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Un clan familiar que financiaba a los que caían presos: así operaba una banda en Villa Española

Un allanamiento realizado en las inmediaciones de Villa Española en marzo permitió a la Fiscalía de Estupefacientes de 2o Turno, a cargo de Stella Llorente, entender cómo funcionaba una de las bandas de narcotraficantes que acecha al barrio. Del celular de la única persona que fue condenada a raíz de ese operativo surgió información que permitió que la semana pasada condenaran a 11 integrantes de esa banda, que comandaba un hombre de apellido Oldán. 

Se trataba de un clan familiar del que también participaba su novia, su suegra, su hermana y otros hombres que trabajaban para él. El cabecilla, Oldán, fue descubierto mediante tareas de vigilancia cuando se encontró en la calle junto al hombre que fue condenado en marzo. En las imágenes, se ve que estaba en la puerta de una boca de venta drogas y llevaba en la mano una balanza de precisión y una bolsa, describió la fiscal Llorente en una audiencia judicial a cuyo registro accedió El Observador

Como este hombre terminó preso, todas las conversaciones que siguió teniendo con Oldán eran por teléfono –que estaba intervenido por la Justicia–. Así, la Fiscalía confirmó que la organización le giraba dinero para financiar su vida en la cárcel, pero también la de su familia. Eso, porque entendían que había "caído" protegiendo un cargamento de la banda.

El cabecilla del grupo, Oldán, tenía el rol de "distribuidor" de varias bocas y su hermana, junto a otro hombre, el del suministro. A su vez, había otros jóvenes que también tenían tareas de abastecimiento. A su hermana le detectaron varios mensajes en los que reconocía que tenía gente que vendía para ella.

La novia de Oldán lo asistía en todos sus movimientos, de hecho estaba en el auto con él el día que se encontró con el primer condenado. De la información de su teléfono surgió que utilizaba palabras claves como "agarrar las cosas", refiriéndose a la droga. 

Su madre –la suegra de Oldán– también formaba parte del negocio ilícito. En ese caso, la mujer hacía la tarea de "delivery" para algunos consumidores. 

Las reuniones de coordinación las tenían en un bar ubicado en las calles Corumbé y Serrato, que a su vez fue escenario de al menos un hecho de violencia ya que allí Oldán y su novia fueron heridos por otros delincuentes.

La fiscal mencionó que a su vez, otro hombre que era colaborador de Oldán fue asesinado en la puerta de una boca en los últimos tiempos.

Todos los condenados, salvo uno, no tenían antecedentes penales. La mayoría fue condenado a penas de alrededor de dos años de prisión, a excepción de uno al que se le incautó un arma con balas del Ministerio del Interior, que fue condenado a 3 años y ocho meses de cárcel, y el cabecilla de la banda –Oldán– que fue condenado a 4 años. 

El operativo de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) que permitió su detención se denominó Cirene y logró la incautación de $162.505, tres pistolas, un arma de aire comprimido, dos autos, una camioneta y algunos gramos de cocaína, pasta base y marihuana.

Los tiroteos en Villa Española y el miedo de los vecinos

Inés Guimaraens

En una recorrida que realizó El Observador hace semanas, los vecinos preferían no mencionar lo que está pasando en el barrio porque tienen miedo, porque no se quieren "meter". Por lo bajo y a regañadientes admitían que escuchaban tiroteos casi todas las noches. 

"Nosotros no queremos hablar", dijo una comerciante (que pidió mantener el rubro de su comercio bajo reserva) que hace 60 años que vive en el barrio. "Está complicado, pero a nosotros no nos han hecho nada y no queremos hablar", agregó. Casi lo mismo respondió una panadera, que hace 20 años que es dueña del comercio: "A mí me respetan muchísimo, me conocen todos y nunca me han robado. No puedo decir nada, yo no me meto para que no se metan conmigo", dijo.

Ese jueves, 7 de setiembre, de noche también había habido una balacera. "Estábamos en Sarajevo", dijo una vecina. Y en la Jefatura de Policía de Montevideo saben qué está ocurriendo en Villa Española. 

Los tiroteos en el barrio son amenazantes, según explicó el jefe de Policía de Montevideo Mario D' Elía a El Observador. De esa forma, los clanes familiares de narcotraficantes que todavía están en guerra (los "Suárez y los "Albín" y su líder, conocido como "El Bicho") se demuestran su "poder de fuego" y dejan a los vecinos bajo un manto de miedo y de silencio.

Pero D' Elía prefiere llamarlas "bandas familiares dedicadas al delito" porque "bandas de narcotraficantes lleva a pensar en Colombia, México y no están ni cerca", explicó, aunque estas bandas sí tienen un "alto poder de fuego".