Las pérdidas por el robo de combustible, actividad conocida como huachicoleo, ascienden a cerca de mil 641 millones de pesos al primer semestre de 2020, a pesar de los esfuerzos entre el Gobierno federal y Petróleos Mexicanos (Pemex) para reducir estas acciones.

Según datos de la petrolera nacional, tan sólo en el primer trimestre del año, la sustracción ilegal de hidrocarburos dejó una “sangría” de mil 40 millones de pesos, cifra que implicó una reducción de 44% frente al mismo periodo de 2019 cuando se perdieron mil 878 millones de pesos.

En tanto, de abril a junio de 2020, el huachicol dejó pérdidas por 601 millones de pesos, monto inferior en 263 millones de pesos con relación a los 804 millones de pesos que dejaron de ingresar a Pemex por el robo de gasolinas en el segundo trimestre del año pasado, es decir, disminuyeron en 30.4%.

Sin embargo, a medida que la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador avanza en el combate del huachicol, a la par se descubren nuevas medidas para llevar a cabo el hurto de estos insumos de hidrocarburo.

Apenas en julio pasado se dio a conocer que en el ducto de Tuxpan-Azcapotzalco, en el estado de Hidalgo, se detectó una técnica llamada “bypass”, que consiste en conectar un tubo activo a otro en desuso y así depositar gradualmente el combustible en otro punto de almacenamiento.

Esto significó el cuarto “bypass” de la región en lo que va del año, al mismo tiempo que se colocó como la primera entidad a nivel nacional en el robo de combustibles con mil 945 tomas clandestinas.

Información de Pemex enviada a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) refiere que tan solo el año pasado se detectaron 10 mil 316 tuberías ilegales, así como también reconoció el riesgo de que sus empleados sean partícipes o incluso estén expuestos al delito de combustible robado.

LEG