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Harry, el 'paraca' británico de Murcia afiliado a Vox y taurino: 200 afganos españoles le deben la vida

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De todas las habitaciones que tiene el Cuartel de Colchester para los miembros de la Brigada de Asalto Aéreo del Ejército británico, solo hay un cuarto con decoración 'typical spanish': el que pertenece al soldado Dear. Las paredes tienen la enseña rojigualda y el mítico toro de Osborne. "Me siento español", se justifica Harry Dear, con un acento más murciano que inglés, fruto de las dos décadas que lleva viviendo en Los Belones: un pueblecito de Cartagena. Nadie le puede discutir ese sentimiento al soldado Dear, sobre todo, tras ayudar a los GEO españoles a rescatar a 200 personas del infierno de Kabul.

Cuando el próximo sábado 30 de octubre, salten al estadio White Hart Lane las estrellas del Tottenham Hotspur, como Harry Kane, o del Manchester United, como Cristiano Ronaldo, sobre el terreno de juego les estará esperando para saludarles Harry Dear (Reading, 1999). De esta forma, el joven soldado será homenajeado -y ovacionado- por el valor que demostró durante el asalto talibán a la capital de Afganistán, jugándose la vida para ayudar al Grupo Especial de Operaciones (GEO) a evacuar del país a afganos que colaboraban con el Gobierno español.

Este reconocimiento se suma a la felicitación que recibió de su comandante en el Regimiento 13 de Logística de la Brigada de Asalto Aéreo. "Me dio la enhorabuena por lo que hice y me dijo que había informado de todo al Gobierno británico". En España, en cambio, Harry no ha recibido ni siquiera una llamada oficial de algún miembro del Gobierno para darle las gracias por poner en riesgo su vida. Tan solo ha sido felicitado extraoficialmente por los integrantes de los GEO y la cúpula de Vox.

- ¿Cómo le han agradecido los GEO y Vox los servicios que ha prestado para nuestro país?

- Soy amigo de los GEO que estuvieron en Kabul por todo lo que vivimos allí. Tenemos un grupo de WhatsApp y me han dicho que han solicitado que me entreguen el mismo reconocimiento que ellos recibieron del Ministerio del Interior: la Medalla al Mérito Policial con distintivo rojo. De políticos, solo me ha llamado Luis Gestoso, diputado de Vox por Murcia. Me dijo que Santiago Abascal y Javier Ortega Smith habían cambiado su agenda para invitarme a comer para felicitarme por el trabajo que había hecho en Afganistán. Estuve en Madrid con ellos y me enseñaron el Congreso. 

- ¿Qué opina de Abascal?

- Es mi dirigente político favorito. Soy afiliado de Vox.

- ¿Qué reflexión personal ha sacado usted de su misión en una zona de guerra como Kabul?

- Cuando estaba allí pensaba en que la gente en Europa se queja por muchas cosas y al ver lo que le ocurría a los ciudadanos en Afganistán tras ser conquistada por los talibanes, me hacía apreciar algo tan sencillo como tener una vida y la libertad de elegir porque allí la muerte era algo muy cercano.

El soldado Dear solo tiene 22 años, pero su primera misión internacional le ha hecho madurar exponenciamente a base de sentir -a diario- el aliento de La Parca merodeando por el 'check point' del Hotel Baron. Allí estuvo con la Brigada de Asalto Aéreo británica para trasladar a cientos de familias afganas hasta el Aeropuerto Hamid Karzai de Kabul. Del hotel a la terminal había que recorrer diez kilómetros: era la distancia que separaba la vida de la muerte. Y en aquel punto de verificación comenzó una amistad con los GEO españoles que será para la eternidad.

- ¿Tuvo miedo de perder la vida en algún momento?

- No tuve miedo. Estaba ilusionado porque para eso me hice militar y entrené tanto. Tuve la suerte de estar durante 15 días en Kabul para ayudar a mucha gente. Cada día evacuamos por carretera a mujeres, niños... Cuando los talibanes cortaban el paso, pasábamos horas en el vehículo blindado, hasta que podíamos retomar el camino con grupos de afganos que querían salir del país. Creo que la previsión del Ejército británico era sacar a 4.000 personas y al final fueron 15.000.

Durante la conversación telefónica con EL ESPAÑOL, desde su habitación en el Cuartel de Colchester, Harry responde con humildad y con el desparpajo de aquel chico que pasaba de los libros en el Instituto Leonardo Da Vinci de Los Belones, y al que tuvo que reconducir su padre, Richie, 'alistándolo' en un colegio castrense inglés. "No era buen estudiante y cuando comencé mi formación militar, con 16 años, descubrí que eso sí me motivaba: tecnología, prácticas de tiro, maniobras, ejercicio físico...".

Campeón de España de Muay Thai

El chico tenía madera para ser militar por genética, ya que su padre estuvo destinado catorce años en el Ejército de Tierra, y también por su mentalidad de hierro, de la que fue testigo Guzmán Navarro: responsable del Club de Muay Thai de Los Belones, con el que Harry se proclamó dos veces Campeón de España. "No me daba miedo ningún rival: me ponían al más grande y yo iba en cada combate a por el todo o nada".

En Kabul había más violencia que un ring de Muay Thai, pero no se sabía dónde estaba el enemigo porque los terroristas que se inmolan nuncan avisan. Tal riesgo no le impidió a Harry jugarse el pescuezo por España: el país que le acogió hace veinte años cuando su padre cambió el destacamento de Infantería por trabajar en el sector inmobiliario en territorio marroquí y murciano. "El primer recuerdo que tengo de Murcia y el mejor de todos es la playa de Calblanque", recuerda con voz emocionada.

Al niño Harry le marcó la estampa del litoral salvaje del Parque Regional de Calblanque, tras mudarse con su familia a Los Belones. De aquel pueblo cartagenero, de 2.300 habitantes, le viene su acento que fue clave para conocer a los GEO. "El 13 de agosto, en el aeropuerto de Kabul coincidí en la misma zona con agentes de la Unidad de Intervención Policial que controlaban a unos afganos para su repatriación a España y les saludé: 'Hola'. Pero ellos me contestaron: 'Hello'. Entonces, yo les respondí: '¡Pijo, que soy de Murcia!, ¡Yo también soy español!'"

Una solidaridad muy arriesgada

Esa broma, en medio de tanta desesperación, propició que la UIP de la Policía Nacional emplazase al militar británico a tomar algo con ellos: jamón, chorizo... En ese 'almuerzo' conoció a miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) con los que intercambió teléfonos que fueron cruciales a partir del 18 de agosto. Ese día, el soldado Dear escuchó un grito en el 'check point' del Hotel Baron: '¡España, España!' Era un grupo de afganos, pidiendo ayuda, en el lugar equivocado, ya que esa zona era un punto de control de los ejércitos estadounidense y británico.

"Eran 76 personas, así que llamé a los GEO para que viniesen rápido a por ellos". Ni que decir tiene que cruzaron el 'check point' de Inglaterra hacia el aeropuerto porque el soldado Dear convenció a sus superiores. Ese gesto solidario de Harry, nacido en Inglaterra, pero que lleva a España en su corazón desde crío, se convirtió en algo cotidiano: "Cada día, en mis cuatro horas que tenía para dormir, me dedicaba a ayudar a evacuar a familias de colaboradores del Gobierno español".

- ¿Qué es lo que hizo usted exactamente para los GEO?

- Mi función era localizar afganos y mantenerlos agrupados hasta la llegada de los GEO. Me ponía en el chaleco un parche que la UIP me regaló, con la bandera española y el escudo de su unidad, y salía al exterior del 'check point' gritando: '¡España!' Era la palabra clave para hacer grupos de afganos porque al escucharla, me levantaban la mano para ser evacuados. Yo les pedía su documentación, le hacía una foto y regresaba corriendo al hotel para usar el WiFi y enviarlo todo por WhatsApp a los GEO. Ellos verificaban su identidad, mientras yo volvía a la calle con los afganos a custodiarles.

En su relato, Harry obvia el riesgo al que se expuso porque cacheó a ciudadanos para verificar que no llevaban armas o explosivos pegados al cuerpo. Básicamente, en su tiempo libre jugaba a la ruleta rusa acercándose a desconocidos que podían hacer lo mismo que ocurrió el 27 de agosto, cuando un terrorista del ISIS se inmoló cerca del aeropuerto de Kabul, provocando una matanza: doscientos civiles y trece soldados americanos. Esos fallecidos podrían haber sido los GEO en alguno de los cacheos que Harry les ahorró, lo que demuestra que se jugó la vida, sin ser su obligación, pero lo hizo porque siente la rojigualda como su bandera.

Conoció al diestro Pepín Liria

"Por España hago lo que sea", sentencia Harry. "Hablaba con los paracaidistas ingleses, les decía que venían conmigo los GEO y que necesitábamos meterlos por nuestro 'check point': calculo que ayudé a evacuar a 200 personas porque a veces eran grupos de diez, de quince...". Niños, ancianos, hombres y mujeres que llegaron vivos a España gracias a dos unidades de élite de la Policía Nacional y al arriesgado sistema extraoficial de evacuación promovido por Harry James Dear: soldado del Regimiento 13 de Logística de la Brigada de Asalto Aéreo de Inglaterra.

"Llevo veinte años en Los Belones: me considero español y me emociona mucho este país. De la Región de Murcia me gusta su gastronomía y sus playas y de España su historia y su cultura", insiste este militar veinteañero, al tiempo que apostilla la conversación con este diario con dos anécdotas que rodearon su llamada a filas para incorporarse a la misión en Kabul. "Me encantan los toros y tenía entradas para ver en Málaga a Roca Rey: me lo perdí porque estaba en Afganistán".

El 'disgusto' taurino se le pasó a su regreso a tierras murcianas, ya que pudo conocer al diestro Pepín Liria. Aunque lo primero fue volver a estrechar entre sus brazos a su chica, María, una bellísima estudiante de cuarto curso de Enfermería, de la que se separó el jueves 5 de agosto y aquí viene la otra anécdota: "Cuando me llamaron de mi regimiento, estaba en La Manga, pasando el día en la playa con mi novia, íbamos a comer, pero me marché para coger un vuelo en Alicante".

En la actualidad, Harry, tras consumir un permiso, está de vuelta en el Cuartel de Colchester, en el condado de Essex. "Me paso el año yendo y viniendo de Inglaterra a Los Belones, porque quiero seguir viviendo en España: ahí está mi madre, mi hermana, mi novia y soy efeseista", bromea orgulloso de su pasión por el Cartagena Fútbol Club, otro detalle que evidencia los vínculos emocionales que tiene en este país.

- Está probado que los militares pueden sufrir estrés postraumático después de participar en algún conflicto. ¿Cómo se notó usted tras abandonar Afganistán y regresar a Cartagena?

- Una de las primeras noches que dormí en Los Belones tuve una pesadilla muy real. Y un día que estaba por Murcia, tomando algo, pasó cerca una moto, el tubo de escape petardeó, y me puse en guardia hasta que reacciné y me di cuenta de que no estaba en Kabul. Después de eso no noté nada raro y la verdad es que me encuentro bien.

Harry se ha vuelto a sentir a gusto en España: su casa.