Con inusitado fervor, el Ministro de Defensa Nacional ha salido a manifestar su preocupación –que, según afirma, acompaña a la del presidente de la República– respecto del procesamiento del soldado Leonardo Vidal, quien, en julio de 1972, mató por la espalda, con una ráfaga de metralla, a un ciudadano detenido y esposado, que pretendía huir de sus custodias.

En su alegato, y en la medida en que el tema va tomando cuerpo en la opinión pública, apela a una seguidilla de argumentaciones, comparativos, supuestos, valoraciones, justificativos, atenuantes y circunstancialidades –también tergiversaciones– que, si bien en la versión del ministro apuntarían ...