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La ONU advierte de que el número de personas que sufren inseguridad alimentaria se ha duplicado en dos años

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha informado de que el número de personas con inseguridad alimentaria grave se ha duplicado en solo dos años, pasando de 135 millones antes de la pandemia a 276 millones en la actualidad.

En concreto, más de medio millón de personas viven en condiciones de hambruna, un aumento de más del 500 por ciento desde 2016. Guterres ha calificado de «aterradoras» estas cifas y ha indicado que «si no se alimenta a la gente se alimentará el conflicto».

«La invasión rusa en Ucrania está amplificando y acelerando todos estos factores: cambio climático, COVID-19 y desigualdad. Amenaza con llevar a decenas de millones de personas al borde de la inseguridad alimentaria, seguida de desnutrición, hambre masiva y hambruna, en una crisis que podría durar años», ha advertido en una reunión del Llamamiento a la Acción por la Seguridad Alimentaria Mundial.

El secretario general ha explicado este jueves en Nueva York que las dos partes implicadas en el conflicto producen «casi un tercio del trigo y la cebada del mundo y la mitad de su aceite de girasol» y que tanto Rusia como Bielorrusia son los máximos productores del mundo de potasa, ingrediente clave de los fertilizantes.

«En el último año, los precios mundiales de los alimentos aumentaron en casi un tercio, los fertilizantes en más de la mitad y los precios del petróleo en casi dos tercios», ha dicho Guterres, añadiendo que «la mayoría de los países en desarrollo carecen del espacio fiscal para amortiguar el golpe de estos enormes aumentos».

«La emergencia climática es otro impulsor del hambre global. Durante la última década, 1.700 millones de personas se han visto afectadas por desastres relacionados con el clima y el clima extremos. El impacto económico causado por la pandemia de COVID-19 ha agravado la inseguridad alimentaria, reduciendo los ingresos y interrumpiendo las cadenas de suministro», ha agregado.

Guterres ha advertido del impacto «devastador» que esto tiene sobre las personas familias y sociedades, especialmente ante una crisis que se puede agravar y afectar a otros muchos alimentos, como el arroz, en países de Asia y América.

«Los niños pueden sufrir los efectos del retraso del crecimiento durante toda su vida. Millones de mujeres y niños quedarán desnutridos; las niñas serán sacadas de la escuela y obligadas a trabajar o a casarse; y las familias se embarcarán en peligrosos viajes a través de los continentes, solo para sobrevivir», ha indicado.

Las prioridades para Guterres son las restricciones a las exportaciones, la reintegración de la producción que proviene de los países afectados por la guerra de Ucrania, así como el acceso a la liquidez y una inversión «generosa» por parte de las instituciones financieras internacionales.

«Los gobiernos deben impulsar la producción agrícola e invertir en sistemas alimentarios resilientes que protejan a los pequeños productores de alimentos. A los precios actuales, los agricultores no pueden comprar semillas, combustible ni fertilizantes. Los gobiernos deben poder apoyarlos con subsidios y conectarlos a los mercados», ha expresado.

Finalmente, el secretario general de la ONU ha señalado que las operaciones humanitarias «deben estar totalmente financiadas para prevenir la hambruna y reducir el hambre». «Esos recursos deben usarse para el máximo bien, eximiendo las compras humanitarias de alimentos de impuestos, sanciones y otras restricciones», ha dicho.

«Las complejas implicaciones económicas, financieras y de seguridad requieren buena voluntad de todas las partes para llegar a un acuerdo global», ha subrayado Guterres, agregando que «la crisis alimentaria no respeta fronteras y ningún país puede superarla solo».