La nueva boca del volcán de La Palma, surgida el pasado viernes a unos 300 metros al sureste del cono principal, mantuvo el sábado una actividad menor que la que tuvo en el momento de su reactivación y continúa expulsando solo cenizas. Así lo confirmaron este sábado los científicos que no consideran probable que este nuevo punto eruptivo emita magma y prevén que, en principio, su actividad se base en crear una columna de cenizas, que alcanza ya los 4.500 metros de altitud

La portavoz científica del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), María José Blanco, no descartó que puedan producirse nuevos puntos eruptivos en el volcán de La Palma e hizo referencia a que las malas condiciones meteorológicas se mantendrán entre 24 y 36 horas. La nube de ceniza y dióxido de azufre se dirigió hacia el norte y nordeste de la isla, lo que provocó la caída de cenizas sobre el aeropuerto de La Palma, afectando a su actividad. Debido a esto, a pesar de que AENA mantuvo el aeropuerto operativo, las compañías tomaron la decisión de suspender las 34 operaciones que había programadas con la isla, al considerar que no se cumplían las condiciones de seguridad necesarias para volar. Al cancelarse todas las conexiones interinsulares de Binter y Canaryfly, además de los vuelos con Madrid y Barcelona y otros destinos, la vía marítima fue el sábado la única alternativa para acceder a La Palma.

Blanco añadió que es probable que la nube de ceniza pueda afectar también al espacio aéreo comprendido en La Gomera y el norte de Tenerife, debido a que se verá agudizada por la calima que empañará el cielo del Archipiélago este fin de semana. Pero al menos el sábado estas circunstancias no tuvieron ninguna incidencia en los aeropuertos de estas dos islas que funcionaron con total normalidad, según confirmaron fuentes de AENA.

Las dos aerolíneas interinsulares comunicaron este sábado que la paralización de la operativa se mantendrá hasta que las condiciones mejoren y permitan volar garantizando la seguridad de los pasajeros y la tripulación. Ambas compañías atendieron por los canales habituales las solicitudes de cambios o reembolsos de los afectados y recomiendan a sus clientes que consulten en los medios oficiales la situación actualizada de cada vuelo.

no afectó este sábado a la retirada de enseres que prosiguen realizando los vecinos de las zonas evacuadas. Tal y como precisó Rubén Fernández, director técnico del Pevolca, por el momento no están previstas más evacuaciones, ya que el nuevo punto eruptivo tampoco ha afectado al riego al sur de la colada primigenia. Por lo que la cifra de personas que han tenido que abandonar sus casas se mantiene por encima de las 7.000, de las que algo más de 300 continúan refugiadas en el Hotel de Fuencaliente, mientras el resto se ha traslado a una segunda residencia o a casas de familiares o amigos.

Sin embargo, Fernández avisó de que todo dependerá de si hubiera alguna evolución "muy desfavorable" en algunas zonas. A este respecto, comentó que si en algún caso la calidad del aire empeora a niveles que puedan ser peligrosos para la población, se ordenará el confinamiento en los entornos de riesgo. De esta manera, la recomendación a los vecinos de las zonas afectadas es que salgan de sus domicilios lo menos posible, especialmente a aquellas que tengan problemas respiratorios, niños y embarazadas, y que cuando lo hagan sea utilizando una mascarilla FFP2.

Respecto a las coladas que se ubican al sur de la montaña de La Laguna, la más cercana a ella se ha canalizado en una pequeña vaguada y continúa su marcha a una velocidad mucho más lenta y ya se encuentra a unos 400 metros del mar. Más al norte, donde se ha separado un dedo de la colada pegada a la Montaña de La Laguna, la lava continúa su avance a un ritmo también lento y ya ha engullido el campo de fútbol de la localidad.

“Todo este entorno está evacuado, por lo que no corre peligro la integridad física de ninguna persona”, agregó Fernández, quien indicó que esta es ahora mismo la zona más activa en lo que se refiere al avance de las coladas de lava. Los científicos han podido confirmar también que en la zona más cercana al centro eruptivo se ha revertido la deformación horizontal acumulada.

La tierra no descansa y sigue temblando en La Palma. A las 7:07 horas del sábado el Instituto Geográfico Nacional (IGN) localizó un terremoto de una magnitud de 4,5, que resultaron ser finalmente dos seísmos seguidos, con apenas dos segundos de diferencia, de magnitud 4,3 y 4,5, localizados a profundidades de 37 y 34 kilómetros. Por lo que el terremoto ocurrido la pasada madrugada de magnitud 4,6 (mbLg) e intensidad III-IV continúa siendo el de mayor valor registrado desde que se inició este proceso eruptivo en La Palma.

Los científicos aseguran que lo más probable es que los próximos días se produzcan terremotos por encima de los 4,5 grados, aunque tendrán lugar a mucha profundidad, por encima de los 30 kilómetros, pero continuarán siendo sentidos por la población.

La erupción del volcán en La Palma, que hoy cumple su cuarta semana desde su inicio el pasado 19 de septiembre, ha afectado ya a 742 hectáreas de terreno, con una anchura máxima de la colada de 2.350 metros.

Este desastre natural ha destruido totalmente 1.826 edificaciones y otras 97 están en peligro de desaparecer o han sido destruidas parcialmente. Por lo que el volcán ha afectado ya a 1.923 edificaciones de la isla, según los últimos datos de Copernicus. En cuanto a los datos del Catastro, habría un total de 1.058 inmuebles afectados, de los que 854 son de uso residencial.

El informe del Comité Científico del Pevolca indica que la erupción fisural continúa pero con un predominio de la fase efusiva, que se evidencia por las mayores emisiones de colada de lava y menos emisión de cenizas. El Índice de Explosividad Volcánica se mantiene hasta ahora en 2, en una escala de 0 a 8.