Nicaragua
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Seis aplicaciones para organizar debates políticos urgentes en Nicaragua

Hay ganas de hablar con libertad en Nicaragua, apetito por decir en público las ideas políticas. La sociedad bulle por el deseo de expresarse. Pero la gente se topa con la represión a la libertad de expresión por parte del régimen y algunas no encuentran un canal para compartir sus ideas. ¿Qué hacer para liberar todo ese pensamiento?

Crear espacios online para dar cauce a todas esas volcánicas ganas de expresarse. Eso ayudaría a liberar a la gente, aunque se tiene que seguir exigiendo porque se devuelvan los derechos a expresarse libremente en público, libertad de prensa y la libertad de pensamiento político, también. Porque se devuelva todo lo robado.

Debido a las restricciones –inconstitucionales- a la libertad de expresión se están notando varios fenómenos en las redes sociales de Nicaragua: el auge de los “Spaces” en Twitter (dos por día hemos contado en la más reciente semana y hablan sobre cómo no hay sitios para denunciar los abusos en Nicaragua); las aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram acumulan decenas de notificaciones que preguntan “qué onda con”, “cuál es la posición a tomar para”, “qué piensan sobre esto”, “alguien que explique lo que está pasando con”, “quiero decir tal cosa y no sé si este es el sitio adecuado pero lo voy a decir”. Y también se observan picos altos de participación en algunos perfiles de Facebook que son proclives a abrirse al debate público y acoger opiniones diversas.

Hay una lava volcánica que busca cómo salir del fondo de la tierra y por eso aquí te presentamos seis programas y aplicaciones que pueden ayudar a crear espacios que faciliten la conversación cívica y política, para desarrollar el pensamiento crítico y que la sociedad se nutra de los beneficios del intercambio de ideas.

Preparación del debate

Lo primero que hay que saber es que si se está dispuesto a abrir un espacio para el debate público hay que aguantar. Aguantar en el sentido de que el torrente de la conversación será fuerte, polémico, en ocasiones agresivo, a veces insultante, tosco y sin fin. Y es muy enriquecedor. Esto porque te has convertido en la puerta que abre al espacio con aire puro a decenas de gente que vive asfixiada por no poder expresarse.

Lo segundo que hay que saber es que en un debate no hay que derrotar a nadie. Ni nadie será el ganador. En un debate la ganancia para todas y todos es el placer de expresar tus ideas y desarrollar la gimnasia mental para contrargumentar de la manera más ingeniosa, conocer nuevas ideas y acceder al nivel de abstracción que te permita crear un pensamiento crítico y libre. Gran ganancia, por eso a algunas personas autoritarias no les gustan los debates.

Después hay que diseñar el espacio para el debate. Con la facilidad de encontrarse de forma remota – otra característica de la Nicaragua actual donde los ciudadanos han tenido que huir debido a la represión y se encuentran viviendo en diferentes países- decidir cuál programa o aplicación es la apropiada.

La preparación incluye: pensar y redactar el título del debate, seleccionar a las y los invitados, crear expectación planteando preguntas. Organizar un debate no es igual a organizar un panel, o una conferencia, donde hablan un par de personas y luego se abren preguntas y respuestas y un montón de gente se queda insatisfecha. Un debate es una conversación en donde se van a cruzar las ideas más pros y las más contras y adonde hay que ir preparado, haber leído sobre el tema antes y plantear una tesis a defender, tanto quienes convocan al debate como los participantes.

Metodología para el debate

Y ahora las cuestiones de seguridad para un debate responsable: es fundamental que la gente se presente con su nombre y rostro porque es fundamental asumir la responsabilidad de las propias ideas. No valen los anónimos ni rostros ocultos. Para ello las aplicaciones que te proponemos ofrecen mucha seguridad. Y después hay que comprometer a los invitados a no publicitar las ideas del debate ni a las personas participantes, so pena de denuncia por falta de ética.

Hemos ensayado cuatro debates -con máxima seguridad- y aprendimos esto: en el primer debate convocamos –según nuestro criterio- a diez personas con “ideas interesantes” y que conocíamos personalmente. Resultó una conversación extremadamente libre donde cada quien dijo sus propias “barbaridades”. La segunda vez: le pedimos a esas diez que invitaran a una persona más según sus criterios y llegaron diez más que no conocíamos. Fue fabuloso. En el tercero pedimos a los segundos diez que entraron que invitaran a uno más. Ya éramos 30 cada uno con su particularidad, su propio mundo –que no conocíamos y aprendimos mucho-. Y en el cuarto debate, pedimos a los primeros diez que invitaran a dos personas cada uno. Fuimos treinta que en resumen resolvimos la situación de Nicaragua.

También hay que diseñar el tema del debate para atraer la controversia. Los temas que propusimos fueron, por orden de debate: Qué queremos leer los lectores en Nicaragua para no aburrirnos, cómo es y debería ser la acción política en Nicaragua para motivar a la gente, qué nos gusta y qué no del feminismo en Nicaragua y por último, por qué la gente en Nicaragua no se siente convocada por los liderazgos en Nicaragua.

No es cierto que resolvimos la situación de Nicaragua pero al pasar los días todos los participantes de los cuatro debates expresaron sentir una “liberación” en el sentido de “haber encontrado un sitio para expresar su pensamiento”. Porque esa es la gran ganancia: liberar las ideas y dentro de la controversia pensar críticamente. Y nadie ha infringido la ética de la privacidad de los debates que tuvimos.

También hubo molestias por exponerse a algunas ideas, controversias insalvables debido a marcos culturales diferentes, ideas que nunca habíamos escuchado, señalamientos ad hominem que invitamos a rectificar y se rectificaron; pocas, muy pocas consignas, algunos refranes que no ayudaron a los argumentos; temor a expresarse en la primera intervención y liberación total en la segunda intervención cuando el clima del debate generó confianza.

Para los debates-experimentos utilizamos los programas y aplicaciones que explicamos en el siguiente apartado.

Aplicaciones para organizar debates

Aquí presentamos seis programas y aplicaciones que pueden ser utilizadas para debatir en pequeños y grandes grupos de personas:

Zoom: es un programa que permite crear grupos privados para debatir pues solo quienes tienen el link pueden acceder a la sala. Como participante del debate se puede crear un fondo virtual, compartir pantallas, chatear. Ha sido muy útil para las reuniones empresariales y lo son para las de contenido político. En su versión gratuita permite hasta 100 participantes con una duración de 40 minutos. Esta restricción de tiempo es útil para que un debate no se prolongue, así los participantes en el debate evitan dispersar sus ideas.

Spaces de Twitter: los Spaces (Espacios) son una función de la red social de microblog Twitter. Con dos clicks ya está organizado: click al símbolo + y después click al de “Espacios”. Escribe un nombre para el Espacio y ya está abierto al público, y cualquiera puede unirse. También da la opción para programarlo. No ofrece privacidad pues se presenta en público a toda la red de Twitter. Siendo el administrador del Espacio se puede agregar hasta 10 hablantes, invitar a cualquiera en Twitter para hablar. También se puede silenciar a “hablantes” y eliminar invitados.

Sala en Instagram: es una función de la red social que permite encontrarte con un grupo en público y en privado. Para organizar un debate usando estas salas hay que crear antes el grupo y enviar el enlace a estos usuarios ya sea por la misma red social o por ejemplo, usando gmail. Para empezar hay que deslizar el dedo hacia la izquierda y hacer click en “Crear una sala”. Tu sala será pública para tus seguidores y los seguidores de las personas invitadas. Pueden participar hasta tres personas y los seguidores pueden hacer preguntas. El éxito para usar las salas de Instagram para organizar un debate es cuando los invitados contestan las preguntas de los seguidores como si fuera una charla informal. Y las contestan de manera contínua.

Salas en Messenger: es una función de la aplicación que permite administrar a los invitados. También se puede invitar a gente aunque no tenga una cuenta abierta en Facebook y Messenger. Para conseguir privacidad se debe bloquear la sala, de lo contrario todas tus “amistades” de Facebook podrán verla y entrar. No hay límite de tiempo para usar la función de sala. Se puede invitar hasta 50 personas para participar en el debate por lo que es más adecuado usar la aplicación en el ordenador para poder ver a todos los participantes.

Clubhouse: es una aplicación bastante exclusiva, solo se puede ingresar si alguien te invita. Clubhouse está diseñada para organizar conversaciones. Se comparte solo audio. Se pueden abrir salas privadas y públicas. Y hay clubes a los que se puede ingresar y suscribir. El moderador de la sala decide quién o quiénes hablarán y los invita al escenario.