Con tristeza en los ojos y ganas de irse de San Vicente, la señora María del Socorro Ramírez Ceja pasó cerca de 2 días en la azotea de su casa, sin comer, viendo cómo sus pertenencias se hundían y la incertidumbre llegaba por no saber de la situación de sus dos hijos que viven del otro lado en Tuxpan.

«Ahorita me quisiera yo ir de aquí y dejar todo porque me da mucha tristeza y luego él dice que no me arrime porque qué tal me caigo, ahí yo solo y aquí estamos los dos solitos en todo el día no comimos ayer, yo quisiera que nos arreglar el bordo que ya no se fuera», narra para NTV.

María pidió ayuda a la población para que le donen alimentos y camas, además de que le echen una mano para limpiar su vivienda en la que habita junto a su esposo y su mascota que también fue rescatada de entre las aguas.

Sentada, con rastros de lodo y humedad en lo que fue su corral, en dónde estuvieron sus patos y otros animales que se llevó la corriente, con la mirada perdida en lo vivido, recordó el sonido del agua, mientras pide a las autoridades que reconstruyen un bordo o que hagan algo para que no vuelva a pasar una desgracia como esta que la dejó sin lo básico para sobrevivir.