Con 18 años, recién salido del bachillerato y viviendo en un estrecho apartamento con sus padres y hermana en El Bronx, Pedro Álvarez introdujo su nombre en el sorteo de 2005, los Medias Rojas lo tomaron en la ronda 14 y le ofrecían un bono de US$850,000. Pero su padre prefirió seguir taxiando y que su hijo optara por irse a estudiar a Tennessee, donde fue compañero de David Price.

Tres años más tarde, un Álvarez con casi un título en negocios en la Universidad de Vanderbilt regresó al draft donde fue la segunda selección (solo detrás de Tim Beckham), consiguió un bono de US$6 millones de los Piratas y, si bien jugó en Grandes Ligas por última vez en 2018 con 31 años, cobró US$21,200,000 en nueve temporadas.

Por años, y ha sido una práctica que se ha incrementado en la última década, familias dominicanas han optado por abrir el abanico de opciones de hijos con habilidades para el béisbol, gestionándoles becas en los Estados Unidos, un mercado más competitivo, pero donde el sistema formativo ofrece más tiempo para el reclutamiento, además de la formación educativa que brinda.

José Bautista es el clásico ejemplo. A los 17 años no encontró oferta mayor que US$60,000 en el país (en 2007) encontró una beca en Florida y tres años más tarde logró un bono de US$500,000 en la ronda 20 del draft.

Plácido Polanco y Ramón Laureano tampoco eran súper prospectos a los 16 años, pero tomaron ese tren.

Sin embargo, el dinero que se ofrece a los prospectos de primera línea en América Latina ha llegado a un nivel tal que invita poco a tomarse el riesgo, salvo que la prioridad familiar sea la educación.

En los últimos cinco mercados de firmas (2015-2020) se entregaron 71 bonos de al menos un millón de dólares a dominicanos, de ellos 12 fueron superiores a los tres millones.

Baseball America reporta que por el torpedero capitaleño Manuel Beltré los Blue Jays estarían dispuestos a desembolsar entre US$2 y US$3 millones en enero de 2021. El adolescente acumula una gran exposición en los Estados Unidos y, dos años antes de terminar el bachillerato, ya tiene un compromiso verbal con la prestigiosa Universidad Internacional de la Florida.

En Perfect Game, la mayor plataforma de evaluación de jugadores amateur del planeta, Beltré alcanza el máximo grado, 10, una escala que se define como “potencial muy alto para ser drafteado y/o prospecto universitario de nivel élite”.

En un año de recortes drástico como 2020, el bono más bajo sugerido para 37 jugadores tomados en primera ronda fue de US$1.9 millones. Entre los primeros 10 firmaron por entre US$8,4 y US$4,7 millones.

Pero el negocio del reclutamiento ha trepado tanto que aplicando la tasa de inflación el millón de A-Rod hace casi tres décadas serían US$1.7 millones hoy.

Los Yanquis y Atléticos dieron US$5.1 millones tanto a Jasson Domínguez como a Robert Puasón en 2019 y para la próxima zafra hay dos jugadores con preacuerdos de US$4 millones, los mayores de un grupo de 23 que dieron su “palabra de gallero” por siete dígitos.

Casos criollos

Álvarez nació en Santo Domingo, pero antes de cumplir un año ya vivía en Nueva York. Alex Rodríguez, que en 1993 se convirtió en el primer pelotero con bono de millón saliendo del sorteo, nació en la Babel de Acero, mientras que Manny Machado lo hizo en Miami.

Carlos Peña llegó a EE.UU. en su adolescencia donde pulió las herramientas que lo hicieron el primer quisqueyano nacido en el patio seleccionado en primera ronda.

Es el cuarteto criollo que más dinero ha recibido en el draft. No existe precedente de dominicano que haya crecido en el país y saltado al sorteo para capturar bonos millonarios, como ocurre en la Isla del Encanto.

Carlos Correa terminó el bachillerato en la Puerto Rico Baseball Academy y fue tomado como primera selección del draft en 2012, con bono de US$4.8 millones. En 2019, Matthew Lugo fue seleccionado en la segunda ronda por los Medias Rojas, desde la Carlos Beltrán Baseball Academy, y consiguió US$1.1 millones.

Ambas academias se especializan en béisbol, un modelo que ya en el país tiene un ejemplo en Sports Academy que dirige Pablo Ulloa, entre Los Prados y las facilidades de Uleague en la UNPHU.

Grandes bonos a dominicanos seleccionados en el draft