Miley Cyrus
Miley Cyrus - ABC

Tras el acuerdo de Miley Cyrus para evitar pagar una multa millonaria, las demandas de plagio se han convertido en el nuevo terror de la industria discográfica

Hasta hace muy poco, la piratería era el gran satán para la industria discográfica. Pero ahora, el mayor terror de los músicos y sus compañías es que les pillen robando a ellos. Es decir, plagiando.

El último caso mediático es especialmente paradigmático: un cantante jamaicano denunció a Miley Cyrus por copiarle una frase en la canción «We can't stop» y, aunque la estadounidense nunca ha reconocido el plagio, ha preferido llegar a un acuerdo para evitar una multa millonaria. Y es que en la actualidad, las lagunas legales en torno a este tema pueden dejar vendido hasta al compositor más honesto.

Normalmente, las acusaciones de plagio se han venido fundamentando en parecidos razonables referentes a letra y melodía. Pero ahora, un ritmo, una armonía, una palabra con gancho, o cualquier detallito que haga que una canción «tenga un aire» a otra puede ser motivo de demanda. Las nuevas tecnologías, que permiten analizar similitudes al milímetro, han dado alas a esta fiebre por el plagio.

Así lo señala la revista Rolling Stone, en un artículo que cuenta que muchos artistas están gastando miles de dólares en la contratación de seguros de «error y omisión», que los protegerían en caso de posibles denuncias millonarias por derechos de autor. Y que los que no pueden permitírselo están «atenazados» ante dicha perspectiva. En resumen: cientos, miles de artistas podrían estar dejando de lanzar buenas canciones por el miedo a ser denunciados. Además está el tema de los «samples», muy utilizados en el hip-hop y la escena urbana, que es todo un mundo aparte y que también podría cambiar radicalmente en los próximos años.

El caso de Miley Cyrus es bastante sangrante. Aunque la canción «We run things» del jamaicano Michael May no se parece en nada a su hit «We can´t stop», la perspectiva de tener que pagar una sanción de 300 millones de dólares le ha hecho decidir que lo mejor es llegar a un acuerdo económico con May. Pero este no es el único caso reciente que llama la atención.

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  1. «Blurred Lines», de Pharrell Williams y Robin Thicke

    Este fue el caso que abrió la veda de demandas 2.0 en la industria discográfica. En marzo de 2015, un tribunal federal de Los Ángeles (EEUU) declaró culpables de plagio a los músicos Pharrell Williams y Robin Thicke por considerar que su éxito "Blurred Lines" (2013) es una copia del clásico «Got To Give It Up» (1977) de Marvin Gaye. La decisión, tomada por un jurado popular, condenó a los artistas a pagar más de 7,3 millones de dólares a los descendientes de Gaye. La sentencia estableció que las canciones son «iguales en términos del uso del bajo, los teclados y la estructura», y un musicólogo que fue llamado como testigo experto encontró similitudes en ocho elementos de ambos temas.

  2. «Photograph», de Ed Sheeran

    Los herederos del legado de Marvin Gaye son un hueso duro de roer: también han denunciado a Ed Sheeran por el parecido entre su hit «Thinking Out Loud» y «Let’s Get It On».

    El juicio está pendiente, pero Sheeran no debe tenerlas todas consigo ya que no ha salido bien parado de dos situaciones similares. En 2017, Sheeran perdió un juicio contra Thomas Leonard y Martin Harrington, compositores de «Amazing», una de las canciones del ganador del concurso The X Factor Matt Cardle (la canción denunciada fue «Photograph»), y tuvo que desembolsar 14 milloens de libras. Ese mismo año evitó otro juicio por haber basado presuntamente su «Shape Of You» en el «No Scrubs» de TLC. La solución fue incluir al grupo en los créditos de la canción, con la correspondiente pérdida de ingresos.’

  3. «Starway to Heaven», de Led Zeppelin

    En 2014, el grupo Led Zeppelin fue acusado de plagiar el «Taurus» de Spirit en su clásico «Starway to Heaven» y, aunque un juez desestimó el caso dos años más tarde, una corte de apelación estudia reabrir la demanda en la primavera de este 2020. En este caso, hasta el mayor fan de los Zep reconocería que algo hay.

  4. «My Sweet Lord», de George Harrison

    Uno de los casos más famosos (y antiguos) de plagio en el mundo del pop es el de «My Sweet Lord», de George Harrison. En 1971, un año después de su lanzamiento, The Chiffons denunciaron que había plagiado su canción «He's So Fine», y aunque tuvieron que esperar una década (el caso es de los más largos de la historia, ya que se alargó hasta 1998), finalmente el juez les dio la razón obligando a Harrison a pagarles un millón y medio de dólares (después se redujo a 600.000). Eso sí, debíaser fan del ex Beatle porque en la sentencia dictó que había sido un caso de plagio «inconsciente».

  5. «Wanna Be Startin' Somethin'», de Michael Jackson

    El Rey del Pop tuvo que pagar a Manu Dibango 200.000 dólares por el parecido de «Soul Makossa», con «Wanna Be Startin' Somethin'», que abría el disco más vendido de la historia, «Thriller».

  6. «Creep», de Radiohead

    Albert Hammond y Mike Hazlewood de The Hollies, ganaron una demanda contra Radiohead por plagiar «The Air That I Breathe» en «Creep», y fueron incluidos en los títulos de crédito. Lo curioso es que ellos también denunciaron a Lana del Rey por el presunto plagio de la misma canción, «Creep». Esto último está pendiente de juicio.

  7. «Shakermaker», de Oasis

    Los hermanos Gallagher tuvieron que pagar medio millón de dólares a The New Seekers, por el parecido entre «Shakermaker» y «I'd like to teach the world to sing».

  8. «Fight Test», de The Flaming Lips

    The Flaming Lips, tuvieron que pedir perdón a Cat Stevens, y pagarle el 75 por ciento de los ingresos por derechos de autor de «Fight Test» que se parecía demasiado a «Father and Son».

  9. «Bitter Sweet Symphony», de The Verve

    Los pobres The Verve no tuvieron nada que hacer cuando el bufete de abogados de los Rolling Stones los demandó por el parecido entre «Bitter Sweet Symphony» y «The last time». Tras el juicioos royalties fueron a parar a ABKCO, la agencia del manager de los Stones, y Jagger y Richards se convirtieron automáticamente en los autores de la canción. Ashcroft y los suyos perdieron así el control de su mayor (y único) hit hasta la fecha.

  10. «Ice Ice Baby», de Vanilla Ice

    Uno de los casos de plagio por sampleo (que ahora podrían resurgir por cientos, o miles) más famosos es el de Vanilla Ice contra los todopoderosos David Bowie y Queen. Evidentemente, la línea de bajo de «Ice, ice, baby» es un sample de «Under Pressure». El rapero, viendo que tenía pocas posibilidades de ganar el juicio, llegó a un acuerdo por el cual incluyó a ambas leyendas del rock en los créditos, y les pagó una cantidad no conocida de dinero.