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Un nuevo estudio aviva el misterio de la muerte de Edgar Allan Poe

La misteriosa muerte del escritor, poeta, editor y crítico literario Edgar Allan Poe es poco probable que se debiera a un suicidio, según un análisis informático realizado por dos investigadores a partir del lenguaje detectado en 309 cartas personales, 49 poemas y 63 cuentos de este autor.

El estudio lleva la firma del psicólogo Ryan Boyd, de la Universidad de Lancaster (Reino Unido), y de Hannah Dean, de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos), y está publicado en la revista «Journal of Affective Disorders».

Poe murió en 1849 tras pasar varios días en un hospital de Baltimore (Estados Unidos) mientras estaba en estado de delirio. Hasta ahora, la muerte de Poe sigue siendo un enigma sin resolver. El poeta Charles Baudelaire, contemporáneo suyo, incluso especuló con que el incidente fue «casi un suicidio, un suicidio preparado durante mucho tiempo».

Sin embargo, Boyd y Dean descubrieron que los marcadores psicológicos de depresión de Poe no son consistentes con el suicidio. «Mi presentimiento es que realmente estaba cayendo en una depresión hacia el final de su vida, pero que no se suicidó», afirma Boyd.

Gracias a un análisis informático, los investigadores analizaron más de 400 textos de Poe para comprobar si hubo un patrón de claves lingüísticas consistentes con la depresión y la cognición suicida a lo largo de la vida del escritor, particularmente en sus últimos años.

Boyd y Dean se centraron en cinco medidas que se han establecido como diagnóstico de depresión y/o tendencias suicidas: mayor uso de pronombres singulares en primera persona (por ejemplo, palabras como «yo» «mí» «o a mí»), mayor uso de palabras de emoción negativa («malo», «triste» o «enojado»), más palabras de procesamiento cognitivo («pensar», «comprender», «saber»), menos palabras de emoción positiva («feliz», «bueno», «excelente») y menos pronombres en primera personas del plural («nosotros», «nuestro»).

Estos marcadores lingüísticos de la depresión se dispararon durante los episodios negativos en la vida de Poe, como la muerte de su esposa. Investigaciones anteriores han demostrado que los patrones de lenguaje depresivo tienden a aumentar drásticamente hasta la muerte por suicidio. Sin embargo, este patrón no surgió constantemente en el último año de la vida de Poe.

Se sabía que Poe sufría episodios regulares de depresión severa y que también tenía problemas con las drogas y el alcohol. Perdió a sus padres cuando tenía dos años y fue devastado primero por la muerte de su madre adoptiva y luego por la de su propia esposa, Virginia Clemm Poe, en 1847.

«No se encontraron patrones significativos y consistentes de depresión y no se apoya el suicidio como causa de muerte. Sin embargo, se encontró evidencia lingüística que sugiere la presencia de varios episodios depresivos potenciales a lo largo de la vida de Poe. Estos episodios fueron más pronunciados durante los años de mayor éxito de Poe, así como también después de la muerte de su difunta esposa», indican los autores.

Boyd y Dean indican que el análisis de cartas, poemas y cuentos señala que Poe «luchó profundamente con el éxito» y que «los marcadores lingüísticos de la depresión alcanzaron su punto máximo durante los tiempos de su mayor fama y popularidad en 1843, 1845 y 1849».