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¿Provocan dolor de cabeza los cambios de tiempo?

'Cefalea' es el termino con el que se denomina al 'dolor de cabeza'. No es un diagnóstico, sino un síntoma. Es además la forma más frecuente de expresión del dolor en el ser humano, según destaca la Sociedad Española de Neurología (SEN), entidad que resalta que prácticamente todo el mundo (91,3%) ha sufrido en alguna ocasión un episodio de cefalea.

Más de la mitad de la población sufre algún tipo de cefalea. Una persona de cada siete sufre migraña. Una persona de cada 20 o 25 sufre cefalea crónica diaria o casi diaria", según advierte esta entidad científica.

Hay determinados factores que favorecen la aparición de un dolor de cabeza. Se conocen como 'desencadenates'. Según indica, se trata de aquellas situaciones que suponen un cambio brusco o la presencia de un estímulo físico intenso al que no se está acostumbrado, y pueden ser de carácter muy diverso, sea biológico, psicológico o ambiental.

Por ejemplo, la SEN indica que en la cefalea de tensión, un tipo de dolor de cabeza, ésta está causada con frecuencia por situaciones de estrés en los que se realiza una contracción muscular, ya sea en la zona cérvico-occipital, o también a nivel del masetero (secundario a bruxismo).

Por otro lado, esta sociedad científica española remarca que, aunque la predisposición a tener migraña es hereditaria, es cierto que el estilo de vida y las rutinas que se lleva ayudan a desencadenar los ataques. "Generalmente, una persona migrañosa conoce cuáles son esos factores que le propician un dolor de cabeza, y por ello debe huir de ellos al máximo", precisa.

A su vez, dice que un elevado porcentaje (hasta un 70%) de personas migrañosas reconoce en algún elemento concreto la capacidad para desencadenar sus crisis. Sin embargo, no todos estas situaciones desencadenan ataques de migraña siempre ni en todas las personas", agrega.

En una entrevista, la doctora Sonia Santos, coordinadora del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), explica que, también, los cambios meteorológicos son un desencadenante de ataques de migraña común a muchos pacientes. "Pero eso no quiere decir que siempre que haya un cambio brusco de presión, o una tormenta, por ejemplo, el paciente vaya a tener una crisis", puntualiza.

Por otro lado, sí que asegura que es cierto que se ha descrito una cefalea de altura, generalmente bilateral, que se agrava con el esfuerzo, y ocasionada por ascenso a una altitud superior a 2.500 metros. "Se resuelve dentro de las 24 horas siguientes al descenso. La padecen más del 30% de los alpinistas y se atribuye al desequilibrio entre la presión externa y la de los senos craneales", remarca.

También puede tener lugar una cefalea por inmersión, que aparece cuando se bucea a más de 10 metros de profundidad, y que suele hacerse más intensa cuando el individuo sale a la superficie, según aclara.

 "Ésta asocia síntomas de intoxicación por dióxido de carbono (aturdimiento, confusión mental, incoordinación motora. Remite rápidamente si se administra oxígeno o en los tres días siguientes", sostiene Santos, que precisa que suelen tener predisposición a ello aquellos pacientes con baja saturación de oxígeno, un elevado grado de esfuerzo en el ascenso, y escasa hidratación.

Desencadenantes comunes

Así con todo, y entre los desencadenantes controlables y más generales de un dolor de cabeza, la SEN apunta al estrés, que es el más frecuente, así como la falta de sueño, el saltarse los horarios habituales en las comidas, o por ejemplo. "El cerebro de una persona que sufre dolores de cabeza es hipersensible a estos cambios", aclara.

Igualmente, indica que un ejercicio brusco (sobretodo en una persona no entrenada), puede contribuir a provocar un ataque de migraña, además de que los fármacos también pueden desencadenar ataques de dolor de cabeza. De hecho, existe un tipo de dolor de cabeza consecuencia del abuso de fármacos contra la misma que, en lugar de aliviarla, llegan a empeorarla.

A diferencia de la migraña, la SEN añade también que la cefalea en racimos en general, ocurre más en hombres que en mujeres, y especialmente tiene lugar más en fumadores. Se presenta especialmente si esto coexiste con cambios en los ritmos circadianos frecuentes (por ejemplo, personas que trabajan por turnos).