La actriz se siente también identificada con su personaje a través del humor: "Soy yo en grado superlativo en esta función".

"Llevaba preparada para cumplir 80 desde hace mucho, la ilusión de mi vida era poder llegar a los 80, ser abuela, disfrutar en la medida de lo posible…, pero ahora que están aquí ya no me hace tanta gracia, me pilla más o menos bien de salud, pero algo coja", reveló en noviembre, mes de su cumpleaños. Los achaques típicos de la edad la obligan a depender más de sus hijos, aunque aseguró sentirse feliz: "Es que estoy muy contenta, tengo 80 años, tengo un pisito pequeño y mono junto a mis hijos, pero cada uno en su casa, cosa que con mi oficio se agradece".

Cuando representaba El funeral en el Teatro de La Latina, en Madrid, Velasco contó a EL PAÍS: "Yo quiero que me entierren con mis padres y con una caja con todos mis recuerdos. El Goya [el que ganó en 2013 en homenaje a su carrera] es tan grande que a lo mejor no cabe". La actriz no tiene reparo en hablar de la muerte e incluso en aquellas funciones de 2018 era ella quien colocaba en el escenario su réplica de cera sobre el escenario porque, afirmaba, estaba tan bien hecha que nadie quería hacerlo.

Ese mismo año estuvo ingresada cuatro días por una neumonía. La intérprete, que por aquel entonces tenía 78, tuvo que cancelar una función en el teatro Rosalía de Castro, en A Coruña, al sufrir una indisposición. En 2014 tuvo graves problemas de salud. Sufrió un linfoma que la tuvo apartada de los escenarios una buena temporada. Regresó con 11 kilos menos y con la advertencia de los médicos de que debía cuidarse. Pero como ella misma reconoció necesitaba volver al trabajo por vocación y por necesidades económicas. La mala administración de sus finanzas por parte de su exmarido, Paco Marsó, que falleció en 2010, dejó a Velasco con pocas posibilidades de jubilarse. Tras 52 años de profesión, con un centenar de películas, obras de teatro de gran éxito y personaje habitual de las televisiones, su cuenta corriente debía de estar bastante saneada. Pero no fue así.

Ahora las cosas le van mejor en lo económico. Ha hablado de continuar hasta el final de días encima de las tablas, pero con El funeral tiene muy claro que será su última función. "Va a ser la última si Dios quiere y tiene éxito. Quiero retirarme con una función blanca para todos los públicos (...) y hacerlo con Manuel [su hijo], mi cómplice y amigo desde que nació", precisó hace dos años.