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Marcha solidaria desde Santurtzi a Bilbao: «Que no se rindan las mujeres con cáncer de mama»

Algunos de los participantes en la marcha solidaria. / PANKRA NIETO

La marcha solidaria con las afectadas recorre la ría desde Santurtzi a Bilbao

María Blanco es una de esas mujeres menudas que se vuelve gigante cuando cuenta su historia. «Me quitaron el pecho izquierdo en 1985 y el derecho en 2012. Había pasado el tiempo pero asustaba igual, daba el mismo miedo. La segunda vez piensas que es el final. Gracias a Dios, salió todo bien. Me quitaron el pecho y lo reconstruyeron en el mismo momento y luego tuve quimioterapia, por pastillas, durante cinco años». Es domingo, temprano, en el puerto pesquero de Santurtzi, de donde ha partido una marcha solidaria que recorre la ría hasta Bilbao. La promueven Pilar Domínguez y Maite Nieto, integrantes de Acambi, la asociación del cáncer de mama de Bizkaia, que este año ha preferido no marcar un recorrido oficial para evitar aglomeraciones.

Huele fuerte a salitre en el puerto pesquero, uno de esos olores que nos recuerda que estamos vivos. Llevan camiseta rosa y saben de cicatrices las decenas de mujeres que salen puntuales a las nueve de la mañana. Todas tienen una historia personal o el nombre de algún ser querido en la cabeza. O varios. «Fallecieron una tía y una prima de cáncer de mama, mi madre tuvo cáncer de matriz, mi hermana está operada del pecho derecho y ahora tengo dos sobrinas, una de ellas con metástasis que está siendo tratada con un tratamiento nuevo. Somos unas luchadoras», relata María Blanco. «Nos han hecho las pruebas genéticas en Cruces pero dan negativo, aunque la doctora Tejada nos ha explicado que hay muchos genes que pueden estar involucrados. Mi hermano también falleció de otro cáncer». María tenía 31 años cuando conoció su diagnóstico. «Te cambia la vida y la perspectiva. No pude tener más familia, tenía una niña de tres años. Tuve que dejar el trabajo. Al principio sólo quería desparecer y que nadie me conociera, pero eso pasó y lo he llevado muy bien. Hay que luchar por la vida y no pensar demasiado. Ahora tengo la hija y los dos nietos, que te hacen verlo todo de otra manera».

Están las que debutan hoy y las que vienen siempre. «Llevamos muchos años haciendo esta marcha, desde que empezó. Venimos por una hermana que lo tuvo hace años, cuando había menos información», cuentan Zuriñe y Begoña. Quieren que esta marcha sea «un chute de energía» para las mujeres afectadas, a quienes mandan un mensaje. «Que no se rindan, que luchen, que cada vez hay más posibilidades, que fuerza y adelante». Olga cuenta que «ahora se esta personalizando más el tratamiento porque antes de mataban moscas a cañonazos».

A Loli Martin se lo detectaron «el día que nació mi hija». «Tenía el pecho mal, muy duro, y tenía antecedentes en mi abuela, mi ama, mi hermana, que fallecieron. Estaba todavía en el duelo por mi hermana, que murió unos meses antes. Llamé a la matrona y ahí empezó». Superó muchas operaciones. «Mi hijo, que lo vivió con nueve años, dio una charla en el colegio contando a las mujeres cómo revisarse. Hay que hacerlo», sostiene. «Yo le dije al médico: haré lo que sea pero quiero vivir. No me importaba el pecho, el pelo que se me cayó, sólo vivir. Nunca me he ocultado. Me reconstruí a los diez años y porque me quitaron el otro. La cicatriz que tengo es la de haber perdido a mi madre y mi hermana».