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Los viajes a la I Guerra Mundial de Manuel Azaña

Inalterable al paso del tiempo, el despacho de Manuel Azaña en el Ateneo de Madrid sigue siendo uno de los rincones más especiales de esta centenaria institución. A su encanto no solo contribuyó el hecho de convertirse en un refugio intelectual de uno sus miembros más activos –participó en él durante más de tres décadas–. En su mesa se han sentado científicos de la talla de Madame Curie o Albert Einstein; filósofos como Unamuno u Ortega y Gasset; premios Nobel e, incluso, reyes.

Sin embargo, el recuerdo de Manuel Azaña –secretario de la Junta de Gobierno del Ateneo entre 1913 y 1919 y presidente desde el 18 de junio de 1930 al 30 de mayo de 1932– trasciende de los espacios físicos de esta docta casa. Su contribución a acercar la realidad contemporánea de su tiempo – de España, pero también de Europa– fue determinante para esta institución. Por ello, hasta el próximo 5 de enero, su sala Espacio Prado acoge la exposición «Manuel Azaña en Reims y Verdún. Impresiones de viaje a Francia (1916)».

Una muestra que pone en valor las tres visitas que el político hizo al frente de la Primera Guerra Mundial. «Manuel Azaña fue un activo defensor de la causa aliada que le llevó a escribir y dar conferencias sobre este tema», explican desde el Ateneo. «En una de ellas, la pronunciada en 1917, tras su primera visita al frente en octubre de 1916, empleó unas placas fotográficas de cristal –a modo de diapositivas– que mostraban los desastres de la guerra», añaden.

Estas piezas de gran valor, custodiadas en la biblioteca de la institución, forman parte de la exposición y son uno de sus grandes atractivos. En plena Primera Guerra Mundial, Azaña visitó las ciudades francesas de Verdún y Reims. Allí, según historiadores como Santos Juliá, le «horrorizó la destrucción, pero le fascinó la acción militar».

40 imágenes únicas

Catedral de Reims
Catedral de Reims- Ateneo

En la muestra se presentan 40 reproducciones de esas placas de cristal. Imágenes únicas de la penosa vida de las trincheras. «También hay fotografías de la industria militar que experimentó un avance en su capacidad mortífera», explican sus responsables. «Contemplar las ruinas y pasear entre los escombros de monumentos confirmó en Azaña su opinión sobre el patrimonio histórico que, como fruto de la civilización, debía quedar al margen de cualquier contienda bélica», concluyen.

Ateneo de Madrid. Calle Prado, 21. Madrid. 91 429 17 50. Hasta el 5 de enero. Horario de visitas, de 18 a 21 horas.Más información en

www.ateneodemadrid.com

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