Uruguay
This article was added by the user . TheWorldNews is not responsible for the content of the platform.

A cuatro meses del asesinato del gerente de supermercado Ta-Ta en Parque Rodó, pruebas "son insuficientes"

Redacción El País
Este viernes se cumplieron cuatro meses del asesinato al gerente del supermercado Ta-Ta, Marcelo Domestoy y "las pruebas aún no son suficientes" para que el único imputado por la causa sea declarado culpable. Domestoy tenía 56 años cuando dos delincuentes ingresaron al local en el que trabajaba, en Parque Rodó, y le quitaron la vida de un disparo en la cabeza.

Según dijo el abogado Rafael Silva a El País, "hay fecha para actualizar la carpeta fiscal" y está definida para el correr de la próxima semana. La fiscal Adriana Edelman necesita nuevas pruebas para "engordar la evidencia" contra la única persona actualmente imputada, que cumple prisión preventiva. Se trata de un joven de 22 años que, dos semanas después del homicidio, fue detenido en El Pinar e identificado por fuentes policiales como el "principal sospechoso".

Para ello, la fiscal solicitará acceder a la geolocalización de las distintas antenas a las que el teléfono móvil del imputado pudo haberse conectado el día del asesinato, para así trazar un mapa de sus movimientos y definir una conexión con la muerte de Domestoy. La Justicia ya tiene en manos una videograbación, que no es suficiente para ganar la causa ya que las imágenes "no son cien por ciento definitorias", explicó Silva.

El abogado consideró que es una causa que "tomará mucho tiempo" en la medida en que estás diligencias dependen de los departamentos de inteligencia del Ministerio del Interior, pero a su juicio "la fiscal ha actuado bien a lo largo de la investigación".

Por otra parte, esperan avances en la investigación de la muerte de Steven Correa, el segundo sospechoso de haber ingresado al supermercado y participado del homicidio. Su cuerpo incinerado fue encontrado en Lezica, y la primera teoría fue que los trabajos de búsqueda policial despertaron el malestar de otros delincuentes, por lo que decidieron eliminarlo.

El crimen conmocionó a los trabajadores del local y del sector en general. Marcelo Demestoy tenía 56 años, dos hijas y le faltaban cuatro años para jubilarse. Era colaborador de la Fundación Pérez Scremini, luego de que una de sus hijas fuera atendida en esa asociación por un cáncer que se le diagnosticó; también era un hombre querido por sus compañeros y un padre destacado.