Nicaragua

La vigencia de abril: demanda de democracia, justicia y unidad

La fuerza juvenil y el desencanto ciudadano de abril de 2018 ha resistido a tres años de represión gubernamental, según líderes opositores y dirigentes juveniles consultados por CONFIDENCIAL, que coinciden en que el movimiento cívico ha centrado sus energías en tratar de construir una propuesta electoral opositora que, unida, saque al orteguismo del poder y responda a la agenda surgida hace tres años: democracia, justicia, libertad, reparación y no repetición.

Ciudadanos autoconvocados, dirigentes surgidos en abril o líderes opositores se han agrupado en dos grandes plataformas opositoras: la Coalición Nacional —especialmente la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB)— y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), que ahora se ha unido al partido Ciudadanos por la Libertad para integrar la Alianza Ciudadana de cara a unas elecciones generales previstas para el 7 de noviembre, que aún no han sido formalmente convocadas.

“Abril fue el resultado de la indignación acumulada de muchísimos años de injusticias sociales, no fue un fenómeno temporal, ni tampoco una insurrección ciudadana enfocada en un aspecto estrictamente ideológico, mucho menos partidario; fue un gran momento de parteaguas, de una vieja Nicaragua y una Nicaragua que está por nacer”, asegura Félix Maradiaga, precandidato presidencial por la UNAB.

“Probablemente en muchos de los actores político-partidarios ese no es un tema que se sienta con tanta fuera; precisamente porque no fueron los partidos políticos la punta de lanza de ese momento tan precioso de abril”, añade.

Juan Sebastián Chamorro, exdirector ejecutivo de la ACJD y precandidato presidencial independiente, afirma que la “revolución de abril” continúa “incólume”, porque la ciudadanía se levantó por la falta de libertades públicas, de democracia, el robo de las elecciones y la destrucción del medio ambiente. “Todos estos elementos permanecen vigentes, así que la lucha debe continuar vigente también”.

Organización territorial

Miguel Mora, exreo político y precandidato presidencial del Partido Restauración Democrática (PRD), integrado en la Coalición Nacional, subraya que “el espíritu de abril se mantiene hoy con la resistencia cívica y pacífica, pero con un carácter de organización”.

El dirigente opositor de Masaya y también exreo político del régimen, Yubrank Suazo, estima que las iniciativas ciudadanas como el llamado Movimiento 19 de Abril se dividieron en varias organizaciones o plataformas políticas, que surgieron tras la llamada “Operación Limpieza” que barrió con los tranques de carreteras y dejó decenas de muertes entre junio y julio de 2018.

“Algunos liderazgos forman parte de la Coalición Nacional, y otros aún pertenecemos a la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, pero en el aspecto territorial aún conservamos las relaciones y hemos trabajado en diferentes acciones, con el fin de lograr una unificación de la estructura o la base territorial (en Masaya)”, explica Suazo.

Movimiento universitario

La líder estudiantil y exrea política, Yaritzha Mairena, señala que el movimiento universitario se dividió también en varios grupos, aunque están agrupados en dos bloques que giran en torno a la Unidad Nacional y la Alianza Cívica.

“El bloque afín a la Unidad Nacional y la Articulación de Movimientos Sociales, tiene una propuesta programática encausada en problemáticas sociales meramente. El bloque afín a la Alianza Cívica, que hoy es la Alianza Ciudadana, está más enfocado al ámbito político, dando propuestas más técnicas y políticas”, destaca la joven.

Lesther Alemán, líder estudiantil y miembro de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), destaca que “distintos movimientos estudiantiles están ahora en propuestas electorales, que se perfilan en convertirse en alianzas políticas y electorales”, para “participar en las elecciones” de noviembre próximo.

Ariel Sotelo, dirigente estudiantil e integrante del Consejo Político de la UNAB, asegura que los jóvenes y estudiantes tienen “cierta incidencia política” dentro de las plataformas opositoras, aunque este “espacio” ha sido una lucha de tres años.

“Los jóvenes nos enfrentamos con distintos retos, el principal es el adultismo que aún impera en la sociedad nicaragüense”, agrega.

Dificultan movilización

Los jóvenes coinciden en que, durante los últimos tres años, ha sido difícil la organización y movilización de los movimientos estudiantiles y ciudadanos por la represión del régimen. Desde septiembre de 2018, la dictadura ha impuesto un estado policial de facto en Nicaragua, donde están prohibidas las manifestaciones ciudadanas o las reuniones de opositores.

En los últimos meses, la Policía Nacional y paramilitares orteguistas asedian y amenazan diariamente a dirigentes opositores, ciudadanos autoconvocados y periodistas independientes.

“El estado represivo del régimen Ortega-Murillo va en aumento. Las figuras juveniles han sido las más afectadas por el tema de la represión. Ortega ha amedrentado a los liderazgos juveniles en todo el país”, comenta Sotelo.

Para Mairena, “es difícil hablar del tema de movilización. La gente quiere hacer algunas actividades, pero definitivamente es complejo proponerse hacer estas actividades en los territorios”.

“Hay algunos territorios que ven conveniente (hacer las actividades) por el poco despliegue policial que hay, pero hay otros (territorios) que están completamente sitiados, como León”, destaca la joven.

Alemán manifiesta que, para los jóvenes y estudiantes, la protesta está desde las casas, aulas de clases y redes sociales, ya que son espacio que el régimen “no ha podido limitar”. 

“Consultas a un joven y lo primero que te dice: ‘quiero es superarme’, ‘quiero un mayor desarrollo para mi país’, y lo hacen estando en la universidad. Eso es un rechazo al sistema”, enfatiza el dirigente de AUN.

Agenda en año electoral

En un comunicado, la Asociación Madres de Abril (AMA) alertó esta semana que, en los programas de los precandidatos, no han visto “propuestas concretas sobre el tema de justicia ni tampoco propuestas encaminadas a una transformación profunda”.

Ante este año electoral, existe el temor —entre algunos representantes de víctimas de la represión— que “la agenda de abril” quede sometida a las reglas políticas de Ortega o las negociaciones sobre en cuál casilla electoral participar en las elecciones.

Las integrantes de AMA han rechazado las declaraciones de algunos aspirantes presidenciales, que mencionan “cohabitaciones” o “salidas dignas” para el régimen.

“Lamentablemente en la medida que nos acercamos a los procesos electorales, los movimientos de insurrección cívica se van traslapando con las dinámicas político-partidarias”, explica Maradiaga.

Advierte: “Hay que tener mucho cuidado que esa agenda de justicia y de cambio profundo, que han impulsado los ciudadanos autoconvocados sin ninguna bandera partidaria, no queden relegados a los aspectos estrictamente electorales.

La represión desmedida contra las protestas sociales de 2018 representó el mayor baño en tiempos de paz en la historia de Nicaragua. Foto | Confidencial // Archivo

En una edición de Confidencial Radio, que se transmite por Radio Corporación y Spotify, Maradiaga comentó que el movimiento pacífico de abril de 2018 “está desmontado en cuanto a su expresión masiva visible, pero no en cuanto a la voluntad política”.

“Ese movimiento está vivo, en el sentido de que la población nicaragüense ya tomo una decisión de salir del régimen”, aseguró.

Reconoció que la oposición “tiene responsabilidad al no haber logrado un esquema de unidad y coordinación estratégica, que permitiera aprovechar esa ola extraordinaria de indignación ciudadana”, con la que se exigía la salida de Ortega o la convocatoria a elecciones anticipas.

El politólogo argumentó que la represión criminal del régimen fue el motivo principal por el que los opositores no pudieron lograr esos cambios. “La forma en que, durante un periodo tan corto de tiempo, el aparato político-militar y aparato parapolicial reaccionó, es algo que pocas veces visto en América Latina”.

Juan Sebastián Chamorro señala que la dictadura no permite que los movimientos ciudadanos obtengan una personería jurídica para competir en las próximas elecciones, lo que los ha obligado a “encontrar acuerdos con los partidos políticos con personería jurídica”. La ACJD conformó una alianza con el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), mientras el PRD forma parte de la Coalición Nacional.

“La dictadura pensaba que iba a generar una gran división entre las organizaciones de la sociedad civil y los partidos políticos. La unidad no se ha dado por el tema de la arquitectura de la plataforma unitaria opositora, particularmente en lo relacionado a los pesos y contrapesos de cada organización”, detalla el economista.

Para Mora, “el espíritu de abril es una posición política, que no está a merced de una coyuntura o de otra, es una posición que se mantiene o se deja. Todos tenemos que dar la batalla, los partidos políticos, los ciudadanos dentro y fuera del país, las organizaciones cívicas, la empresa privada”.

“El hecho que cada uno lo haga desde su lugar, bajo su forma, no significa que algo este siendo acaparado. El objetivo —subraya el exreo político— es salir de esta dictadura y restaurar la democracia”.

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