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Corona de adviento: significado, cómo rezarla y cuál es el orden de las velas

Al ir encendiendo semana a semana cada vela nos vamos acercando poco a poco al esperado día en que nace el niño Dios.

Se sugiere que la corona se ubique en un lugar donde todos puedan verla para que cumpla su función de expectativa y recuerde que es tiempo de preparación.

Acuerde con todos los miembros de la familia un horario para rezar los domingos, así todos lo conocerán de antemano y estarán disponibles.

Distribuya de acuerdo a las edades la oración o hagan turnos para cada domingo, así toda la familia participará.

Los colores de las velas de Adviento

Se utilizan estos colores y las velas se van encendiendo en este orden:

  1. Morado: significa la vigilia en este tiempo
  2. Verde: por la esperanza
  3. Rojo: es la alegría porque se acerca el nacimiento de Jesucristo
  4. Blanco: es el color de la presencia de Dios

También se pueden utilizar tres velas moradas o rojas, y una rosada o blanca, en cuyo caso esta última se enciende el cuarto domingo.

Y se pude añadir una quinta vela (cirio blanco) al centro para encender en Nochebuena.

LA ORACIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

Cada semana sigue el mismo esquema, solo va cambiando la lectura. La primera semana se enciende la primera vela. En las siguientes semanas antes de encender la nueva vela, se encienden las de los domingos anteriores. Con una vela ya encendida se va encendiendo la nueva.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

TODOS: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MONITOR: Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

TODOS: Que hizo el cielo y la tierra.

MONITOR: Hoy, al iniciar el Adviento, comenzamos un nuevo año litúrgico. El Adviento es un tiempo especial de preparación y espera. Iremos encendiendo, semana tras semana, las cuatro velas de esta corona como un símbolo de nuestra gradual preparación para recibir al Señor Jesús en la Navidad. Las luces de las velas nos recuerdan que Él es la Luz del mundo que irrumpe en el mundo para disipar las tinieblas. El color verde que caracteriza a la corona simboliza la vida y la esperanza que Él, Dios hecho niño, viene a traernos.

LECTOR: Lectura del libro del profeta Isaías: “Levántate, brilla, Jerusalén; que llega tu luz y la gloria del Señor amanece sobre ti. Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece el Señor y su gloria sobre ti aparece”.

MONITOR: Nos recogemos unos instantes en silencio e inclinando nuestras cabezas vamos a pedir que el Señor bendiga esta corona de Adviento. Oremos…

LECTOR:

La tierra, Señor, se alegra en estos días,

y tu Iglesia desborda de gozo

ante tu Hijo, el Señor Jesús,

que se avecina como luz esplendorosa,

para iluminar a los que yacemos en las tinieblas,

de la ignorancia, del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida,

tu pueblo ha preparado esta corona

con ramos del bosque y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar

el tiempo de preparación

para la venida de tu Hijo,

te pedimos, Señor,

que, mientras se acrecienta cada día

el esplendor de esta corona, con nuevas luces,

a nosotros nos ilumines

con el esplendor de Aquel que,

por ser la Luz del mundo,

iluminará todas las oscuridades.

Te lo pedimos por Él mismo

que vive y reina por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

MONITOR: Vamos a encender ahora la primera vela de nuestra corona mientras cantamos la primera estrofa del canto “Hoy se enciende una llama” (o cualquier canto apropiado).

CANTO HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA (todos cantan)

Hoy se enciende una llama

en la corona de Adviento

que arda nuestra esperanza

en el corazón despierto

y al calor de la Madre

caminemos este tiempo.

Un primer lucero se enciende

anunciando al Rey que viene,

preparad corazones, allánense los senderos.

MONITOR: Pidamos al Señor que fortalezca nuestra fe en este tiempo y elevemos nuestras peticiones con confianza. Los que deseen pueden hacer en este momento sus peticiones.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

TODOS: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

“En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso será recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios”.

MONITOR: Debemos preparar el camino del Señor y esto nos exige estar dispuestos interiormente para la venida de Jesús, para que lo recibamos con un corazón reconciliado, cada vez más convertido y transformado, capaz de amar y entregarse a los demás. Hagamos un compromiso concreto que nos ayude esta semana a disponernos mejor para su venida (se hace un momento de silencio).

Mientras encendemos la segunda vela, cantamos HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA (u otro canto apropiado).

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

«La gente le preguntaba: “Pues ¿qué debemos hacer?”. Y él les respondía: “El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, haga lo mismo”. Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?” Él les dijo: “No exijáis más de lo que os está fijado”. Preguntáronle también unos soldados: “Y nosotros ¿qué debemos hacer?”. Él les dijo: “No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada”. Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; respondió Juan a todos diciendo: “Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga”. Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva».

MONITOR: Mientras encendemos la tercera vela de nuestra corona cantamos HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA (u otro canto apropiado).

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

LECTOR: Lectura tomada del Evangelio según San Lucas (Lc 1, 39-49):

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!»

MONITOR: La presencia del Señor Jesús entre nosotros nos llena de gozo y alegría. Es la Madre quien nos lo hace cercano; es Ella quien refleja la Luz de su Hijo y permite que esta llegue hasta nosotros, iluminando nuestras vidas. En compañía de Santa María encendamos la última vela de nuestra corona de Adviento mientras cantamos HOY SE ENCIENDE UNA LLAMA (u otro canto apropiado).

Con información de Aciprensa.