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Sánchez ' tropieza' con la economía, Sevilla y Almunia le dan calabazas

Joaquín Almunia, uno de los nombres que sonaba para dirigir Economía. Foto: Archivo

El nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, valora la opción de unir los Ministerios de Economía y Hacienda, en realidad una práctica muy habitual de los Ejecutivos socialistas, aunque esta vez debido a otro motivo: la dificultad para fichar a dirigentes con alto perfil económico. Son los casos de Joaquín Almunia y de Jordi Sevilla, quienes habrían dado un no por respuesta a Sánchez, bien por el escaso margen de tiempo que tendrán para ejercer su acción política, bien por los compañeros de viaje con los que habrán de alcanzar acuerdos a lo largo de la legislatura, y en cuyo abanico se mezclan desde el PNV, pasando por Unidos Podemos, y contando con los soberanistas catalanes, hasta EH Bildu.

El lunes por la tarde, Jordi Sevilla dejaba escrito en Twitter este enigmático mensaje: "Quienes convierten la política en un pim pam pum parlamentario y en un lodazal mediático, ¿de verdad se sorprenden de que haya gente que no quiera renunciar a su vida/profesión para meterse en ese territorio tan hostil! Pa pensar", rubricaba el exministro. Y, sin dar más importancia al asunto, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, se limitaba a admitir la difícil situación política actual y la existencia en este ámbito de "verdaderos especialistas en hacerlo todo bastante tenebroso". "Pero ahí se impone el compromiso de las personas", zanjó, sin llegar a precisar si le han llegado o no a hacer una oferta.

Así las cosas, la cartera de Economía y Hacienda sigue todavía en el aire. Pululan varios nombres en el ambiente, no sin dificultades añadidas y la anticipación de nuevos rechazos, según fuentes políticas consultadas por elEconomista. Ahí figuran los nombres de Manuel Escudero, actualmente secretario del Área de Política Económica y empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE; Pedro Saura, diputado; Miguel Sebastián, exministro; Nadia Calviño, directora general de Presupuestos de la Comisión Europea, y David Vegara, exsecretario de Estado de Economía con Solbes, y quien también habría desestimado la oferta de Pedro Sánchez, abundando en los numerosos problemas con los que se está topando el secretario general de los socialistas para encontrar políticos de altura que apuesten por su programa, después de ganar por 180 votos la moción de censura planteada contra el expresidente popular Mariano Rajoy.

Lo cierto es que, al cierre de esta edición, Sánchez apenas contaba con la confirmación del histórico político socialista catalán Josep Borrell, como ministro de Exteriores. Teresa Ribera también habría dicho sí para ocupar la cartera de Medio Ambiente, Energía y Cambio Climático, afrontando desde esta área el cumplimiento de los compromisos de España, adoptados con la ratificación del Acuerdo del Clima de París; la política de cambio climático, la transición energética, la descarbonización de la economía, así como la política ambiental de agua, biodiversidad, meteorología y costas, entre otras competencias. Borrell aceptó el ofrecimiento de Sánchez después de hacerse de rogar durante unas horas, en las que sopesó los pros y contras del reto. De 71 años, este político, muy crítico con el desafío catalán, sustituirá en el cargo a Alfonso Dastis, de 62 años, que durante su mandato al frente de Exteriores se ha caracterizado por su discreción y escasa proyección mediática. Su condición de diplomático de carrera con amplia experiencia y con buenos contactos en Bruselas sirvió para mandar un mensaje directo a las autoridades comunitarias de que la UE seguiría ocupando un papel preponderante en la agenda exterior española.

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (JxCat) ya reprochó el lunes que Pedro Sánchez nombre a Josep Borrell ministro de Exteriores, porque le considera un perfil "de otro tiempo que se ha significado en la escalada de odio" contra Cataluña.

A la espera de que se despeje el resto de incógnitas -Ábalos dijo que este miércoles se conocería la lista completa del Gabinete y el jueves tendría lugar el intercambio de carteras, mientras sigue en funciones el equipo de Rajoy-, el núcleo duro de Sánchez se erige en la principal cantera de donde se supone saldrá la mayor parte de ministros. Ahí se encuentran, sin lugar a dudas, las figuras de José Luis Ábalos (actual secretario de Organización del PSOE), Adriana Lastra (vicesecretaria general y mano derecha de Sánchez) y, Margarita Robles (hasta ahora portavoz del Grupo Socialista en el Congreso).

Los tres dirigentes son ministrables, aunque parece que, de los tres, Ábalos es el que tendrá un papel más destacado en el Ejecutivo de Sánchez. Su perfil encaja para desempeñar las funciones de vicepresidente y también de portavoz del Gobierno. El diputado valenciano ha sido esencial en el ascenso y vuelta del secretario socialista. Desde Ferraz ha llevado la difícil labor de cohesión y orden del partido, y ahora podría dar un salto del partido al Ejecutivo. Aunque está por ver. Hay quien dice que es más útil en Ferraz para estructurar una campaña electoral y recuperar posiciones en las urnas, que en el complejo gubernamental de Moncloa.

Algo parecido le ocurre a Lastra. En ocasiones, la política asturiana ha hecho las veces de portavoz, sustituyendo a Margarita Robles. Tiene un perfil muy político, pero quizás su falta de estudios universitarios será una dificultad para pisar la alfombra monclovita. Su papel en Ferraz, y quien sabe si como portavoz del Grupo en el Congreso, pueden tener especial relevancia.

El destino de Margarita Robles resulta más evidente. Se habla de ella como ministra de Justicia, área en la que tiene experiencia, sin duda: desempeñó las funciones de secretaria de Estado en el Gobierno de Felipe González, o de Interior. Su trabajo como portavoz venía siendo cuestionado de un tiempo a esta parte, y es posible que no permanezca mucho más en él.

Hasta completar su equipo, fieles a Pedro Sánchez y en las quinielas de ministrables de un anunciado Gobierno paritario, también están Carmen Calvo, Ángel Gabilondo y Meritxell Batet. La primera, la exministra andaluza y secretaria de Igualdad dicen que tendrá funciones de máxima relevancia -una vicepresidencia, quizás doble y compartida con el secretario de Organización-, y puede que también se encargue de la Portavocía del Gobierno.

Ángel Gabilondo es un clásico. Desde el primer día se habla de él para ocupar la cartera de Educación, un departamento muy importante para los socialistas, con un Pacto Educativo por delante, y congelado a propuesta del PSOE en el Congreso, que reclama mayor porcentaje de gasto en los Presupuestos. De ser ministro, que ya lo fue con José Luis Rodríguez Zapatero, tendrá que abandonar la Comunidad de Madrid, donde deja un roto al PSOE, sin candidato a la vista.

En cuanto a Meritxell Batet, cuota del PSC, es indiscutible su relación con Sánchez. Se saltó la disciplina de voto, y dijo no a la investidura de Rajoy, junto a otros siete diputados, de modo que su lealtad al nuevo presidente es incuestionable. Parece una firme apuesta.

La mayoría de analistas coinciden en señalar las oportunidades que se abren para dirigentes de la talla de Patxi López, Miquel Iceta, Beatriz Corredor y Magdalena Valerio. El de López sería un ascenso sorprendente. El político vasco fue quien compitió con Sánchez en las primarias, y quien le preguntó en un debate: "Vamos a ver, Pedro, ¿sabes lo que es una nación?". Beatriz Corredor, exministra de Vivienda, sin embargo, forjó su amistad con Sánchez siendo concejales en el Ayuntamiento de Madrid. La experta en Seguridad Social Magdalena Valerio suena para Empleo, igual que el sindicalista Toni Ferrer, quien podría representar un guiño de Sánchez a los sindicatos en la cartera de Empleo.

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