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Juan Carlos, refugiado en su mini corte de Sanxenxo, vuelve a Zarzuela: Felipe VI no quiere echarlo

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La ría de Pontevedra puede ser un buen lugar para descansar de las muchas tensiones vividas. Tras pasar tantas semanas encerrado en Zarzuela por culpa del Covid-19, rodeado de una tormenta mediática por las muchas informaciones sobre su reinado, Juan Carlos tomó rumbo la pasada semana hacía tierras gallegas para pasar unos días cerca de lo que más le gusta: el mar.

No obstante, su viaje ha sido rápido. Juan Carlos ha estado tan solo cinco días (desde el pasado jueves a este lunes). Ha sido, por tanto, una visita relámpago, pero le ha sentado de maravilla volver a encontrarse con su pequeña corte de Sanxenxo. Los pocos amigos que le quedan están en la localidad costera. Desde que abdicó en 2014 sus personas de confianza se cuentan con los dedos de las manos y se encuentran casi todos en este pueblo gallego. Uno de ellos, Pedro Campos, sobrino del expresidente Calvo Sotelo.  

 El emérito tomó rumbo a Galicia en una de las muchas furgonetas que Zarzuela tiene a su disposición para los desplazamientos privado. Con las lunas tintadas, se trata de un transporte muy cómodo para él porque se sube y baja con facilidad y, sobre todo, se trata de un transporte discreto.

Gastronomía

En la casa de Pedro y su mujer, Cristina Franze, encuentra la calma que ahora mismo no tiene en Zarzuela. La residencia de los Campos es un chalé a las afueras del pueblo, ubicado muy cerquita del Club Náutico de Sanxenso que él mismo preside y en el que Juan Carlos navegaba cuando sus facultades físicas se lo permitían. Ahora que no puede echarse a la mar como marinero es probable que hayan disfrutado de la otra afición que comparten, la buena gastronomía. Una de las excursiones que más les gusta hacer a los dos amigos es subirse a un barco de pesca de los muchos que hay en el puerto, acercase a una batea (estructura de madera dónde se realiza la cría del mejillón en las rías gallegas), sacar unos cuantos moluscos y, allí mismo, con un cocinero que acude con ellos, disfrutar de una buena comida en el mar con productos propios de la tierra.

Estos días en Galicia han reconfortado, en buena medida, al Emérito. Porque sus allegados andaban preocupados, ya que Juan Carlos está anímicamente a punto de tocar fondo: estos meses se ha sentido solo después de que su hijo no aceptara su herencia y de todas las nuevas informaciones que iban saliendo sobre su persona y, sobre todo, sobre sus negocios poco transparentes. Además, su movilidad no mejora y eso le han sumido en una gran tristeza, aunque seguro que durante estos días en Sanxenxo se ha sentido mejor. 

El que no estuvo esta vez en sus tradicionales reuniones de amigos, fue Josep Cusí, que fue la persona que presentó a Juan Carlos y a Pedro Campos a finales de los años 80 y que ha acompañado al Rey a sus desplazamientos a Galicia en infinidad de ocasiones. Durante el encierro se ha hablado mucho del empresario catalán por las informaciones que han revelado que él pagó la mitad de la luna de miel de los actuales Reyes, Felipe y Letizia, tras su boda en 2004. El ingeniero informático catalán ha pasado la cuarentena en su casa de Barcelona y ahora se encuentra con su familia en su segunda residencia de la Costa Brava. A sus 86 años su salud se ha visto un poco tocada en los últimos meses y no está todavía recuperado para hacer un viaje tan largo.

Fisioterapia 

Esta visita de Juan Carlos a Sanxenxo ha sido corta. Las culpables de su regreso a Madrid han sido sus sesiones de fisioterapia y rehabilitación, de las que el ex Jefe del Estado no quiere perderse ni una. El Emérito sueña con poder navegar lo antes posible en las aguas de las Rías Bajas porque ya sabe que no podrá hacerlo en las del Mediterráneo. El padre de Felipe VI tenía ilusión de participar este año en la Copa del Rey de Palma que se iba a celebrar a finales de este mes en la bahía de la capital balear. Sin embargo, tras meditarlo mucho, la organización decidió suspender esta edición por culpa del coronavirus.

Pero aunque no hubiera existido el maldito virus, el padre de Felipe VI no hubiera podido asistir. Así lo había querido el equipo de su hijo, el actual Monarca, que ya le había comunicado lo poco oportuna que sería una foto de los dos en los muelles del Club Náutico de Palma.

La que está a punto de tomar rumbo hacia Marivent es su mujer, la Reina Sofía, que como cada verano se instalará en Mallorca la tercera semana de julio para pasar allí toda la temporada estival. Acompañada por su hermana Irene, la madre de Felipe VI no va a dejar que la crisis del coronavirus ni los líos de su marido le estropeen sus días de descanso en la isla. Allí esperará a sus nietos, que si la situación lo permite, irán pasando por el palacio para estar con la abuela.

Volver a Galicia

Así que la idea del padre del actual monarca es volver a Galicia en cuanto sus sesiones de fisioterapeuta le den una tregua para pasar a la orilla de la ría casi todo el mes de julio y agosto, siempre que su amigo Pedro Campos le permita seguir siendo su invitado en su hogar.

Mientras, en el edificio de las oficinas de El Pardo siguen pensando una solución que haga desaparecer la tormenta que desde el 15 de marzo se ha instalado encima del Palacio. Aunque el comunicado de Felipe VI anunciando la retirada de la asignación de su padre y su renuncia a la herencia por culpa de las informaciones que revelaban las Fundaciones offshore a nombre del ex Jefe del Estado, parecía una buena solución, lo cierto es que las informaciones sobre los asuntos “poco ejemplares” (término que acuñó Rafael Sporttono para hablar del ex duque de Palma cuando saltó el Caso Nóos) del ex Jefe del Estado siguen echando presión encima del actual Monarca.


“La idea es que no se haga nada más. Ellos están trabajando muchísimo para la recuperación del país y en eso están centrados. Le ha retirado la asignación y no tienen ninguna relación. Lo demás queda en el ámbito privado. No puede quitarle el título de Rey (cosa que no se ha valorado) porque se lo concede la Constitución en su artículo 57, -la Corona de España es hereditaria en los sucesores de S.M don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de una dinastía histórica- y no puede echarlo de Zarzuela. '¿A dónde va ir?”, confiesa una persona muy cercana a Felipe VI.

Así que entre parada y parada del spanish tour de los Reyes por todo el país para promocionar el turismo e intentar que el país se levante de la ruina provocada por la crisis del coronavirus, otra se cierne sobre Zarzuela, donde intentan encontrar la vacuna contra un virus mucho más resistente, el del pasado que se está comiendo el futuro de toda una institución.

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