Guatemala
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Los diablitos ya llenan de color las piñaterías del Centro Histórico

Las piñatas que representan al diablo ya están disponibles en los negocios del Centro Histórico capitalino, cuando faltan pocos días para que se lleve a cabo esta tradición propia de Guatemala.

En las piñaterías de los alrededores del parque Colón, zona 1,  estas figuras ya llenan de color los negocios en donde se ofrecen a distintos precios, desde Q20 las más pequeñas hasta Q2 mil 500 las más grandes, y que pueden ordenarse al gusto del cliente, incluso si son personajes de la vida diaria.

En años anteriores hasta políticos han figurado en las piñatas con forma de diablo, que son quemadas cada 7 de diciembre. En esta ocasión, vendedores comentaron que les han encargado de diversos diseños, incluso aquellas que representan al coronavirus.

Sandy Mendoza, encargada de la piñatería Pepe Grillo, dijo que los precios subieron desde noviembre debido al incremento de los costos del alambre, papel y la yuquilla, el pegamento que se utiliza para fabricarlas.

Afirmó que ya tienen varios pedidos de colonias e instituciones que están por entregar. Las más grandes pueden medir hasta tres metros y en su elaboración participan varias personas. Para hacer una, añadió, se pueden tardar entre cuatro y cinco horas.

En estos días la gente se acerca a preguntar, pero como la bulla es el 6 y el 7 de diciembre, esperamos que en esos días vengan más personas”, expuso Mendoza. Añadió que en la piñatería a su cargo tiene contemplado hacer entre mil 500 piñatas “miniatura”, las más pequeñas, y entre 40 o 50 de las más grandes.

Explicación

Según la tradición, el diablo se quema el 7 de diciembre a las 18 horas porque el fuego es un elemento purificador, puesto que la Virgen, destinada a concebir a Jesús, tiene que estar libre de la contaminación del mal. Un día después, la fe católica celebra a la Virgen de la Concepción.

El diablo judeocristiano es la antítesis de Dios y representa la oscuridad y la maldad. De acuerdo con el cristianismo, proviene de una rebelión de Luzbel y de sus seguidores que quisieron parecerse al Creador, pero fueron expulsados del cielo, explicó en 2019 a Prensa Libre el historiador Miguel Álvarez.