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Más de 350 elefantes han muerto en sin una causa aparente desde mayo en Botsuana

El misterio tras las muertes de más de 350 elefantes en el norte de Botsuana -en tan solo tres meses- tiene en vilo a los conservacionistas. Las imágenes, de una dureza extrema, han dado la vuelta al mundo: centenares de cadáveres desplomados, muchos de los cuales fueron encontrados boca abajo, lo que sugiere un colapso repentino. A falta de conocer los resultados del laboratorio–que pueden tardar todavía semanas-, las causas del fallecimiento de este grupo de paquidermos –sin signos de violencia- siguen sin estar claras. El gobierno anunció el jueves que las muestras se enviaron a Sudáfrica, Zimbabue y Canadá para su análisis. Los resultados todavía podrían tardar unas semanas.

Las autoridades han confirmado la muerte de 280 elefantes – de distintas edades y ambos sexos-, pero los conservacionistas elevan la cifra a 350. «El informe que hemos obtenido habla de 356 elefantes muertos en el área al norte del Delta del Okavango y hasta ahora hemos confirmado 275», dijo a la AFP Cyril Taolo, director interino del departamento de Vida Silvestre y Parques Nacionales. Aunque es probable que el número real de muertes sea aún mayor porque los cadáveres pueden ser difíciles de detectar, según los expertos.

Los colmillos de los elefantes fallecidos no han sido arrancados y los conservacionistas han instado a las autoridades a proteger los cadáveres para que los cazadores furtivos no se los lleven.

Caso espantoso y sin precedentes

El inusual número de cadáveres de elefantes se registró por primera vez a principios de mayo. En un vuelo de tres horas de duración realizado el 25 de mayo se avistaron 169 cadáveres, y otros 187 fueron localizados el pasado 14 de junio, según un informe de la asociación Elefantes Sin Fronteras (EWB, por sus siglas en inglés). Fue entonces cuando los conservacionistas alertaron al gobierno de Botsuana. Sin embargo, la administración todavía no sabe el motivo por el que sus elefantes están falleciendo en tan extrañas circunstancias. El 70% de los cuerpos fueron encontrados agrupados alrededor de pozos de agua en el norte del Delta del Okavango, una área protegida. En mayo, el gobierno de Botsuana descartó que la caza furtiva estuviera detrás de la muerte masiva de elefantes en esta zona y recientemente también se ha descartado que se trate de envenenamiento natural por ántrax, tal y como ocurrió el año pasado cuando murieron 100 ejemplares.

«Se trata de un caso sin precedentes en cuanto a la cantidad de elefantes que mueren en un solo evento no relacionado con la sequía», dijo a la BBC el biólogo conservacionista Niall McCann, director de National Park Rescue. Las dos causas más probables son el envenenamiento o un patógeno desconocido. La intoxicación por cianuro, a menudo utilizada por los cazadores furtivos en Zimbabue, parece poco probable puesto que los carroñeros que se alimentan de los cadáveres (como hienas, leones o buitres) no parecen morir tras alimentarse de estos cadáveres. Para McCann, sin tener los resultado en la mano es prematuro descartar la caza furtiva, enfermedades causada por un parásito o incluso la Covid-19 –poco probable- como posibles causas de las muertes.

La misteriosa muerte de estos enormes mamíferos no es lo único que preocupa a la comunidad científica. Los elefantes vivos que habitan en la misma zona donde se encontraron los cadáveres tienen un aspecto débil y demacrados, según los lugareños. Además, se les ha visto desorientados y con signos de parálisis: al menos uno de ellos ha sido visto caminando en círculos incapaz de seguir una dirección, lo que podría indicar la existencia de algún factor o agente que esté interfiriendo en sus sistemas neurológicos y nerviosos. Curiosamente, otras especies que viven en el norte del Delta del Okavango no parecen verse afectadas por cualquiera que se la causa de la muerte estos paquidermos. Tampoco se han reportado muertes similares en la vecina Namibia.

Desastre natural

El gobierno de Botsuana ha calificado de «desastre natural» el hallazgo de los cientos de cadáveres de paquidermos. El país sin litoral del sur de África tiene la población de elefantes más grande del mundo, con alrededor de 130.000 ejemplares, siendo el hogar de un tercio de los elefantes africanos. Casi el 10% de ellos (unos 15.000 ejemplares) están en la región donde se han encontrado los cadáveres, por lo que esto podría tener un impacto real en la población mundial, avisan los expertos.

Los conservacionistas han criticado la demora en la obtención de los resultados de las muestras y la falta de transparencia y de compromiso por parte del gobierno a la hora de proteger a estos animales que son, además, un recurso muy valioso para el turismo del país, la segunda industria más importante de Botsuana (por detrás de los diamantes). Los elefantes y el ecoturismo representan entre un 10 y un 12 por ciento del PIB nacional, lo que significa que esta crisis por la muerte masiva de estos animales podría acarrear una crisis económica. Para McCann, además de ser un desastre de conservación que afecta «globalmente», se trata asimismo de una potencial crisis de salud pública. No obstante, hasta que no se conozca la causa de la muerte no se puede confirmar ni descartar la posibilidad de que la enfermedad pueda afectar también a las personas.

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